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Encuentro de los Jueves

Todos los jueves, día de Institución de la Eucaristía, la Acción Católica se une en la oración, en comunidad o personalmente, para rezar por intenciones comunes a toda la Acción Católica en el país.

JULIO – Jueves 2

Intención: Padre, te rogamos por todos aquellos a quienes les cuesta ver y hacer carne en sus vidas la misericordia y el amor que nos tiene el Señor, aún con todo lo que traemos a cuesta. 

Evangelio del día: Mt 9, 1-8

Reflexión: «Reconciliar el mundo en Cristo en nombre del Padre: «ésta es la misión de Jesús», y todo lo demás son sólo signos del «milagro más profundo que es la re-creación del mundo». La reconciliación es, por lo tanto, la re-creación del mundo; y la misión más profunda de Jesús es la redención de todos nosotros, pecadores. Y «Jesús —agregó el Papa— no hace esto con palabras, no lo hace con gestos… ¡No! Lo hace con su carne». Él tomó sobre sí todo el pecado. «Esta es la nueva creación», es «Jesús que desciende de la gloria y se abaja hasta la muerte y muerte de cruz. Esa es su gloria y esta es nuestra salvación».«Este es el gran milagro de Jesús —agregó el Papa—. A nosotros, esclavos del pecado, nos hizo libres», nos curó. «Nos hará bien pensar en esto —añadió—. Jesús nos abrió las puertas de casa, nosotros ahora estamos en casa. Ahora se comprende esta palabra de Jesús: “ánimo hijo, tus pecados están perdonados”. Esa es la raíz de nuestra valentía: soy libre, soy hijo, el Padre me ama y yo amo al Padre. Pidamos al Señor la gracia de comprender bien esta obra suya».[Papa Francisco, Homilía en Santa Marta,  4 de julio de 2013].

Propósito: Te invitamos a que puedas realizar una lista con aquellas cosas o situaciones  que te cuestan, y que a veces no te permiten ver cuánto te ama Jesús y cuán grande es su misericordia! Luego ofrecelas al Señor. 

Jueves 9

Intención: Señor, te pedimos por todos aquellos que en este tiempo de pandemia ofrecen su vida y  ayudan a quienes más lo necesitan.

Evangelio del día: Mt 10, 7-15

Reflexión: «Y cuando estemos cansados, o se nos haga pesada la tarea de evangelizar, es bueno recordar que la vida que Jesús nos propone responder a las necesidades más hondas de las personas, porque todos hemos sido creados para la amistad con Jesús y para el amor fraterno.

Hay algo que es cierto, no podemos obligar a nadie a recibirnos, a hospedarnos; es cierto y es parte de nuestra pobreza y de nuestra libertad. Pero también es cierto que nadie puede obligarnos a no ser acogedores, hospederos de la vida de nuestro Pueblo. Nadie puede pedirnos que no recibamos y abracemos la vida de nuestros hermanos, especialmente la vida de los que han perdido la esperanza y el gusto por vivir. Qué lindo es imaginarnos nuestras parroquias, comunidades, capillas, donde están los cristianos, no con las puertas cerradas sino como verdaderos centros de encuentro entre nosotros y con Dios. Como lugares de hospitalidad y de acogida.» [Homilía del Papa Francisco, viaje apostólico a Paraguay, 12 de julio de 2015].

Propósito: Pidamos al Señor, que nos enseñe a salir de nosotros mismos  y así poner los talentos que hemos recibido gratuitamente al servicios de nuestros hermanos.

Jueves 16

Intención: Señor, haznos siempre fieles a tus mandatos, para vivir en tu paz y ser reconocidos como tu familia.

Evangelio del día: Mt 12, 46-56

Reflexión: «Contemplamos a aquella que conoció y amó a Jesús como ninguna otra criatura. El Evangelio que hemos escuchado muestra la actitud fundamental con la que María expresó su amor a Jesús: hacer la voluntad de Dios. «El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12, 50). Con estas Palabras Jesús deja un mensaje importante: la voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. Por ello María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a luz: se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Ángel y dice: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Este «hágase» no es sólo aceptación, sino también apertura confiada al futuro. ¡Este «hágase» es esperanza!» [Papa Francisco, Homilía en el Monasterio de San Antonio Abad en el Aventino, Roma, 21 de noviembre de 2013].

Propósito: Intentar no tomar el control de todo lo que nos rodea y dar lugar a la voluntad de Dios en nuestras vidas, tal como lo hizo María. 

Jueves 23

Intención: Señor, ayúdanos, haz que veamos, que comprendamos lo que quieres decirnos.

Evangelio del día: Mt 13, 10- 17

Reflexión: «Jesús responde poniendo una distinción entre ellos y la multitud: a los discípulos, es decir, a los que ya se han decidido por él, les puede hablar del reino de Dios abiertamente; en cambio, a los demás debe anunciarlo en parábolas, para estimular precisamente la decisión, la conversión del corazón; de hecho, las parábolas, por su naturaleza, requieren un esfuerzo de interpretación, interpelan la inteligencia pero también la libertad. Explica san Juan Crisóstomo: «Jesús pronunció estas palabras con la intención de atraer a sí a sus oyentes y solicitarlos asegurando que, si se dirigen a él, los sanará». En el fondo, la verdadera «Parábola» de Dios es Jesús mismo, su Persona, que, en el signo de la humanidad, oculta y al mismo tiempo revela la divinidad. De esta manera Dios no nos obliga a creer en él, sino que nos atrae hacia sí con la verdad y la bondad de su Hijo encarnado: de hecho, el amor respeta siempre la libertad.« [Papa Benedicto XVI, Ángelus del 10 de julio de 2011].

Propósito: Respetar la libertad de mis hermanos, con sus convicciones, sin intentar imponer mis ideas.

Jueves 30

Intención:

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

JUNIO

Jueves 4

Intención: ¡Amor a Dios es amor al prójimo! Señor, danos la gracia de poder cumplir con tu mandamiento de amor. Enséñanos a amar de tal manera que puedas decir de cada uno de nosotros: “No estás lejos del Reino de los Cielos”.

Evangelio del día: Mc 12, 28-34

Reflexión: «El Evangelio de hoy nos recuerda que toda la Ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo […] Algunos fariseos se pusieron de acuerdo para poner a Jesús a una prueba. Uno de ellos, un doctor de la Ley le dirigió esta pregunta: “¿Maestro, en la Ley cual es el gran mandamiento?”.

Jesús, citando el Libro del Deuteronomio respondió:”Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento”

No se puede amar a Dios sin amar al prójimo, y no se puede amar al prójimo sin amar a Dios. El papa Benedicto nos ha dejado un hermoso comentario sobre esto en su primera encíclica Deus Caritas Est. (núms. 16-18)

[…] El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero, no porque está encima de la lista de los mandamientos. Jesús no lo pone encima, pero en el centro, porque del corazón todo tiene que partir y al cual todo tiene que retornar y hacer referencia.

Acuérdense de esto: el amor es la medida de la fe. ¿Cuánto me amas tu? Y cada uno se de la respuesta. ¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. Y la fe es el alma del amor.» [Papa Francisco, Ángelus, 26 de octubre de 2014].

Propósito: Ofrezcamos una Oración por nuestros hermanos, en especial por aquellos que no se sienten amados.

Jueves 11

Intención: Señor, que podamos aferrarnos a tu palabra como único bien necesario para afrontar la vida, te pedimos que el Espíritu nos conduzca a quienes más necesitan hoy de tu palabra.

Evangelio del día: Mt 10, 7-13

Reflexión: «El Señor quiere una Iglesia pobre que evangelice a los pobres. Cuando Jesús envió a los Doce, les dijo: “No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino; ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento”. La pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda. Las alegrías más hermosas y espontáneas que he visto en el transcurso de mi vida son las de personas pobres, que tienen poco a que aferrarse. La evangelización, en nuestro tiempo, sólo será posible por medio del contagio de la alegría.

Como hemos visto, la Bienaventuranza de los pobres de espíritu orienta nuestra relación con Dios, con los bienes materiales y con los pobres. Ante el ejemplo y las palabras de Jesús, nos damos cuenta de cuánta necesidad tenemos de conversión, de hacer que la lógica del ser más prevalezca sobre la del tener más. Los santos son los que más nos pueden ayudar a entender el significado profundo de las Bienaventuranzas.» [Papa Francisco, Mensaje para la XXIX Jornada Mundial de la juventud 2014].

Propósito: Pidamos que el Espíritu Santo nos enseñe a tener un corazón que no se aferre a lo material.

Jueves 18

Intención: Ayúdanos Señor a mantener siempre abierto ese canal de comunicación con Dios y comprender que él nos ama, nos espera y no quiere nada más que darnos su amor. 

Evangelio del día: Mt 6, 7-15

Reflexión: «Aquí quizás Jesús alude a esa ‘captatio benevolentiae’ que era la premisa necesaria de tantas oraciones antiguas: la divinidad tenía que estar de alguna manera calmada por una larga serie de alabanzas. Tú, en cambio – dice Jesús – cuando ores, dirígete a Dios como un hijo a su padre, que sabe lo que necesita antes de pedirlo. Podría ser también una oración silenciosa, el Padre Nuestro: basta al final con ponerse bajo la mirada de Dios, recordar su amor de Padre, y esto es suficiente para ser escuchados.» [Papa Francisco, Audiencia General 2 de enero de 2019].

Propósito:

Jueves 25

Intención: Padre, danos la gracia de poder escuchar y vivir tu Palabra, y sostener nuestra misión en Jesús, nuestra roca.

Evangelio del día: Mt 7, 21-29

Reflexión: «Y también nuestra vida puede ser así, cuando mis cimientos no son fuertes. Viene la tempestad –y todos tenemos tempestades en la vida, todos, desde el Papa al último, todos– y no somos capaces de resistir. Y muchos dicen: “No, yo cambiaré de vida”, y piensan que cambiar de vida es maquillarse. Cambiar de vida es cambiar los cimientos de la vida, o sea, poner la roca que es Jesús.

Solo quien se reconoce pecador, débil, deseoso de salvación, demuestra tener una vida basada en la roca, porque cree y cuenta con Jesús como su salvación.» [Homilía del Papa Francisco en Santa Marta, 5 de diciembre de  2019].

Propósito: Esta semana hagamos un profundo examen de conciencia, pensando qué fundamento damos a nuestra vida, si la sólida roca o la arena vana, pidiendo al Señor la gracia de saber discernir.

MAYO

Jueves 28

Intención: “Que sean uno y el mundo crea”. Señor, que por el misterio de tu cruz nos salvaste, te pedimos poder reconocerte en el rostro de nuestros hermanos, en especial de los que más sufren.

Evangelio del día: Jn 17, 20-26

Reflexión: «La comunión es esencial. El enemigo de Dios y del hombre, el diablo, no puede nada contra el Evangelio, contra la humilde fuerza de la oración y de los sacramentos, pero puede hacer mucho daño a la Iglesia tentando nuestra humanidad. Provoca la presunción, el juicio sobre los demás, las cerrazones y las divisiones. Él mismo es “el que divide” y a menudo comienza haciéndonos creer que somos buenos, quizá mejor que los demás: así tiene el terreno listo para sembrar la cizaña. Es la tentación de todas las comunidades y se puede insinuar también en los carismas más bonitos de la Iglesia.» [Papa Francisco, Homilía del 18 de marzo de 2016].

Propósito: Proponerse ser signo de unidad en los ámbitos donde desarrollamos nuestra vida, la familia, el trabajo, la parroquia, etc.

Jueves 7

Intención: “No perder nunca la luz de la esperanza que es Cristo Resucitado”. Por eso, Señor, te pedimos que nos ayudes a transitar todas las contrariedades de nuestro tiempo y que la oración comunitaria sea el camino para sobrellevar la realidad que hoy nos toca.

Evangelio del día: Jn 13, 16-20

Reflexión: «Estamos en el tiempo pascual, que es el tiempo de la glorificación de Jesús. El Evangelio que acabamos de escuchar nos recuerda que esta glorificación se realizó mediante la pasión (…) Judas sale del Cenáculo para cumplir su plan de traición, que llevará al Maestro a la muerte: precisamente en ese momento comienza la glorificación de Jesús. El evangelista san Juan lo da a entender claramente: de hecho, no dice que Jesús fue glorificado sólo después de su pasión, por medio de la resurrección, sino que muestra que su glorificación comenzó precisamente con la pasión.

Deseo exhortaros, con fuerza y con afecto, a permanecer firmes en la fe que habéis recibido, que da sentido a la vida, que da fuerza para amar; a no perder nunca la luz de la esperanza en Cristo resucitado.» [Benedicto XVI, Homilía, domingo 2 de mayo de 2010]

Propósito: Hacer un examen profundo de conciencia, preguntándome cómo vivo mi amistad y relación con Jesús. Finalmente, en un clima de oración, haré un sincero propósito de enmienda.

Jueves 14

Intención: “Permanezcan ENCUENTROS DE LOS JUEVES 2020en mi amor”. Señor, que tu Iglesia permanezca unida, no sólo en la oración, sino en los gestos concretos de caridad.

Evangelio del día: Jn 15, 9-11

Reflexión: «(Si) yo permanezco unido a Jesús, su amor puede alcanzar al otro y atraerlo a sí, a su amistad. Y este amor por los demás no se puede reservar a momentos excepcionales, sino que se debe convertir en la constante de nuestra existencia. Es por esto que somos llamados, por ejemplo, a cuidar de los ancianos como un tesoro precioso y con amor, incluso si crean problemas económicos y dificultades, pero debemos cuidarlos. Es por esto que a los enfermos, también si están en la última etapa, debemos dar toda la asistencia posible. Por eso los no nacidos deben ser siempre acogidos; por esto, en definitiva, la vida debe ser siempre tutelada desde la concepción hasta su ocaso natural. Y esto es amor. Nosotros somos amados por Dios en Jesucristo, que nos pide amarnos como Él nos ama. Pero eso no podemos hacerlo si no tenemos en nosotros su mismo Corazón.» [Papa Francisco, Regina Coeli, Domingo, 6 de mayo de 2018].

Propósito: Preparemos nuestro corazón para poder examinarnos y realizar nuestro examen de conciencia desde la perspectiva del amor. Es decir, miremos nuestra vida desde cuánto y cómo estamos amando a los demás. Cuánto amor dimos, y cuánto dejamos de dar. ¿En qué formas entregamos este amor? ¿hemos sido mezquinos en el amor?

En un tiempo en el que no todos podemos comulgar sacramentalmente, busquemos comulgar con el cuerpo de Cristo en nuestros hermanos necesitados.

Jueves 21

Intención: “Abrazar al Señor es abrazar la esperanza”. Señor, que los temores que vivimos a diario no evaporen nuestra esperanza; que podamos con la oración afirmar la certeza que Dios conduce todo hacia el bien.

Evangelio del día: Jn 16, 16-20

Reflexión: «En esta noche (Pascua) conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza; es una esperanza nueva, viva, que viene de Dios. No es un mero optimismo, no es una palmadita en la espalda o unas palabras de ánimo de circunstancia, con una sonrisa pasajera. No. Es un don del Cielo, que no podíamos alcanzar por nosotros mismos: Todo irá bien, decimos constantemente estas semanas, aferrándonos a la belleza de nuestra humanidad y haciendo salir del corazón palabras de ánimo. Pero, con el pasar de los días y el crecer de los temores, hasta la esperanza más intrépida puede evaporarse. La esperanza de Jesús es distinta, infunde en el corazón la certeza de que Dios conduce todo hacia el bien, porque incluso hace salir de la tumba la vida.» [Papa Francisco, Homilía Vigilia Pascual, 11 de abril de 2020].

Propósito: ¿Cómo vivimos estos días de tribulación? Ponemos en manos del Señor nuestras tristezas y angustias, y pensamos en alguna persona que necesite una palabra de aliento para acercamos con un gesto que le permita experimentar la alegría que viene de Jesús Resucitado.

ABRIL

Jueves 30

Intención: “Jesús trae serenidad en nuestras tormentas”, por eso te damos gracias por quedarte con nosotros en la Eucaristía, y hoy, que no podemos comulgar presencialmente, sea la fuerza de la comunión espiritual que nos une a Ella para que nos haga capaces de ser pan para todos.

Evangelio del día: Jn 6, 44-51

Reflexión: «El corazón se llena de confianza y esperanza pensando en las palabras de Jesús citadas en el Evangelio: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 54). Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de atención hacia los necesitados y hacia las necesidades de tantos hermanos y hermanas, con la certeza de que el Señor cumplirá lo que nos ha prometido: la vida eterna. Que así sea.»  [Papa Francisco, Audiencia general, 12 de febrero 2014].

Propósito: Meditar como vivimos el encuentro con Jesús.

Jueves 23

Intención: Señor, que podamos trasmitir la alegría de la Pascua, ayúdanos a caminar abrazando todas las vidas, especialmente de todos aquellos que sufren por la pandemia del COVID-19 y por la epidemia del Dengue, en especial los que puedan estar afectados en nuestra Institución o en las Acciones Católicas del mundo. Como nos dijo Francisco: “En tiempos de sufrimientos entendemos el llamado de Jesús, que todos sean uno”. (Reflexión del Papa Francisco en la bendición Urbi el Orbi).

Evangelio del día: Jn 3, 31-36

Reflexión: El papa Francisco en la audiencia general del 4 de diciembre de 2013 nos habla de la Vida eterna.

«Un último elemento: ya en esta vida tenemos en nosotros una participación en la Resurrección de Cristo. Si es verdad que Jesús nos resucitará al final de los tiempos, es también verdad que, en cierto sentido, con Él ya hemos resucitado. La vida eterna comienza ya en este momento, comienza durante toda la vida, que está orientada hacia ese momento de la resurrección final. Y ya estamos resucitados, en efecto, mediante el Bautismo, estamos integrados en la muerte y resurrección de Cristo y participamos en la vida nueva, que es su vida. Por lo tanto, en la espera del último día, tenemos en nosotros mismos una semilla de resurrección, como anticipo de la resurrección plena que recibiremos en herencia. Por ello también el cuerpo de cada uno de nosotros es resonancia de eternidad, por lo tanto, siempre se debe respetar; y, sobre todo, se ha de respetar y amar la vida de quienes sufren, para que sientan la cercanía del Reino de Dios, de la condición de vida eterna hacia la cual caminamos. Este pensamiento nos da esperanza: estamos en camino hacia la resurrección. Ver a Jesús, encontrar a Jesús: ¡ésta es nuestra alegría! Estaremos todos juntos —no aquí en la plaza, en otro sitio— pero gozosos con Jesús. ¡Éste es nuestro destino!» [Papa Francisco, Audiencia general, 4 de diciembre de 2013].

Propósito: Hacer carne en nosotros la Vida Nueva que Jesús nos  regala con su muerte y resurrección.

Jueves 16

Evangelio del día: Lc 24, 35-48

Reflexión: «El Papa recordó, en efecto, que «la tarde de la resurrección los discípulos estaban contando lo que habían visto»: los dos discípulos de Emaús hablaban de su encuentro con Jesús durante el camino, y así también Pedro. En resumen, “todos estaban contentos porque el Señor había resucitado: estaban seguros de que el Señor había resucitado”. Pero precisamente “estaban hablando de estas cosas”, relata el Evangelio, “cuando se presenta Jesús en medio de ellos” y les dice: “Paz a vosotros”…

En ese momento, observó el Papa, sucedió algo diferente de la paz. En efecto, el Evangelio describe a los apóstoles “aterrorizados y llenos de miedo”. No “sabían qué hacer y creían ver un fantasma”. Así, prosiguió el Papa, “todo el problema de Jesús era decirles: Pero mirad, no soy un fantasma; palpadme, ¡mirad mis heridas!”….

“El miedo a la alegría es una enfermedad del cristiano”. También nosotros, explicó el Pontífice, “tenemos miedo a la alegría”, y nos decimos a nosotros mismos que “es mejor pensar: sí, Dios existe, pero está allá, Jesús ha resucitado, ¡está allá!”. Como si dijéramos: “Mantengamos las distancias”. Y así “tenemos miedo a la cercanía de Jesús, porque esto nos da alegría”….

El Papa Francisco concluyó su meditación invocando al Señor para que “haga con todos nosotros lo que hizo con los discípulos, que tenían miedo a la alegría: abrir nuestra mente”. En efecto, se lee en el Evangelio: “Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”. Así pues, el Papa deseó “que el Señor abra nuestra mente y nos haga comprender que Él es una realidad viva, que tiene cuerpo, está con nosotros y nos acompaña, que ha vencido”. Pidamos al Señor la gracia de no tener miedo a la alegría». [Papa Francisco, Santa Marta, 24 de abril de 2014].

Propósito: Vivir la Alegría de la Pascua sin miedo, Jesús está con nosotros!!! Abramos la mente y el corazón al Resucitado!!!!

Eucaristía. ¿Cómo se vive en nuestros grupos y comunidades? ¿ A qué nos mueve su presencia real y actual en nosotros?

Jueves 9

Evangelio del día: Jn 13, 1-15  ,

Reflexión: En el año 2017, el Jueves Santo, el Papa Francisco celebró misa en la Cárcel de Paliano, Frosinone. Allí desde la sencillez del mensaje nos invita a la mas profunda reflexión.

«… Yo no os digo hoy que os lavéis los pies unos a otros: sería una broma. Pero el símbolo, la figura, sí: os diré que si podéis dar una ayuda, prestar un servicio, aquí en la cárcel, al compañero o a la compañera, lo hagáis.

Porque esto es amor, es como lavar los pies. Es ser siervo de los demás. Una vez los discípulos discutían entre ellos sobre quién era el más grande, el más importante, Y Jesús dice: “El que quiera ser importante, debe hacerse el más pequeño y el servidor de todos”. Y es lo que hizo Él, esto es lo que hace Dios con nosotros: nos sirve. Es el siervo. ¡A todos nosotros, que somos pobre gente, a todos! Pero Él es grande, Él es bueno. Y nos ama así como somos. Por eso, durante esta ceremonia pensemos en Dios, en Jesús. No es una ceremonia folclórica: es un gesto para recordar lo que nos dio Jesús. Después de esto, tomó el pan y nos dio su Cuerpo. Tomó el cáliz con el vino y nos dio su Sangre. Así es el amor de Dios. Hoy, pensemos solamente en el amor de Dios.» [Papa Francisco, 13 de abril de 2017].

Propósito: Vivir la Santa Semana pensando solamente en el amor de Dios.

Jueves 2

Evangelio del día: Jn 8, 51-59

Reflexión: «… Para el Papa Francisco «el error, la equivocación de esta gente» nace de no haber «comprendido el camino de la esperanza: creían que con los mandamientos todo era pleno, todo se cumplía». Pero «los mandamientos nacidos del amor de esta fidelidad de Dios son normas para seguir adelante, indicaciones para no errar: nos ayudan a caminar y a terminar en el encuentro con Jesús». En cambio, «esta gente de la que hoy habla el Evangelio no sabe relacionar el cumplimiento de los mandamientos con la alianza de Dios con su padre Abrahán». Y repiten continuamente que «hay leyes que tenemos que cumplir». Lo hacen porque «tienen el corazón cerrado, su mente está cerrada a toda novedad e incluso a lo que habían prometido los profetas».

He aquí, destacó el Pontífice, «el drama del corazón cerrado, el drama de la mente cerrada. Y cuando el corazón está cerrado, este corazón cierra la mente. Y cuando corazón y mente están cerrados no hay sitio para Dios». Sí, explicó el Papa, estamos «sólo nosotros» y, por lo demás, convencidos al decir que «se debe hacer sólo lo que yo creo», seguros además de hacer exactamente «lo que dicen los mandamientos». Pero «los mandamientos conducen a una promesa y los profetas despiertan esta promesa».

….. El «fenómeno del pensamiento único» causó siempre «desgracias en la historia de la humanidad», afirmó el Pontífice. Pero «incluso hoy —alertó el Papa— existe la idolatría del pensamiento único. Hoy se debe pensar así y si tú no piensas así no eres moderno, no eres abierto». Por lo tanto, «también hoy está la dictadura del pensamiento único y esta dictadura es la misma de esta gente» de la que habla el Evangelio. El modo de actuar es el mismo. Es gente que «toma las piedras para lapidar la libertad de los pueblos, la libertad de la gente, la libertad de las conciencias, la relación de la gente con Dios. Y hoy Jesús está crucificado otra vez.» [Papa Francisco, Santa Marta 10 de abril de 2014].

Propósito: Buscar siempre ser fieles a la Palabra que nos manifiesta y revela la “alianza de Amor” que Dios ha hecho con los hombres.

MARZO

Jueves 5

Evangelio del día: Mt 7, 7-12

Reflexión: «… Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste. Recordemos la regla de oro: “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes” (Mt 7,12). Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo.» [Cfr. Papa Francisco, visita apostólica, discurso al congreso de los Estados Unidos –fragmento-Washington D.C.  24 /09/ 2015]

Propósito: Transitamos la Cuaresma intensificando la Oración, purificándonos con el Ayuno,  utilicemos la “regla de oro” para examinar nuestra Caridad y acercarnos a todos con corazón sencillo y misericordioso.

Jueves 12

Evangelio del día: Lc 16, 19-31

Reflexión: «El pasaje del Evangelio, dijo el Santo Padre, propone una reflexión: “Nosotros sabemos el nombre del vagabundo: se llamaba Lázaro. Pero, ¿cómo se llamaba este hombre, el rico? ¡No tiene nombre!”. Precisamente “esta es la maldición más fuerte» para la persona que «confía en sí mismo o en las fuerzas o en las posibilidades de los hombres y no en Dios: ¡perder el nombre!”.

Y “mirando a estas dos personas” propuestas en el Evangelio —”el pobre que tiene nombre y confía en el Señor y el rico que ha perdido el nombre y confía en sí mismo”— “decimos: es verdad, debemos confiar en el Señor”. En cambio, “todos nosotros tenemos esta debilidad, esta fragilidad de poner nuestras esperanzas en nosotros mismos o en los amigos o en las posibilidades humanas solamente. Y nos olvidamos del Señor”. Es una actitud que nos lleva lejos del Señor, “por el camino de la infelicidad», como el rico del Evangelio que «al final es un infeliz porque se condenó por sí mismo”.

Se trata de una meditación especialmente en consonancia con la Cuaresma, dijo el Papa. Así, “hoy nos hará bien preguntarnos: ¿dónde está mi confianza? ¿Está en el Señor o soy un pagano que confío en las cosas, en los ídolos que yo he hecho? ¿Tengo aún un nombre o he comenzado a perder el nombre y me llamo “yo”?», con todas las varias declinaciones: “mi, conmigo, para mí, sólo yo: siempre en el egoísmo, yo””. Esto, afirmó, es un modo de vivir que ciertamente «no nos da salvación.» [Cfr. Papa Francisco, homilía en la misa en San ta Marta, 20 de marzo de 2014].

Propósito: Hagamos de nuestros grupos  y comunidades espacios que favorezcan que cada hombre y mujer, cada joven y cada niño acreciente su fe en Dios y ponga en Él su esperanza.

Jueves 19

Evangelio del día: Mt 1, 16; 18, 21-24a

Reflexión: «Hemos escuchado en el Evangelio que “José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer” (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: “Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo” (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es “custodio” porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.» [Cfr. Papa Francisco, en el inicio de su pontificado, Roma, 19 de  Marzo de 2013].

Propósito: Cultivar en nosotros y en nuestros ambientes las virtudes de San José que nos hagan ser custodios fieles de los dones que hemos recibido.

Jueves 26

Evangelio del día: Jn 5, 31-47

Reflexión«Sobre Juan, “el último de los profetas, el hombre más grande nacido de mujer”, el Pontífice profundizó el pasaje del Evangelio (Juan 5, 33-36) donde el precursor “es presentado, es mostrado como el testigo». Es Jesús mismo quien habla claramente: «Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad”. Precisamente esta, destacó Francisco, “es la vocación de Juan: ser testigo”.

Una vocación que la hacen aún más comprensible algunos ejemplos concretos. En efecto, Jesús, recordó el Papa, dijo que Juan “era la lámpara”. Pero, explicó, “él era la lámpara, no la luz, la llama que indicaba dónde estaba la luz, lámpara que indica dónde está la luz, da testimonio de la luz”. Del mismo modo, Juan “era la voz”, tan así que él mismo “dice de sí: ‘Yo soy la voz que grita en el desierto'”. Pero no era la Palabra, “él era la voz que da testimonio de la Palabra, indica la Palabra, el Verbo de Dios. Él sólo es voz”. Y así el Bautista que “era el predicador de la penitencia” dice claramente: “Aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, es más grande que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo”. Resumiendo: “Lámpara que indica la luz, voz que indica la Palabra, predicador de penitencia y alguien que bautiza indicando a quien verdaderamente bautiza en Espíritu Santo”. Juan, concluyó el Papa, “es lo provisional y Jesús es lo definitivo. Juan es lo provisional que indica lo definitivo”.» [Cfr. Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 16 de diciembre de 2016].

Propósito: Que nuestro camino cuaresmal de discípulos misioneros sea testimonio fiel del Amor que Jesús manifiesta con su entrega.

FEBRERO

Jueves 6

Evangelio del día: Mc 6,7-13

Reflexión: «Jesús llama a sus discípulos y los envía dándoles reglas claras, precisas. Los desafía con una serie de actitudes, comportamientos que deben tener. Y no son pocas las veces que nos pueden parecer exageradas o absurdas; actitudes que sería más fácil leerlas simbólicamente o «espiritualmente». Pero Jesús es bien claro. No les dice: «Hagan como que…» o «hagan lo que puedan».

Recordemos juntos esas recomendaciones: «No lleven para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero… permanezcan en la casa donde les den alojamiento» (cf. Mc 6,8-11). Parecería algo imposible.

Podríamos concentrarnos en las palabras: «pan», «dinero», «alforja», «bastón», «sandalias», «túnica». Y es lícito. Pero me parece que hay una palabra clave, que podría pasar desapercibida frente a la contundencia de las que acabo de enumerar. Una palabra central en la espiritualidad cristiana, en la experiencia del discipulado: hospitalidad. Jesús como buen maestro, pedagogo, los envía a vivir la hospitalidad. Les dice: «Permanezcan donde les den alojamiento». Los envía a aprender una de las características fundamentales de la comunidad creyente. Podríamos decir que cristiano es aquel que aprendió a hospedar, que aprendió a alojar.

Jesús no los envía como poderosos, como dueños, jefes o cargados de leyes, normas; por el contrario, les muestra que el camino del cristiano es simplemente transformar el corazón. El suyo, y ayudar a transformar el de los demás. Aprender a vivir de otra manera, con otra ley, bajo otra norma. Es pasar de la lógica del egoísmo, de la clausura, de la lucha, de la división, de la superioridad, a la lógica de la vida, de la gratuidad, del amor. De la lógica del dominio, del aplastar, manipular, a la lógica del acoger, recibir y cuidar.

Son dos las lógicas que están en juego, dos maneras de afrontar la vida y de afrontar la misión.

Cuántas veces pensamos la misión en base a proyectos o programas. Cuántas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se conviertan en base a nuestros argumentos. Hoy el Señor nos lo dice muy claramente: en la lógica del Evangelio no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino simplemente aprendiendo a alojar, a hospedar.» [Papa Francisco Fragmento homilía, Viaje apostólico, Campo grande de Ñu Guazú, Asunción Domingo 12 de julio de 2015].

Propósito: Pensar y programar la misión desde la lógica del Amor, que abraza todas las vidas, toda la vida y se hace servicio en todo, para todos.

Jueves 13

Evangelio del día: Mc 7, 24-30

Reflexión: «La mujer, dirigiéndose a Jesús, se lee en el pasaje evangélico, es “valiente”, como lo es toda “madre desesperada” que “ante la salud de un hijo” está dispuesta a hacer de todo. “Le habían dicho que existía un hombre bueno, un profeta” —explicó el Papa— y, así, fue a buscar a Jesús, incluso si ella “no creía en el Dios de Israel”. Por el bien de su hija “no tuvo vergüenza de la mirada de los apóstoles”. Y se acercó a Jesús para suplicarle que ayudara a su hija que estaba poseída por un espíritu impuro. A su petición Jesús respondió que había venido “ante todo para las ovejas de la casa de Israel”. Y se lo “explica con un lenguaje duro”, diciéndole: “Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”. La mujer —puso de relieve el Santo Padre— no respondió a Jesús “con su inteligencia, sino con sus entrañas de madre, con su amor”. Y dijo: “Pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Queriendo decir: “Dame estas migajas a mí”. Impresionado por su fe “el Señor hizo un milagro”. Y, así, “al llegar a su casa, se encontró a la niña acostada en la cama, y el demonio se había marchado”.

Es, en esencia, la historia de una madre que “se había expuesto al riesgo de hacer un mal papel, pero insistió” por amor a su hija. Viniendo “del paganismo y de la idolatría, encontró la salud para su hija”; y para sí misma “encontró al Dios viviente”. Su camino, explicó el Papa, “es el camino de una persona de buena voluntad que busca a Dios y lo encuentra”. Por su fe “el Señor la bendice”. Pero es también la historia de mucha gente que aún hoy “recorre este camino”. Y “el Señor espera” a estas personas, movidas por el Espíritu Santo. “Cada día en la Iglesia del Señor hay personas que recorren este camino, silenciosamente, para encontrar al Señor”, precisamente “porque se dejan conducir por el Espíritu Santo”.» [L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, Papa Francisco, Santa Marta 13 de febrero 2014].

Propósito: Examinar nuestro camino de fe, dispongamos el corazón para ser dóciles al Espiritu y dejémonos conducir por Él. 

Jueves 20

Evangelio del día: Mc 8, 27-33

Reflexión: «”Y vosotros, ¿quién decís que soy?”. La pregunta de Jesús a sus discípulos alcanza, después de dos mil años, a cada uno de nosotros y pide una respuesta. Una respuesta que no se encuentra en los libros como una fórmula, sino en la experiencia de quien sigue de verdad a Jesús, con la ayuda de un “gran trabajador”, el Espíritu Santo. Es éste el perfil del discípulo trazado por el Papa Francisco en la misa del jueves 20 de febrero en la Casa Santa Marta.

En el centro de la meditación del Papa está Pedro, así como lo presenta el pasaje evangélico de Marcos (8, 27-33). Precisamente Pedro, explicó, “fue ciertamente el más valiente ese día, cuando Jesús preguntó a los discípulos: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Pedro respondió con firmeza: “Tú eres el Mesías”. Y después de esta confesión, comentó el Pontífice, probablemente se sintió “satisfecho dentro de sí: ¡he respondido bien!”.

Sin embargo, el diálogo con Jesús no termina así. En efecto, “el Señor —dijo el Papa— comenzó a explicar lo que tenía que suceder”. Pero “Pedro no estaba de acuerdo” con lo que había oído: “no le gustaba ese camino” proyectado por Jesús.

También hoy, prosiguió el obispo de Roma, “escuchamos muchas veces dentro de nosotros” la misma pregunta dirigida por Jesús a los apóstoles. Jesús “se dirige a nosotros y nos pregunta: para ti, ¿quién soy yo? ¿Quién es Jesucristo para cada uno de nosotros, para mí? ¿Quién es Jesucristo?”. Y, destacó el Pontífice, también “nosotros seguramente daremos la misma respuesta de Pedro, la que hemos aprendido en el catecismo: ¡Tú eres el Hijo de Dios vivo, Tú eres el Redentor, Tú eres el Señor!”.

Diferente es la reacción de Pedro “cuando Jesús comenzó a explicar lo que tenía que suceder: el Hijo del hombre tenía que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días”. A Pedro, afirmó el Papa, “ciertamente no le gustaba este discurso”. Él razonaba así: “¡Tú eres el Cristo! ¡Tú vences y vamos adelante!”. Por esta razón “no comprendía este camino” de sufrimiento indicado por Jesús. Así que, como relata el Evangelio, “se lo llevó aparte” y “se puso a increparlo”. Estaba “tan contento de haber dado aquella respuesta —’Tú eres el Mesías’— que se sintió con la fuerza para reprender a Jesús”.

El Papa Francisco releyó palabra por palabra la respuesta de Jesús a Pedro: “Pero Él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: ‘Aléjate de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios'”.

Por lo tanto, para “responder a esa pregunta que todos nosotros percibimos en el corazón —quién es Jesús para nosotros— no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el catecismo”. Es ciertamente “importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente”, insistió el Santo Padre. Porque para conocerlo de verdad “es necesario hacer el camino que hizo Pedro”. En efecto, “después de esta humillación, Pedro siguió adelante con Jesús, contempló los milagros que hacía Jesús, vio sus poderes…”.

Se trata de «un camino que no podemos hacer solos», precisó el Papa. Por lo tanto, se conoce a Jesús «como discípulos por el camino de la vida, siguiéndole a Él». Pero esto «no es suficiente», advirtió el Papa, porque «conocer a Jesús es un don del Padre: es Él quien nos hace conocer a Jesús». En realidad, puntualizó, esto «es un trabajo del Espíritu Santo, que es un gran trabajador: no es un sindicalista, es un gran trabajador. Y trabaja siempre en nosotros; y realiza esta gran labor de explicar el misterio de Jesús y darnos este sentido de Cristo». [Francisco, Santa Marta, 20 de febrero de 2014. L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española].

Propósito: Ser conscientes nuestras faltas y pecados, de nuestros aciertos y talentos  y dejarnos modelar por el Espíritu Santo mientras recorremos el camino discípulos misioneros. 

Jueves 27

Evangelio del día: Lc 9, 22-25

Reflexión: «… Después de haber concluido el diálogo con los Apóstoles, Jesús se dirige a todos diciendo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame» (v. 23). No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor —por los padres, los hijos, la familia, los amigos, también por los enemigos—, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse por la justicia y la paz. Asumiendo esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que «quien perderá la propia vida [por Cristo], la salvará» (v. 24). Es un perder para ganar. Y recordamos a todos nuestros hermanos que aún hoy ponen en práctica estas palabras de Jesús, ofreciendo su tiempo, su trabajo, su propia fatiga y hasta su vida para no renegar de su fe en Cristo. Jesús, mediante su Espíritu Santo, nos da la fuerza para ir hacia adelante en el camino de la fe y del testimonio: actuar de acuerdo con lo que creemos; no decir una cosa y hacer otra. Y en este camino la Virgen siempre está cerca nuestro y nos precede: dejémonos tomar de la mano por ella, cuando atravesamos los momentos más oscuros y difíciles.» [Papa Francisco, Ángelus 19 de junio de 2016].

Propósito: Hacer de nuestros grupos y comunidades un lugar donde se abrace  la vida, tal como es, tal como viene. Poniendo especial atención en  los que más sufren.

ENERO

Jueves 2

Evangelio del día: Jn 1, 19-28

Reflexión: Anunciando a Jesucristo, Juan no se apoderó de la profecía, él, es el icono de un discípulo. ¿Dónde ha estado el origen de esta actitud del discípulo? En un encuentro. El Evangelio nos habla del encuentro de María e Isabel, cuando Juan bailó de alegría en el vientre de Isabel. Eran primos. Quizá se han encontrado después algunas veces. Y ese encuentro ha llenado de alegría, de tanta alegría el corazón de Juan y lo ha transformado en discípulo. Juan es el hombre que anuncia a Jesucristo, que no se pone en el sitio de Jesucristo y que sigue el camino de Jesucristo.

Nos hará bien hoy, a nosotros, preguntarnos sobre nuestro discipulado: ¿anunciamos a Jesucristo? ¿Aprovechamos o no aprovechamos nuestra condición de cristianos como si fuera un privilegio? Juan no se apoderó de la profecía. ¿Vamos sobre el camino de Jesucristo? ¿El camino de la humillación, de la humildad, del abajamiento, del servicio? Y si nosotros encontramos que no estamos parados en esto, preguntarnos: ‘¿Pero cuándo ha sido mi encuentro con Jesucristo, ese encuentro me llenó de alegría?’ Y volver al encuentro, volver a la primera Galilea del encuentro. ¡Todos nosotros tenemos una! ¡Volver a encontrarla! Reencontrarnos con el Señor e ir adelante sobre este camino tan bello, en el cual Él debe crecer y nosotros disminuir. [Cf. Papa Francisco, 7 de febrero de 2014, homilía en Santa Marta].

Propósito: Examinar nuestro discipulado y buscar siempre, con la Gracia de Dios, ser los discípulos misioneros que nuestra realidad necesita.

Jueves 9

Evangelio del día: Mc 6,45-52

Reflexión: «Entonces nos podemos preguntar: “¿Quién nos enseña a amar? ¿Quién nos libera de esta dureza?” Puede hacerlo “solamente el Espíritu Santo”, aclaró el Papa Francisco precisando: “Tú puedes hacer mil cursos de catequesis, mil cursos de espiritualidad, mil cursos de yoga, zen y todas esas cosas. Pero todo eso nunca será capaz de darte la libertad de hijo”. Sólo el Espíritu Santo “mueve tu corazón para decir ‘Padre'”; sólo Él “es capaz de aplastar, de romper esta dureza del corazón” y hacerlo “dócil al Señor. Dócil a la libertad del amor”. No por casualidad el corazón de los discípulos permaneció “endurecido hasta el día de la Ascensión”, cuando dijeron al Señor: “Ahora tendrá lugar la revolución y llega el reino”. En realidad “no entendían nada”. Y “sólo cuando vino el Espíritu Santo, las cosas cambiaron”.» [Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, viernes 8 de enero 2015. Ver texto completo: http://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2015/documents/papa-francesco-cotidie_20150109_corazones-endurecidos.html].

Propósito: Busquemos  ser dóciles al Espíritu Santo, para que transforme nuestro corazón, lo haga abierto y libre para amar.

Jueves 16

Evangelio del día: Mc 1,40-45

Reflexión: «La compasión lleva a Jesús a actuar concretamente: a reintegrar al marginado. Y éstos son los tres conceptos claves que la Iglesia nos propone hoy en la liturgia de la palabra: la compasión de Jesús ante la marginación y su voluntad de integración.» [Papa Francisco, Homilía del 15 de febrero de 2015. Ver texto completo: http://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2015/documents/papa-francesco_20150215_omelia-nuovi-cardinali.html]

Propósito: Ser instrumentos de integración. Ser, con todos y para todos, un vínculo afectivo y efectivo con el Dios Amor. Asumamos con valentía la tarea del discípulo misionero aun en las periferias mas difíciles y dolorosas.

Jueves 23

Evangelio del día: Mc 3,7-12

Reflexión: «La multitud que acude a Jesús desde cualquier región. Encuentra en el Señor una esperanza, porque su forma de actuar, de enseñar, toca su corazón, llega al corazón, porque tiene la fuerza de la Palabra de Dios.

El pueblo siente esto y ve que en Jesús se cumplen las promesas, que en Jesús hay una esperanza. El pueblo estaba un poco aburrido de la forma de enseñar la fe, de los doctores de la ley de aquella época, que cargaban sobre la espalda muchos mandamientos, muchos preceptos, pero no llegaban al corazón de la gente. Pero, cuando ven a Jesús y escuchan a Jesús, las propuestas de Jesús, las bienaventuranzas… pues escuchan dentro algo que se mueve, es el Espíritu Santo que despierta eso, y van a encontrar a Jesús.

La multitud seguía a Jesús para ser sanada, es decir, buscando el propio bien. Por eso nunca podemos seguir a Dios con pureza de intención desde el inicio, siempre un poco para nosotros, un poco para Dios… Y el camino es purificar esta intención.

¡Jesús salva! Estas sanaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el inicio de una salvación. El recorrido de la salvación de muchos que comienzan a ir a escuchar a Jesús o a pedir una sanación y después vuelven a Él y sienten la salvación. ¿Pero lo más importante de Jesús es que sane? No, no es lo más importante. ¿Qué nos enseña? No es lo más importante. ¡Que salva! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es más importante. Y ésta es la fuerza de nuestra fe». [Papa Francisco, homilía en Santa Marta, https://es.catholic.net/op/articulos/12315/cat/337/predicacion-y-curacion-de-enfermos.html#modal]

Propósito: Miremos nuestro interior, reconozcámonos necesitados y busquemos con esperanza a Dios que se manifiesta en Jesús que nos sana y salva.

Jueves 30

Evangelio del día: Mc 4,21-25

Reflexión: Y una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa. En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. Me está pasando esto. Salí “en cuarta” y ahora “estoy marcha atrás”. Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran.

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio. Para que pregunten por qué vivís así, coherencia de vida caminar, caminantes no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio.»

(S.S. Francisco, 25 de octubre de 2014). Catholic.net
Dar a conocer el Reino de Dios  

Propósito: Revisar nuestro testimonio, si nuestro andar de discípulos misioneros, nos dispone  a iluminar nuestros ambientes con la Luz del Resucitado

AGOSTO

Jueves 6

Evangelio del día

Reflexión: 

Propósito

Jueves 13

Evangelio del día

Reflexión: 

Propósito

Jueves 20

Evangelio del día

Reflexión: 

Propósito

Jueves 27

Evangelio del día

Reflexión: 

Propósito

 

SETIEMBRE

Jueves 3

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 10

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

Jueves 17

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 24

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

OCTUBRE

Jueves 1

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

Jueves 8

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

Jueves 15

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

Jueves 22

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 29

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

NOVIEMBRE

Jueves 5

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 12

Evangelio del día: 

Reflexión:

Propósito: 

Jueves 19

Evangelio del día:

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 26

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

DICIEMBRE

Jueves 3

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 10

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 17

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 24

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

Jueves 31

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: 

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