El trabajar para una mayor formación de los fieles laicos es un elemento consustancial a la Acción Católica, porque se integra decididamente a su misión y lo debe hacer de manera tal, de capacitar a sus miembros para que vivan un doble protagonismo: eclesial y social.El itinerario formativo permanente de nuestra Institución tiene como centro a la persona humana en toda su realidad histórica y debe ser capaz de dar las respuestas adecuadas a los interrogantes profundos que tiene el hombre en cada etapa de su vida. Es por esto que la formación en la Acción Católica está adecuada a la edad, el sexo y las características de vida, y a las formas de participar en la vida institucional.