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Wenceslao Pedernera, primer laico de ACA que llega a los Altares

Nos preparamos para celebrar con alegría creyente la beatificación del primer laico de Acción Católica Argentina que llega a los altares.

El papa Francisco dispuso que el rito de beatificación de los venerables siervos de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti, obispo de La Rioja, Gabriel Longueville, sacerdote diocesano, Carlos de Dios Murias, sacerdote profeso en la Orden de los Frailes Menores Conventuales y Wenceslao Pedernera, padre de familia, tenga lugar en la ciudad de La Rioja, el 27 de abril de 2019. En un primer momento tal rito había sido fijado para el 15 de diciembre de 2018.

Es por eso que la Acción Católica toda se apresta a prepara su corazón para dar gracias por la vida de Wenceslao, de Mons. Angelelli , el padres Carlos y el padre Gabriel.

VER:

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/06/09/cong.html

“Su beatificación es un hecho de gran relevancia para la Iglesia entera pero de modo particular para Latinoamérica, Argentina y nuestra querida provincia.

Cada uno de estos mártires habitó esta tierra y se comprometió, desde la fe, con su pueblo. Soñaron y trabajaron por un mundo mejor. Donde cada uno viva dignamente y en el cual los pequeños tienen un lugar preferencial.

Wenceslao, como laico, nos dice que vale la pena jugarse por una familia y por el lugar donde uno vive. Y que vale la pena allí asumir y crecer en la fe en Dios, buscando promover la vida de quienes más necesitan. Que vale la pena perdonar siempre y no odiar.

Fray Carlos de Dios, nos anima a ser profetas de la verdad, buscadores de la Justicia.

El Padre Gabriel nos ayuda ser fieles al Evangelio en tierras de misión, donde el Señor me envíe y, a la vez a ser comprometido con quien camina a mi lado.

Mons. Enrique nos alienta a ser pastores de alma, aferrados a Dios y comprometidos con la causa del Evangelio buscando vivirlo en comunión con la Iglesia en toda circunstancia.”

 Dante G. Braida

        Obispo de La Rioja

 

 

Compartiremos aquí  el camino de oración, formación y celebración que nos proponemos recorrer.

Los hechos

Hace 51 años, en 1968, Mons Enrique Angelelli comenzaba su labor como pastor de la Iglesia riojana.

Era un hombre con una gran sensibilidad social y de justicia, con el espíritu y la acción abierta a  una Iglesia abierta a todos, que llegue a todos, sin jerarquías, ni estructuras rígidas

No eran tiempos fáciles en la Argentina  y él con valentía denunciaba usuras, apoyaba cooperativas de trabajadores, acompañaba a los más pobres y sus homilías tenían una fuerte crítica social sobre la situación que se vivía en la provincia.

Por eso no tardaron en aparecer los detractores que lo señalaban y perseguían

 El hombre proyecto de pueblo (poema)

Mezcla de tierra y de cielo,
proyecto de humano y divino…
que en cada hombre se hace rostro
y su historia se hace pueblo.
Es barro que busca la Vida,
es agua que mezcla lo Nuevo,
amor que se hace esperanza
en cada dolor del pueblo.
El pan que en el horno florece…
¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre,
la vida se vive en el pueblo.
Porque el proyecto se hace silencio,
porque la vida se hace rezo,
porque el hombre se hace encuentro
en cada historia de pueblo.
Déjenme que les cuente
lo que me quema por dentro;
el Amor que se hizo carne
con chayas y dolor de pueblo.
¿Saben? Lo aprendí junto al silencio…
Dios es trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro…
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto.

Fueron años de una áspera confrontación con muchos sectores de la sociedad civil y también eclesial, donde algunos Obispos y laicos fueron duramente señalados

En marzo de 1976, tomaba el poder la junta militar de entonces, encabezada por Jorge Rafael Videla. Allí mismo comenzaron con el “trabajo sucio” de eliminar todo lo que molestaba. En pocos meses, pusieron el punto de mira en La Rioja. El 18 de julio fueron secuestrados, torturados y asesinados Fray Carlos de Dios Murias, ofmconv, y el P. Gabriel Longueville.

Una semana más tarde, fue acribillado, delante de toda su familia, el laico Wenceslao Pedernera.

Angelelli sabía que venían por él. Y así fue. El 4 de agosto, en Punta de los Llanos, su camioneta fue encerrada hasta provocar varias vueltas de campana que terminaron con la vida del obispo. En dos semanas, la Iglesia “ganó” cuatro testigos de la fe, que serán reconocidos 42 años más tarde.

El padre Angelelli nació el 17 de julio de 1923, en Córdoba (Argentina)os 15 años, ingresó al Seminario Metropolitano Ntra. Señora de Loreto. Al iniciar el segundo año de teología, fue enviado a Roma para completar sus estudios. En 1949, a los 26 años fue ordenado sacerdote y continuó sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma hasta obtener la Licenciatura en Derecho Canónicol 12 de diciembre de 1960 fue designado por el Papa Juan XXIII, Obispo Titular de Listra y Auxiliar de Córdoba, y el 20 del mismo mes fue nombrado Vicario general de la Arquidiócesis. El 12 de marzo de 1961 recibió su consagración episcopal en la Catedral de Córdoba, que se vió abarrotada de obreros y gente humilde. Tuvo participación activa en diversos conflictos gremiales, marcando así una decesiva precencia de compromiso episcopal poco frecuente en el contexto eclesial de Argentina y especialmente resistida en los círculos del catolicismo tradicional de Córdoba.Participó del Concilio Vaticano II donde profundizó sos opciones pastorales y vivenció la realidad universal de la Iglesia.
De regreso a Córdoba comenzó su labor pastoral como Vicario Cooperador en la Parroquia San José de Bº Alto Alberdi y como Capellán del hospital Clínicas. Visitó las villas miserias de la zona. El encuentro con la realidad de los marginados fue haciendo crecer en él la predilección por el servicio a los pobres. En 1952 se hizo cargo de la atención pastoral de la Capilla de Cristo Obrero y fue designado asesor de la JOC (Juventud Obrera Católica), radicándose en el Hogar Sacerdotal. El Hogar era un lugar de encuentro y consulta permanentes para buena parte del clero cordobés. Participó en la Junta Arquidiócesana de la Acción Católica, dictó clases de Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia en el Seminario Mayor de Córdoba y era profesor de Teología en el Instituto “Lumen Christi”. Trabajó en la Curia Arzobispal y ayudó en la pastoral universitaria, asesorando algunos centros de la JUC (Juventud Universitaria Católica).En el año 1968. designado por Pablo VI, el 24 de agosto aumió el Obispado de La Rioja, el mismo día en que se iniciaban las deliberaciones en Medellín del Episcopado Latinoamericano. Angelelli quiso ser “un riojano más” y desde el inicio visitó instituciones, comunidades, barrios y poblados riojanos.

 

Oración de mi sacerdocio . Mons Enrique Angelelli

Siento que mi tierra, dolorida y
esperanzada, reza y canta
con su historia, vida y mensaje…
Peregrina conmigo, en mi carne y
en mi sangre,
me parece escucharla con su chaya.

En esta Roma pecadora y fiel,
un día floreció en mí una Unción…
“Sacerdote para siempre”
me dijiste entonces, Señor.

Veinticinco años vividos por esos caminos
de Dios,
con mañanas de Pascua y tardes de dolor,
con fidelidades de hijo y debilidades
de pecador,
con las manos metidas en la tierra
del hombre…
de este pueblo tuyo que me entregaste,
Señor.

Mi vida fue como el arroyo…
anunciar el aleluya a los pobres
y pulirse en el interior;
canto rodado con el pueblo
y silencios de “encuentros”…
contigo… solo… Señor.

Mi vida fue como el sauzal…
pegadita junto al Río
para dar sombra nomás.

Mi vida fue como el camino…
pegadita al arenal
para que la transite la gente
pensando: “Hay que seguir
andando nomás”.

Mi vida fue como el cardón…
sacudida por los vientos
y agarrada a Tí, Señor;
vigía en noches de estrellas
para susurrarle a cada hombre:
“Cuando la vida se esconde entre espinas,
siempre florece una flor”.

Mi vida canta hoy dichosa a Ti, Señor…
Es misterio que se hizo camino
ya andado un buen trecho, Señor…

Mesa que acoge y celebra
los racimos ya maduros
que tu Sangre fecundó.

Todo esto soy yo, Señor…
un poco de tierra y un Tabor,
veinticinco años de carne ungida
con un Cayado, un pueblo y una Misión.

Hoy la tumba de Pedro es la Mesa
de esta Eucaristía, Señor…
en mis manos renace, como entonces,
la Nueva Carne del Amor.

Pablo, tu Vicario, me sale al encuentro
como un hermano mayor…
Me dice al oído: “Hermano,
confirmo tu Fe y tu Misión,
recibe el ósculo de la paz
y lleva a tu pueblo mi bendición”.

Y… mientras se encienden las estrellas…
allá, lejos, sigue floreciendo el amor.
Por este Sacerdocio tuyo,
que es mio y de tu pueblo,
muchas gracias, Señor.

Es hora que me despida
de esta Roma que me ungió,
con un Credo agradecido
a la Iglesia que me engendró
y con la esperanza de María,
¡hasta La Rioja, Señor!

La Patria está gestando un hijo
con sangre y con dolor…
Lloran los atardeceres
esperando que el hijo nazca
sin odios y con amor.

Mi tierra está preñada de vida
en esta noche de dolor,
esperando que despunte el alba
con un hombre nuevo, Señor.

Enrique Angelelli

 

 

El laico de Acción Católica Wenceslado Perdernera : Esposo, padre y trabajador. Dirigente del Movimiento Rural de ACA. Animador del cooperativismo rural en La Rioja *Los Jagüeles-San Luis, 28 de setiembre de 1936 + Sañogasta Chilecito-La Rioja, 25 de julio de 1976.

 

Hombre de campo, esposo y padre de familia, trabajador solidario, Wenceslao  nació en Los Jagüeles, San Luis el 28 de setiembre de 1936. Tuvo dos hermanos. Se conocieron con “Coca” su futura esposa, en 1961, en Mendoza, adonde llegó junto con otro grupo de trabajadores que se dedicaban a enmaderar las viñas.”Cuando éramos novios yo soñaba casarme de blanco y por la Iglesia, yo era muy religiosa pero él no, `yo a los curas no los quiero`, me decía, entonces le dije que no me casaba. Después de unos días volvió para decirme que estaba dispuesto a casarse por la Iglesia”, recordó Coca. Y así lo hicieron el 24 de marzo de 1962.

Wenceslao fue tomado como empleado efectivo en las Bodegas Gargantini trabajando en el control de los viñedos. En la misma finca de Gargantini, se construyó una Iglesia en donde se hacían procesiones y novenas a cargo de sacerdotes misioneros y a las que asistían muchísimos fieles. En una novena, Wenceslao fue tocado por un mensaje bíblico que cambió su forma de pensar sobre la fe y la Iglesia. Con Coca trabajarán activamente junto al P. Plaza en la Comisión ProTemplo. Cuenta Coca: “A partir de eso Wenceslao se entusiasmó mucho, no le importó más nada. Lo único que le interesaba era Cristo y la Iglesia. En ese contexto, conocieron a Carlos Di Marco y Rafael Sifréque  que  tenla animación del cooperativismo rural en Mendoza, (a través del Movimiento   Rural  de Acción  Católica (1) )y más tarde en La Rioja. A través de ellos se vinculan a Mons. Angelelli. (2)

En una Iglesia junto a los pobres en la defensa de los derechos de los trabajadores de la tierra, y la mejora de sus condiciones de vida. En 1973 se trasladó con su familia a La Rioja luego de haber sentido el llamado de Mons. Enrique Angelelli que convocaba a los campesinos a formar el MOVIMIENTO RURAL DIOCESANO , nueva denominación del Movimiento Rural de AC cuando la CEA lo disuelve a nivel central y lo deja en manos de cada Iglesia diocesana.para animar la promoción del trabajo cooperativo de los campesinos, la defensa de los derechos de los trabajadoresde la tierra, y la mejora de sus condiciones de vida.

En una Iglesia que había optado por estar junto a los pobres y marginados, Wenceslao con su esposa y sus hijas se sumaron a este proyecto desde el ancho surco de la tierra riojana, sedienta de respeto y dignidad de los trabajadores. Wenceslao vivió como un vecino más en Sañogasta, intentando hacer concreto y práctico el mensaje del Evangelio y defendiendo los derechos de sus compañeros campesinos.

Maria Rosa su hija lo recuerda así  “son los más bonitos y preciados, fue un hombre callado no era de mucho hablar, pero siempre hacia las hijas tenía el consejo muy latente de que fuéramos unas personas de bien, siempre inculcándonos la solidaridad que el practicó, fue generoso y un hombre de no estar metido en problemas, al contrario trataba de solucionar los problemas principalmente de la gente humilde y en lo que él pudiera colaborar estaba presente”.
“No odien”
Por su compromiso de trabajador cristiano fue salvajemente acribillado a balazos en su propia casa el 25 de julio de 1976.  Julio Saquero, compañero de Wenceslao, relata: “Los sicarios fueron a la casa parroquial de Chilecito buscando al cura francés André Serieye a quien no encontraron. Después, frustrados, fueron a buscar al sacerdote van a Sañogasta, al predio donde Wenceslao iniciaba con su esposa las tareas para la creación deuna cooperativa de trabajo. Llegaron al anochecer, él les abrió la puerta, le preguntaron por el cura. «No sé dónde está» respondió, y eso fue todo. Lo mataron frente a su esposa y sus tres niñas. No le dieron tiempo a terminar de comprender, a entender de qué se trataba la cosa. Llenaron su cuerpo de balas y allí quedó, tendido en el umbral del sueño que
comenzaba a acariciar.
Los  testigos presenciales cuentan  que entre sus últimas palabras dijo a sus hijas: “No odien.” Como Jesús, tuvo palabras de perdón hacia quienes lo habían matado. La sacrificada y solidaria vida de pequeño agricultor en condiciones de pobreza de Wenceslao y de su familia desafiaba una realidad provincial agobiada por el peso de arraigadas tradiciones feudales en materia política, social y económica.

Por fidelidad a su vocación cristiana, promovían el Reino de Dios y su justicia. Lo hacían como parte de una Iglesia
particular comprometida con esto, con su Obispo a la cabeza. Y por eso lo mataron. Su sangre quedó sembrada en la tierra riojana que tanto había amado. Su crimen fue una semana antes de que fuera asesinado el Padre Obispo Enrique Angelelli.

“Me llenó de alegría que los dirigentes nacionales de Acción Católica me pidieran que evocáramos a este último, que fue miembro y dirigente de la Acción Católica Rural durante los años ’60 y ’70.Nacido en la provincia de San Luis, Wenceslao creció, trabajó y formó su familia en Mendoza para testimoniar al Señor en La Rioja, a partir de su fuerte compromiso con la concreta aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia, rubricando esta entrega con su propia sangre en 1976, luego de perdonar a quienes lo habían baleado” Mons Colmobo Arzobispo de  Mendoza. Emérito de la Rioja

(1) Movimiento Rural de Acción Católica 

Contardo Maria Florencia (2013). Cursos de formacion dentro del Movimiento Rural de la Accion Catolica (1958-1972)

http://http://www.accioncatolica.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/Capitulo-3.pdf

/http://www.accioncatolica.org.ar/wp-content/uploads/2016/08/Capitulo-4.pdf(2) 

(2) Wenceslao y la Acci{on Catolica

  • En 1968, Wenceslao Pedernera fue nombrado en la coordinación del Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina para la Región Cuyo.
    En 1973, continuando con su trabajo en las viñas, conoce a Rafael Sifre y Carlos Di Marco. Ellos participaban de la Acción Católica a nivel nacional y son conocidos de Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja.
    En 1974 la familia de Wenceslao se muda a un terreno, en cercanías de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Sañogasta, donde era párroco el padre Andrés Seriec. Wenceslao continúa su trabajo con el Movimiento Rural de Acción Católica de la diócesis. Es allí donde comienza a recibir amenazas.

(http://vivamosjuntoslafe.blogspot.com/2018/06/wenceslao-pedernera-proximamente-beato.html)