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Augurios de Navidad

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Navidad, en nuestra visión, es festividad de luces, de regalos, de encuentros, de nieve y de vacaciones. Pero sobre todo es fiesta de augurios. Augurios que intercambiamos a través del celular, o con representativas tarjetas que transmiten signos de amistad. Sin embargo, no siempre tomamos en cuenta el significado de los augurios. En el uso corriente, ha perdido consistencia y se ha transformado en un “buen día”, como el que se dicen los amigos cuando se encuentran por la mañana. Hemos olvidado el motivo del augurio.

¿Augurios de qué? Decimos de Buena Navidad, decimos de Buenas Fiestas, decimos de Paz. Pero con demasiada frecuencia son palabras que brotan desde la intrascendencia. Nosotros en cambio, procuramos recuperar el sentido verdadero que subyace en los augurios, que quiere también decir, visibilizar un buen futuro. Así, desde esta perspectiva, cuando le decimos a una persona “yo te auguro”, ponemos en juego nuestra espiritualidad y nuestro amor y manifestamos un deseo que nos compromete a hacer alguna cosa posible por ella. Si yo te digo Buena Navidad, siento el júbilo de verte feliz en Navidad, con tus problemas resueltos o en vía de resolución, y si es necesario, con el aporte de mi ayuda. Me gustaría imaginar tu rostro sonriente, y esto porque cuando te digo Buena Navidad, yo también ruego por ti en mi corazón y le digo a Dios que te quiero en la forma que Dios mismo me lo pide.

Este augurio que se expresa a los amigos, puede ser expresado también a los que no conocemos personalmente, como me sucede ahora a mí al escribir estas líneas,  ya que me remito no sólo a algunos de ustedes que conozco, sino también a muchos que no he encontrado en el tiempo pasado, pero que igualmente los tengo en el corazón y presentes en mi ruego a Dios. Es el deber de cada cristiano sentir aquella fraternidad plena que nos lleva a desear y promover el bien de todos.

En este tiempo de Navidad, somos todos llamados a llevar vecindad concreta donde sea posible y no sólo con las palabras, también ayudando a quienes sufren carencias materiales y acercándonos a quienes están perturbados por melancolías espirituales.

Todos tenemos especial necesidad de paz y de positividad. Con mis augurios de Buena Navidad, tengan la certeza de que los recordaré a todos ante el Señor. Con mi imaginación ya los estoy viendo en sus casas, en serena conversación, en la calidez espiritual de Navidad.

Fray GianMaria Polidoro

Traducción: Elsa A. Tosi de Muzio

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