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TODOS POR LA VIDA ¡ No podemos callar lo que hemos visto y oido!

Mientras en el Senado las Comisiones escuchan las presentaciones a favor de la vida o en su contra, seguimos trabajando y redoblando los esfuerzos para anunciar la Cultura de la Vida.

Porque creemos en ella y reconocemos que desde la concepción hay vida humana. Que la vida hasta las 14 semanas es la misma que después y que hay muchas alternativas posible para no procrear cuando no se quiere o no se debe y aun llegando en situaciones desfavorable, siempre se puede reparar con ternura la vida que llega y que continua, en cambio interrumpiendo esa posibilidad, sólo hay vació y muerte.

 

 

¿Si nos preocupan las mujeres pobres que no pueden seguir con un embarazo y mueren en un aborto?

¡Claro que nos preocupan! nos preocupan las que mueren por un aborto ilegal, también nos preocupa las que mueren  por causa de la pobreza, de la falta de cuidados de salud, las que mueren por chagas o tuberculosis, las que mueren por enfermedades del agua que consumen. Las que mueren a causa de la violencia ejercida por la fuerza brutal del varón y las que mueren victima de las drogas o por sobredosis cuando las instrumentalizan como mulas o las prostituyen.¿Habría que legitimar todo el horror para que se de en condiciones de legitimidad? ¡claro que no! Trabajamos para que la sociedad genere condiciones justas y legales que respeten la vida y nunca aquellas cuyo resultado sea eliminarla.

 

¿No un es un derecho a ejercer la libertad a decidir sobre el propio cuerpo?

Es que el tema principal es que el niño por nacer, no es una parte del cuerpo de la madre. ¡Es un nuevo ser! Queramos o no reconocerlo cuando estamos del lado del aborto, estamos sosteniendo que el bebe es un organo de la madre sobre el cual se decide, del mismo modo que se decide una cirujia estética.¡ No! el niño por nacer es una nueva persona, con toda su carga génetica desde el mismo momento de la concepción.

 

¿Que sostiene la Iglesia respecto al aborto?.

El Catecismo señala:

2270 La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 1, 1).

«Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado» (Jr 1, 5).

«Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra» (Sal 139, 15).

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

«No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido» (Didajé, 2, 2; cf. Epistula Pseudo Barnabae, 19, 5; Epistula ad Diognetum 5, 5; Tertuliano, Apologeticum, 9, 8).

«Dios […], Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables» (GS51, 3).

2272 La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

2273 El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación:

“Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

“Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho […] El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

2274 Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, “si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación […] Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 1, 2).

2275 Se deben considerar “lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual” (Instr. Donum vitae 1, 3).

«Es inmoral […] producir embriones humanos destinados a ser explotados como “material biológico” disponible» (Instr. Donum vitae 1, 5).

“Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad” (Instr. Donum vitae 1, 6)

 ¿Que se mueve detrás del aborto?

Seguramente en algunas personas habrá la intención de dar solución a una problemática dolorosa, en otros desinformación e ignorancia, en muchos otros ideología anticristiana, en muchos otros casos se mueve al parecer un inmenso negocio internacional. También en otras personas se da el pragmatismo más puro e individualista de una sociedad narcisista donde el “yo” tiene dimensiones casi enagenantes.