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#NiUnaMenos y el compromiso ineludible en defensa de toda vida

La movilización #NiUnaMenos del 4 de junio volvió a recordarnos esa expresión común nacida de todos los que marchamos en defensa de la vida, en este caso de las mujeres víctimas de la violencia de género.

Como hemos manifestado en otras ocasiones, la vida es un derecho irrenunciable que nos compromete en su defensa y promoción constante y no podemos ser indiferentes. Debemos pedir enérgicamente más y mejores políticas públicas en favor de una vida más digna, donde todos podamos acceder a los mismos derechos.

Necesitamos tomar conciencia y activar todas las medidas necesarias para revertir las situaciones de vulnerabilidad previniendo, conteniendo y ayudando a la víctima,  dotando de mayor presupuesto a las políticas de asistencia a las mujeres, educando a los chicos para evitar la violencia en todas sus formas, posibilitando un cambio de paradigma basado en el respeto a la dignidad de la vida y de la mujer.

Lamentablemente, en estos últimos tiempos, estos legítimos y comunes reclamos se han visto teñidos por posicionamientos ideológicos o partidarios que no hacen más que parcializar y dividir el pedido compartido de tantas mujeres y tantos varones que queremos que la vida sea respetada en todo momento.

Tanto es así que, algunas mujeres que inicialmente se sintieron representadas y acompañadas en su dolor por esta manifestación pública, hoy han debido señalar que ya no las representa.

Ante ello reivindicamos la lucha por la dignidad de la vida y su defensa de punta a punta, y solicitamos:

  • Acciones concretas que ataquen las razones profundas de la pobreza: la falta de trabajo, de acceso a la vivienda y a una salud pública de calidad para evitar las causas que empujen a tantas mujeres a encrucijadas dolorosas.
  • Luchar para que la droga y la trata de personas dejen de robarnos la vida de nuestros niños y jóvenes y de tantos hombres y mujeres a manos de los mercaderes de la muerte que lucran y negocian con ellos.
  • Una educación integral y responsable para vivir una sexualidad madura, integradora y personal, que no solo eduque en lo científico tecnológico sino también en valores y habilidades para la vida, que promueva el sano criterio para decidir en la construcción de un proyecto de vida personal y comunitario, y la resiliencia necesaria cuando la adversidad toca a nuestras puertas.
  • Seguir denunciando la violencia de género, visibilizando la brutalidad física y psicológica que trae muerte y dolor sobre las mujeres y sus familias. Especialmente sobre los hijos.
  • Leyes que protejan y promuevan la vida humana desde la concepción, la cuiden, estimulen su desarrollo y atiendan las situaciones conflictivas.

Finalmente, cercanos a la votación del Proyecto de Ley de Legalización del Aborto en la Cámara de Diputados de la Nación, renovamos nuestro compromiso con la vida de los dos, del niño gestándose en su seno y de la mujer que lo ha engendrado. Evitemos falsas soluciones. #ValeTodaVida