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FICHA DE TRABAJO Nro. 3
Tema: Todos podemos ser tentados

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1) Fundamentación bíblica:
Las negaciones de Pedro ( Lc. 22,54-62 )
'Después de arrestarlo lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: ´Este también estaba con El´. Pedro lo negó diciendo: ´Mujer, no lo conozco´. Poco después, otro lo vio y dijo: ´Tú también eres uno de aquellos´. Pero Pedro respondió: ´No hombre. No lo soy´. Alrededor de una hora más tarde, otro insistió diciendo: ´No hay duda de que este hombre estaba con El; él también es galileo´. ´Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices´. En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo. El Señor, dándose vuelta miró a Pedro. Este recordó las palabras del Señor, que había dicho: ´Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces´. Y saliendo afuera, lloró amargamente.'

2) Motivación
Un tropiezo ( Mamerto Menapace )
El Chaco ardía en el algodonal. Mediaba enero, y Ciriaco se había levantado muy temprano a fin de aprovechar el fresco de la mañana para pegar la última carpida al tabloncito de algodón que tenía en un claro del monte, como a siete cuadras de las casas. Comenzaban ya a preñarse los capullos tratando de reventar en una mano abierta que regalaba la blanca flor.
Serían cerca de las once de la mañana. Estaba con la azada en la mano desde las cinco, y ahora el cansancio se desparramaba por su cuerpo lo mismo que el sudor que lo deshidrataba dejándole huellitas de sal al secarse. Tenía sed y esperaba llegar cuanto antes a su rancho para refrescarse bajo el chorro de agua de la bomba y beber después despacio y a sorbos lentos. Conocía los peligros del agua fresca para el que la bebe con ansia y con el cuerpo recalentado por las faenas del campo.

Decidió acortar el camino. En lugar de hacerlo por la huella que bordeaba un rastrojo viejo lleno de malezas, lo cortó derecho por entre los yuyos altos y la gramilla espesa. Con la azada al hombro, y arrastrando a medias sus viejas alpargatas, trataba de avanzar por entre el malezal donde el año anterior había tenido la chacra. Iba distraído de lo que hacía y concentrado en lo que le esperaba. Ni tiempo tuvo de darse cuenta, cuando sus pies tropezaron en un gran bulto que estaba escondido entre el pastizal.

No hubo manera de evitar la costalada. Instintivamente arrojó a un lado la azada, para no lastimarse con ella, y dejó que el cuerpo cayera lo más flojo posible, para evitar quebraduras. Se dio un tremendo golpe que apenas si lograron mitigar las ramas del yuyo colorado que lo recibió, junto con algunas rosetas traicioneras. Desde adentro le nació la necesidad de desahogarse con una maldición. ¡ Lo que le faltaba al día !

Pero se contuvo. Si había tropezado, con algo sería. ¿ Y si aquello fuera una sandía?. Se puso de pie, y recogiendo la azada, fue despejando el lugar donde terminaban las huellas de sus pisadas y comenzaba la de su cuerpo. Y efectivamente, allí entre la gramilla alta y los yuyos frondosos, estaba una hermosa sandía con la guía medio seca. Pesaba como veinte kilos. Seguramente alguna semilla de la cosecha anterior había germinado entre el rastrojo, y ahora le ofrecía su fruto de la única manera que tenía: poniéndoselo delante de sus pies.
A pesar del cansancio, del calor, y de su cuerpo dolorido por la caída, cargó con cariño la sandía sobre sus hombros y con cuidado completó la distancia que lo separaba de su rancho. Y mientras de antemano saboreaba la sorpresa que le daría a su patrona, se iba diciendo a sí mismo:
- ¡ No hay tropiezo que no tenga su parte aprovechable !

Anthony de Mello S.J. cuanta en la página 205 de su libro El canto del pájaro:
'Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sabio. El hombre lo recogió, bebió su dulce jugo, comió la pulpa y se hizo una tasa con la cáscara.
- Gracias por criticarme'
Les añado un comentario mío: Yo no juzgo la intención del mono. Soy de otra raza. Per admiro la actitud del sabio.

3) Reflexión
La tentación no es pecado. Pedro fue tentado y cayó. Cuántas veces nosotros también no vemos tentados a negar a Jesús, dejar de lado sus valores, sus enseñanzas.
El mismo Jesús fue tentado. Y por tentaciones que resultan familiares para nosotros. La tentación del poder, de hacerse ver, de hacerse notar ante los demás, de perseguir el éxito ante los 'ojos del mundo'.

Las tentaciones de Jesús son un signo más de su naturaleza humana que asumió sin perder su condición divina. Y son el ejemplo vivo de que es posible permanecer fiel a la misión, a la vocación y a la voluntad de Dios, a pesar de que las tentaciones sean grandes y fuertes.

No pensemos que nosotros no vamos a tener tentaciones y tampoco nos creamos tan seguros y tan fuertes como para suponer que no vamos a caer en ellas.
Tratemos de aprender de cada caída, de cada tropiezo. Saquemos lo bueno de cada cosa.

Si queremos que Dios se haga presente en el mundo, tenemos que entregar lo poco o mucho que tenemos en esa misión. Cristo puede multiplicar los panes. Pero para que el milagro se repita es necesaria nuestra intervención comprometida. Hace falta que nosotros pongamos nuestros cinco panes y los dos pescados.
No esperemos el milagro mágico. Esperemos el milagro liberador de un Dios que quiere contar con nosotros ( con nuestras debilidades y fortalezas ) para seguir haciéndose presente entre los hombres de hoy.

4) Para rezar entre todos ...
Oración de Santa Teresa de Jesús
Nada te turbe, Nada te espante.
Todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Solo Dios basta.

 

 

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