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Llenos del Espíritu, comenzaron a hablar…

«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse».
Hechos 2, 1-4

No había pasado tanto tiempo desde la Crucifixión… ¿Cuántos creerían que Jesús Resucitó? ¿Cómo expresarlo claramente? ¿Cómo lo tomarían las autoridades?

El miedo nos hace mudos. Y como nos dijo el Papa Francisco, “El Espíritu Santo… nos hace hablar, con Dios y con los hombres. No hay cristianos mudos, mudos en el alma; no, no hay sitio para esto”.

Desde Pentecostés, la Iglesia “nace en salida”. Hoy también, porque aún son muchos los que no se enteraron o no experimentaron la fuerza transformadora del Espíritu en sus vidas. No podemos mirar para otro lado.

Les sugiero tener en cuenta lo que también nos decía el Santo Padre sobre el accionar del Paráclito en nosotros[i]:

  • El Espíritu… nos hace hablar con Dios en la oración. La oración es un don que recibimos gratuitamente; es diálogo con Él en el Espíritu Santo, que ora en nosotros y nos permite dirigirnos a Dios llamándolo Padre, Papá, Abbà (cf. Rm 8, 15; Gal 4, 6);
  • Nos hace hablar en el acto de fe. Ninguno de nosotros puede decir: «Jesús es el Señor» sin el Espíritu Santo;
  • Y el Espíritu nos hace hablar con los hombres en el diálogo fraterno… a hablar con amistad, con ternura, con mansedumbre, comprendiendo las angustias y las esperanzas, las tristezas y las alegrías de los demás;
  • …el Espíritu Santo nos hace hablar también a los hombres en la profecía, es decir, haciéndonos «canales» humildes y dóciles de la Palabra de Dios. La profecía se realiza con franqueza, para mostrar abiertamente las contradicciones y las injusticias, pero siempre con mansedumbre e intención de construir. Llenos del Espíritu de amor, podemos ser signos e instrumentos de Dios que ama, sirve y dona la vida.

Si no es de discípulos quedarse mudos, tampoco es posible ser misioneros sin el don del Espíritu: «Sin Él no hay misión, no hay evangelización. Por ello, con toda la Iglesia, con nuestra Madre Iglesia católica invocamos: ¡Ven, Espíritu Santo!»

Los invito a rezar en familia, en sus comunidades, en donde dos o tres se reúnan en nombre del Señor, la hermosa secuencia de Pentecostés:

 

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven a darnos tus dones,

ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,

dulce huésped del alma

suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,

templanza de la pasiones,

alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz

en lo más íntimo

del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina

no hay nada en el hombre,

nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,

riega nuestra aridez,

cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,

elimina con tu calor nuestra frialdad,

corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,

que confían en Ti,

tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,

salva nuestras almas,

danos la eterna alegría.

 

Y si queremos cantarla: https://www.youtube.com/watch?v=nasTWPH7dag

 

¡Muy feliz nacimiento en el Espíritu!

Pbro. Jorge Alberto Villafañez

Viceasesor general de ACA

[i] Los textos del Papa Francisco los pueden encontrar en: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2014/documents/papa-francesco_20140608_omelia-pentecoste.html

 

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