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Ser niños hoy

Según el calendario, agosto es el mes en el que se celebra el “Día del Niño1”. Seguramente, a lo largo y a lo ancho del país, muchas propuestas especialmente preparadas para los más pequeños, se desarrollaron durante el fin de semana largo. Sin embargo, la realidad nos invita a reflexionar sobre aquellos niños que hoy no pueden festejar. A pensar en aquellos que por algún motivo no pueden vivir plenamente su niñez y a los que no se les respetan sus derechos.

Que difícil resulta hablar de infancia cuando dejamos de ver a los niños y niñas en las escuelas, en los parques y en las plazas, y en cambio si los observamos viviendo en nuestras calles, haciendo malabares o limpiando vidrios en los semáforos. Que difícil resulta hablar de niñez cuando muchos son maltratados u obligados a trabajar, incluso a vender drogas, que en algunos casos también consumen. Que difícil resulta hablar de infancia cuando hoy en Argentina muchos no pueden crecer, jugar y desarrollarse plenamente2.

Visto desde otras perspectivas sociales, también resulta difícil hablar de infancia cuando los tiempos para ser niños cada día son más cortos, con un mercado que los presiona constantemente para crecer a pasos agigantados, ofreciendo un abanico de ofertas vacías, para las cuales no están preparados, priorizando el tener por sobre el ser.

En definitiva, hoy a muchos les cuesta ser niño, vivir como tal y disfrutar alegremente de esta etapa. Jugar en la vereda, romper el vidrio de la vecina de un pelotazo, agarrar la sortija en la calesita, recorrer el barrio solos en bicicleta, imaginar una y mil historias con amigos y tantas cosas más. Los adultos nos hemos empeñado en trabajar para que sea una sociedad difícil para ser niños, en buscar más nuestra felicidad que la de ellos.

Parafraseando a “El Principito”, quizás nos convenga a los grandes, recordar los niños que fuimos en otro tiempo. Pasar por nuestro corazón junto a todos los niños que hemos mencionado y luchar día a día para que sean prioridad en nuestras familias, nuestras instituciones y las políticas públicas. Para que el trabajo más serio de los predilectos de Jesús, sea el Juego.

Por eso en este mes en el que también celebramos el día de la solidaridad en honor al nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta, esperamos sean ellos nuestra principal preocupación, así como ella dio su vida por los más débiles y vulnerables, haciendo carne las palabras de Jesús: “Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y abrazándolo les dijo: El que reciba a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado” (Mc 9, 36-37).

 

María Laura Nóbrega

Responsable de la Comisión Nacional de Aspirantes

 

La Convención de los Derechos del Niño a señala que “se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”.

Según el informe del INDEC del segundo semestre de 2016, la pobreza en la infancia entre los 0 y 14 años de edad se computó en 45,8%, un 9,6% de ellos en situación de indigencia.

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