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Día del Trabajador | “No queremos perder la esperanza de salir adelante”

El Día del Trabajador nos encuentra una vez más frente a los mismos desafíos sin solucionar y con una creciente inequidad distributiva.

La realidad socioeconómica por la que atraviesa nuestro país impacta especialmente sobre aquellas familias más vulnerables, familias de trabajadores, algunos de ellos precarizados, a tiempo parcial o afectados por la falta de empleo, que ven como cada vez le resulta más difícil mantener su nivel de vida, relegando muchas veces sueños y proyectos ante la imposibilidad de afrontarlos.

La Inflación creciente, la carga financiera y la especulación en nada ayudan al desarrollo de nuevas inversiones productivas que favorezcan la generación de nuevos empleos y posibilite nuevas fuentes de trabajo.

Los trabajadores ven cada vez más lejos no sólo el acceso a la vivienda propia sino la posibilidad de acceder a una mejor calidad de vida.

Esta situación resulta aún más grave para aquellos que, luego de haber trabajado toda su vida, acceden al beneficio jubilatorio y, en lugar de disfrutar de esta nueva etapa, se enfrentan a dificultades para sobrevivir, viéndose obligados muchas veces a seguir trabajando, en algunos casos en situaciones de suma desprotección, o terminan sintiéndose una carga para sus propias familias.

En el contexto electoral actual, estos reclamos se vuelven una cuestión central a la que los políticos deberán dar respuesta y generar propuestas concretas y reales que respeten y reconozcan la dignidad del trabajo.

Sin trabajo, se puede sobrevivir; pero para vivir, es necesario el trabajo[1]. No queremos vivir de la dádiva ni de planes sociales permanentes, queremos aportar a la construcción de una sociedad más justa y más fraterna con el esfuerzo cotidiano de nuestro trabajo.

Frente a la difícil situación actual, “no queremos perder la esperanza de salir adelante[2]. Los argentinos hemos sabido levantarnos siempre con nuestro propio esfuerzo, “poniéndonos la patria al hombro[3]. Como trabajadores estamos dispuestos a hacerlo una vez más, pero no queremos ser los únicos.

Son necesarias políticas de estado, que no sólo atiendan a la coyuntura, sino que planteen el desarrollo de objetivos a mediano y largo plazo, con la participación y el esfuerzo compartido de todos los actores.

Como nos animara el Papa Francisco, “alcemos la voz juntos para que los responsables del pensamiento y de la gestión de la economía tengan el coraje de refutar una economía de exclusión y sepan abrir nuevos caminos”, “La economía no puede pretender sólo aumentar la rentabilidad, reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos, …debe seguir el camino de los empresarios, políticos, pensadores y actores sociales que ponen en primer lugar a la persona humana y hacen todo lo posible para asegurarse de que haya oportunidades de trabajo digno[4].

Que San José Obrero y nuestra Madre, la Virgen de Luján, Madre de todos los argentinos, interceda por nosotros ante el Señor de la historia

 

Buenos Aires, 29 de abril de 2019.

 

Acción Católica Argentina

 

 

[1]Papa Francisco, Encuentro con el mundo del trabajo, Establecimiento siderúrgico Ilva, 27 de mayo de 2017.

[2]Conferencia Episcopal Argentina, 117º Asamblea Plenaria, 14 de marzo de 2019.

[3]Card. Jorge Bergoglio, Homilía en la Catedral de Buenos Aires el 25 de mayo de 2003.

[4]Papa Francisco, Video del Papa, Abril 2018.