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Encuentro de los Jueves

Todos los jueves, día de Institución de la Eucaristía, la Acción Católica se une en la oración, en comunidad o personalmente, para rezar por intenciones comunes a toda la Acción Católica en el país.

JULIO – Jueves 22

Intención: Te rogamos, Señor, por los discípulos del mundo entero, para que puedan anunciar que Tú eres la Esperanza de sus vidas.

Evangelio del día: Jn 20, 1-2.11-18

Reflexión: El Papa habló una vez más de María Magdalena, recordando su desilusión inicial por no haber encontrado el cuerpo de Jesús, pero al mismo tiempo su perseverancia en volver al sepulcro, una segunda vez. Allí, María es sorprendida por el Señor, que la llama por su nombre.

“Cómo es hermoso pensar que la primera aparición del Resucitado haya sucedido de manera tan personal” – enfatiza el Santo Padre en su reflexión. “Que hay alguien que nos conoce y ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve con nosotros y nos llama por nuestro nombre”.

Y la revolución de la vida de María, es “la revolución destinada a transformar la existencia de todo hombre y mujer”, afirma Francisco. Y con esta premisa, el Papa invita a pensar, a pesar del equipaje de dolor que cada uno lleva en su corazón, “que hay un Dios cercano que nos llama con nuestro nombre y nos dice: ’¡Levántate y deja de llorar, porque he venido a librarte!’

El Obispo de Roma pide la intercesión de María Magdalena transformada en  “apóstol de la nueva y más grande esperanza” para que ella nos ayude también a nosotros a vivir esta experiencia de escuchar a Jesús que nos llama por nuestro nombre, en el momento del abandono. Y de esta manera podamos anunciar: “he cambiado de vida porque he visto al Señor” porque – asegura el Papa – “ésta es nuestra fuerza y nuestra esperanza”. [Papa Francisco, Audiencia general del 17 de mayo 2017].

Propósito: Sabernos tus discípulos, que no debemos perder el tiempo en llevarte para quienes no saben de Vos, decirles que Tú eres el Dios cercano que los llama por su nombre y los ama.

JULIO – Jueves 29

Intención: Señor, que cada día busquemos la luz y la fuerza de la gracia para descubrir el valor de la vida y de TODA vida, hoy y aquí en la Tierra, pero con la confianza en la vida eterna junto al Padre, que Jesús nos prometió.

Evangelio del día: Jn 11,19-27

Reflexión: «A Marta que llora por la desaparición del hermano Lázaro opone la luz de un dogma: “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?” (Juan 11, 25-26). Es lo que Jesús repite a cada uno de nosotros, cada vez que la muerte viene a romper el tejido de la vida y de los afectos. Toda nuestra existencia se juega aquí, entre el lado de la fe y el precipicio del miedo. Dice Jesús: “Yo no soy la muerte, yo soy la resurrección y la vida, ¿tú crees esto? ¿tú crees esto?”. Nosotros, que estamos aquí hoy en la plaza, ¿creemos esto?

Somos todos pequeños e indefensos delante del misterio de la muerte. Pero, ¡qué gracia si en ese momento custodiamos en el corazón la llama de la fe! Jesús nos tomará de la mano, como tomó a la hija de Jairo, y repetirá una vez más: “Talitá kum”, “muchacha, levántate” (Marcos 5, 41). Lo dirá a nosotros, a cada uno de nosotros: “¡Levántate, resucita!”. Yo os invito, ahora, a cerrar los ojos y a pensar en ese momento: de nuestra muerte. Cada uno de nosotros que piense en la propia muerte, y se imagine ese momento que tendrá lugar, cuando Jesús nos tomará de la mano y nos dirá: “Ven, ven conmigo, levántate”. Allí terminará la esperanza y será la realidad, la realidad de la vida. Pensad bien: Jesús mismo vendrá donde cada uno de nosotros y nos tomará de la mano, con su ternura, su mansedumbre, su amor. Y cada uno repita en su corazón la palabra de Jesús: “¡Levántate, ven. Levántate, ven. Levántate, resucita!”.

Esta es nuestra esperanza delante de la muerte. Para quien cree, es una puerta que se abre de par en par; para quien duda es un rayo de luz que se filtra por una puerta que no se ha cerrado del todo.

Pero para todos nosotros será una gracia, cuando esta luz, del encuentro con Jesús, nos iluminará.» [Papa Francisco. Roma, Audiencia general, 18 de octubre de 2017].

Propósito: Profundizar, desde la fe y la esperanza, sobre la vida hoy y la resurrección mañana.

Jueves 15

Intención: Señor, ayúdanos a ser el alivio y el descanso de nuestros hermanos. Que puedan acudir a nosotros y te encuentren.

Evangelio del día: Mt 11, 28-30

Reflexión: «En el Evangelio de este domingo encontramos la invitación de Jesús. Dice así: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). Cuando Jesús dice esto, tiene ante sus ojos a las personas que encuentra todos los días por los caminos de Galilea: mucha gente sencilla, pobres, enfermos, pecadores, marginados… Esta gente lo ha seguido siempre para escuchar su palabra —¡una palabra que daba esperanza! Las palabras de Jesús dan siempre esperanza— y también para tocar incluso sólo un borde de su manto. Jesús mismo buscaba a estas multitudes cansadas y agobiadas como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36) y las buscaba para anunciarles el Reino de Dios y para curar a muchos en el cuerpo y en el espíritu. Ahora los llama a todos a su lado: «Venid a mí», y les promete alivio y consuelo…

Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29). El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás con amor fraternal. Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro. La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.

Invoquemos a María santísima, que acoge bajo su manto a todas las personas cansadas y agobiadas, para que a través de una fe iluminada, testimoniada en la vida, podamos ser alivio para cuantos tienen necesidad de ayuda, de ternura, de esperanza.» [Papa Francisco, Ángelus, Plaza de San Pedro, domingo 6 de julio de 2014]

Propósito: Imitemos a Jesús con actitud mansa y humilde; revisemos nuestro actuar a la luz de este Evangelio y ayudemos puntualmente en nuestra familia a aliviar sus cargas personales.

Jueves 8

Intención: Señor, ayúdanos a ser generosos y diligentes con nuestros hermanos, para que vean tu rostro en nuestros gestos y actitudes.

Evangelio del día: Mt 10, 7-15

Reflexión: «El Señor quiere una Iglesia pobre que evangelice a los pobres. Cuando Jesús envió a los Doce, les dijo: «No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino; ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento» (Mt 10,9-10). La pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda. Las alegrías más hermosas y espontáneas que he visto en el transcurso de mi vida son las de personas pobres, que tienen poco a que aferrarse. La evangelización, en nuestro tiempo, sólo será posible por medio del contagio de la alegría.» [Mensaje del Papa Francisco a la XXIX Jornada Mundial de la Juventud 2014]

Propósito: Hemos recibido gratuitamente demos gratuitamente. Llevemos con humildad y sencillez la alegría del Evangelio a los más necesitados de nuestras familias, grupos y comunidades.

Jueves 1

Intención: Señor Jesús, que sanas con tu Amor, te pedimos por la salud física y espiritual de todos los argentinos, y muy especialmente por los que sufren las consecuencias de la pandemia.

Evangelio del día: Mt 9, 1-8

Reflexión: «… el Señor Jesús quiso que la Iglesia continúe su obra de salvación también hacia los propios miembros, en especial con el sacramento de la Reconciliación y la Unción de los enfermos, que se pueden unir con el nombre de «sacramentos de curación». El sacramento de la Reconciliación es un sacramento de curación. Cuando yo voy a confesarme es para sanarme, curar mi alma, sanar el corazón y algo que hice y no funciona bien. La imagen bíblica que mejor los expresa, en su vínculo profundo, es el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y los cuerpos (cf. Mt 9, 1-8).» [Papa Francisco, Audiencia general, 19 de febrero de 2014]

Propósito: Comienza la segunda mitad del año y es buen momento para revisar el corazón y acercarnos al Dios misericordioso que siempre nos espera.

JUNIOJueves 24

Intención: Señor, te pedimos por aquellos que han perdido la capacidad de asombrarse ante las maravillas que nos regala el Señor en la vida cotidiana.

Evangelio del día: Lc 1, 57- 66. 80

Reflexión:  «La página evangélica del día (Lucas 1, 57-66.80) anuncia el nacimiento y luego se detiene en el momento de la imposición del nombre al niño. Isabel elige un nombre extraño a la tradición familiar y dice: “Se llamará Juan”, don gratuito y también inesperado, porque Juan significa “Dios ha hecho la gracia”. Y este niño será heraldo, testigo de la gracia de Dios para los pobres que esperan con humilde fe su salvación. Zacarías confirma de forma inesperada la elección de ese nombre, escribiéndolo en una tablilla —porque estaba mudo— “y al punto se abrió su boca y su lengua y hablaba bendiciendo a Dios” (v. 64).

Todo el evento del nacimiento de Juan Bautista está rodeado por un alegre sentido de asombro, de sorpresa, de gratitud. Asombro, sorpresa, gratitud. La gente fue invadida por un santo temor a Dios “y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas” (v. 65).

Hermanos y hermanas, el pueblo fiel intuye que ha sucedido algo grande, incluso si humilde y escondido y se pregunta “¿Qué será este niño?” (v. 66). El pueblo fiel de Dios es capaz de vivir la fe con alegría, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Vemos a aquella gente que hablaba bien de esta cosa maravillosa, de este milagro del nacimiento de Juan, y lo hacía con alegría, estaba contenta, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Y viendo esto preguntémonos: ¿Cómo es mi fe? ¿Es una fe alegre o una fe siempre igual, una fe “plana”? ¿Tengo un sentido de asombro cuando veo las obras del Señor, cuando escucho hablar de cosas de la evangelización o de la vida de un santo, o cuando veo a tanta gente buena: ¿siento la gracia dentro, o nada se mueve en mi corazón? ¿Sé sentir las consolaciones del espíritu o estoy cerrado a ello? Preguntémonos cada uno de nosotros en un examen de conciencia: ¿Cómo es mi fe? ¿es alegre? ¿está abierta a las sorpresas de Dios? Porque Dios es el Dios de las sorpresas: ¿he “probado” en el alma aquel sentido de estupor que hace la presencia de Dios, ese sentido de gratitud? Pensemos en estas palabras, que son estados de ánimo de la fe: alegría, sentido de asombro, sentido de sorpresa y gratitud.» [Papa Francisco, Ángelus, 24 de junio de 2018].

Propósito: Poder reconocer y anotar todas aquellas cosas o situaciones que te generan asombro y en las que reconocés que son un regalo de Dios. Compártelas con tus cercanos.

Jueves 3

Intención: Señor, que en las familias se experimente el amor incondicional de Dios, especialmente en el cuidado y protección de las y los niños.

Evangelio del día: Mc 12, 28-34

Reflexión:  «El signo visible que el cristiano puede mostrar para testimoniar al mundo y a los demás, a su familia, el amor de Dios es el amor a los hermanos. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero no porque está en la cima de la lista de los mandamientos. Jesús no lo puso en el vértice, sino en el centro, porque es el corazón desde el cual todo debe partir y al cual todo debe regresar y hacer referencia.

Ahora, a la luz de esta palabra de Jesús, el amor es la medida de la fe, y la fe es el alma del amor. Ya no podemos separar la vida religiosa, la vida de piedad del servicio a los hermanos, a aquellos hermanos concretos que encontramos. No podemos ya dividir la oración, el encuentro con Dios en los Sacramentos, de la escucha del otro, de la proximidad a su vida, especialmente a sus heridas. Recordad esto: el amor es la medida de la fe. ¿Cuánto amas tú? Y cada uno se da la respuesta. ¿Cómo es tu fe? Mi fe es como yo amo. Y la fe es el alma del amor.

Jesús no nos entrega dos fórmulas o dos preceptos: no son preceptos y fórmulas; nos entrega dos rostros, es más, un solo rostro, el de Dios que se refleja en muchos rostros, porque en el rostro de cada hermano, especialmente en el más pequeño, frágil, indefenso y necesitado, está presente la imagen misma de Dios.» [Papa Francisco, Ángelus, 26 de octubre de 2014].

Propósito: Intentar acercarse con paciencia y amabilidad, especialmente a aquella persona que me cuesta amar, y ofrecer un momento de oración ante el Sagrario por sus intenciones.

Jueves 10

Intención: Señor, te pedimos por todas las personas que buscan reconciliarse con Dios y los hermanos, para que encuentren el perdón.

Evangelio del día: Mt 5, 20-26

Reflexión:  «A los que están heridos por divisiones históricas, les resulta difícil aceptar que los exhortemos al perdón y la reconciliación, ya que interpretan que ignoramos su dolor, o que pretendemos hacerles perder la memoria y los ideales. Pero si ven el testimonio de comunidades auténticamente fraternas y reconciliadas, eso es siempre una luz que atrae. Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! A cada uno de nosotros se dirige la exhortación paulina: “No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien”. Y también: “¡No nos cansemos de hacer el bien!”. Todos tenemos simpatías y antipatías, y quizás ahora mismo estamos enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: “Señor yo estoy enojado con éste, con aquélla. Yo te pido por él y por ella”. Rezar por aquel con el que estamos irritados es un hermoso paso en el amor, y es un acto evangelizador. ¡Hagámoslo hoy! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!»  [Papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, n. 100-101].

Propósito: Ofrecer ante Jesús Sacramentado una oración por aquellas personas que nos han ofendido, y pidámosle la gracia para perdonar de corazón.

Jueves 17

Intención: Señor, te rogamos especialmente por aquellos jóvenes alejados que no encuentran a nuestro Padre Dios.

Evangelio del día: Mt 6, 7-15

Reflexión:  «La oración no es magia, sino un confiarse en el abrazo del Padre. El papa centró su homilía en la oración del “Padre Nuestro” que Jesús enseñó a sus discípulos, de la que habla el evangelio de hoy. Así, recordó que Jesús nos da un consejo en la oración: “No malgastéis palabras, no hagáis ruido”, el ruido “de lo mundano, los ruidos de la vanidad”.

Y advirtió que “la oración no es algo mágico, no se hace magia con la oración”. Alguien, prosiguió, me dice que cuando uno va a un “curandero”, le dice un montón de palabras para sanarlo. Pero aquello “es pagano”. A nosotros Jesús nos enseña: “No debemos ir con tantas palabras a Él”, porque “Él lo sabe todo”. Y añade: la primera palabra es “Padre”, esta “es la clave de la oración”. “Sin decir, sin escuchar esa palabra –-advirtió– no se puede orar”. “¿A quién debo orar?, ¿al Dios Todopoderoso?, demasiado lejos. Ah, esto no lo siento. Jesús ni siquiera lo sentía. ¿A quién debo orar?, ¿al Dios cósmico?, un tanto habitual en estos días, ¿no?… Esta cultura politeísta que viene con esta cultura light… ¡Tú debes rezarle al Padre! Es una palabra fuerte: “Padre”. Tú debes orar a quien te engendró, al que te dio la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti, a  mí. Y también orar a aquel que te acompaña en tu camino: que conoce toda tu vida. Todo: lo que es bueno y lo que no es tan bueno. Él lo sabe todo. Si no empezamos la oración con esta palabra, no dicha de los labios, sino dicha desde el corazón, no podemos orar en cristiano”.» [Papa Francisco, homilía en Santa Marta, 20 de junio de 2013].

Propósito: Buscar a Dios en todo momento, aún con una simple oración, pero que desde lo profundo del corazón.

MAYO Jueves 27

Intención: Señor, te pedimos por aquellos que gritan y no son escuchados, por los enfermos, los pobres, los niños por nacer.

Evangelio del día: Mc 10, 46- 52

Reflexión: «Hoy comenzamos un nuevo ciclo de catequesis sobre el tema de la oración. La oración es el aliento de la fe, es su expresión más adecuada. Como un grito que sale del corazón de los que creen y se confían a Dios. Pensemos en la historia de Bartimeo, un personaje del Evangelio.

Este hombre entra, pues, en los Evangelios como una voz que grita a pleno pulmón. No ve; no sabe si Jesús está cerca o lejos, pero lo siente, lo percibe por la multitud, que en un momento dado aumenta y se avecina… Pero está completamente solo, y a nadie le importa. ¿Y qué hace Bartimeo? Grita. Y sigue gritando. Utiliza la única arma que tiene: su voz. Empieza a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» (v. 47). Y sigue así, gritando.

Sus gritos repetidos molestan, no resultan educados, y muchos le reprenden, le dicen que se calle. “Pero sé educado, ¡no hagas eso!”. Pero Bartimeo no se calla, al contrario, grita todavía más fuerte: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» (v. 47). Esa testarudez tan hermosa de los que buscan una gracia y llaman, llaman a la puerta del corazón de Dios.

Y Jesús escucha su grito. La plegaria de Bartimeo toca su corazón, el corazón de Dios, y las puertas de la salvación se abren para él. Jesús lo manda a llamar. Él se levanta de un brinco y los que antes le decían que se callara ahora lo conducen al Maestro. Jesús le habla, le pide que exprese su deseo —esto es importante— y entonces el grito se convierte en una petición: “¡Haz que recobre la vista!”. (cf. v. 51).

Jesús le dice: «Vete, tu fe te ha salvado» (v. 52). Le reconoce a ese hombre pobre, inerme y despreciado todo el poder de su fe, que atrae la misericordia y el poder de Dios. La fe es tener las dos manos levantadas, una voz que clama para implorar el don de la salvación.» [Papa Francisco, Audiencia general, 6 de mayo de 2020]

Propósito: Retirarse a un lugar para poder estar en silencio y reflexionar: ¿Le rezo al Señor con la certeza de que me está escuchando?, ¿Qué quieres que el Señor haga por ti?, Y el grito de mi hermano ¿Lo puedo escuchar?- ¿Le pido a Dios por ellos también?

Jueves 20

Intención: Te rogamos por quienes han perdido su fe y esperanza en el Señor, para que puedan ser dóciles de mente y corazón para dejarse interpelar por el amor misericordioso de nuestro Padre Dios.

Evangelio del día: Jn 17, 1b. 20-26

Reflexión:  «Querría subrayar tres palabras que el Evangelio os ha apenas entregado, como un mandato para la misión: unidad, gloria y mundo.

Unidad. Jesús ora al Padre para que los suyos sean «perfectamente uno» (Jn 17, 23): quiere que sean entre ellos «uno» (v. 22), como Él y el Padre. Es su última petición antes de la Pasión, la más sentida: que haya comunión en la Iglesia. La comunión es esencial. El enemigo de Dios y del hombre, el diablo, no puede nada contra el Evangelio, contra la humilde fuerza de la oración y de los sacramentos, pero puede hacer mucho daño a la Iglesia tentando nuestra humanidad. Provoca la presunción, el juicio sobre los demás, las cerrazones y las divisiones. Él mismo es «el que divide» y a menudo comienza haciéndonos creer que somos buenos, quizá mejor que los demás: así tiene el terreno listo para sembrar la cizaña. Es la tentación de todas las comunidades y se puede insinuar también en los carismas más bonitos de la Iglesia.

Segunda palabra: gloria. Antes de la Pasión, Jesús pre-anuncia que será «glorificado» en la cruz: ahí aparecerá su gloria (cf. Jn 17, 5). Pero es una gloria nueva: la gloria mundana se manifiesta cuando se es importante, admirado, cuando se tiene bienes y éxito. En cambio, la gloria de Dios se revela en la cruz: es el amor, que ahí resplandece y se difunde. Es una gloria paradójica: sin fragor, sin ganancia y sin aplausos. Pero sólo esta gloria hace el Evangelio fecundo. Así también la Madre Iglesia es fecunda cuando imita el amor misericordioso de Dios, que se propone y nunca se impone. Es humilde, actúa como la lluvia en la tierra, como el aire que se respira, como una pequeña semilla que lleva fruto en el silencio. Quien anuncia el amor no puede dejar de hacerlo con el mismo estilo de amor. Y la tercera palabra que hemos escuchado es mundo. «Tanto amó Dios al mundo» que envió a Jesús (cf. Jn 3, 16). Quien ama no está lejos, sino que va al encuentro. Vosotros iréis al encuentro de muchas ciudades, de muchos países. A Dios no le atrae la mundanidad, al contrario, la detesta; pero ama el mundo que ha creado, y ama a sus hijos en el mundo así como son, dondequiera que vivan, incluso si están «lejos». No será fácil para vosotros la vida en países lejanos, en otras culturas, no os será fácil. Pero es vuestra misión. Y esto lo hacéis por amor, por amor a la Madre Iglesia, a la unidad de esta madre fecunda; lo hacéis para que la Iglesia sea madre y fecunda. Mostrad a los hijos la mirada tierna del Padre y considerad un don las realidades que encontraréis; familiarizaos con las culturas, las lenguas y los usos locales, respetándolas y reconociendo las semillas de gracia que el Espíritu ya ha sembrado. Sin ceder a la tentación de trasplantar modelos adquiridos, sembrad el primer anuncio: «que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 35).» [Homilía del Papa Francisco, Aula Pablo VI, 18 de marzo de 2016].

Propósito: Tomate un momento a solas y, siguiendo el ejemplo de Jesús, levantar los ojos al cielo y orar por quienes están necesitando recibir alguna gracia del Señor.

Jueves 13

Intención: Señor, dame la docilidad para saber abandonarme en tu Providencia divina y ser un auténtico testigo de tu amor.

Evangelio del día: Mc 16,15-20

Reflexión:  «Es precisamente una invitación a la contemplación del señorío de Jesús, para tener de Él la fuerza para llevar y dar testimonio del Evangelio en la vida cotidiana: contemplar y actuar, ora et labora, nos enseña san Benito, ambas son necesarias en nuestra vida de cristianos.

Queridos hermanos y hermanas, la Ascensión no significa la ausencia de Jesús, sino que nos dice que Él está vivo entre nosotros de una manera nueva; ya no está en un preciso lugar del mundo tal como era antes de la Ascensión; ahora está en el señorío de Dios, presente en todo espacio y tiempo, junto a cada uno de nosotros. En nuestra vida nunca estamos solos: tenemos este abogado que nos espera, que nos defiende, no estamos nunca más solos: el Señor crucificado y resucitado nos guía; con nosotros hay muchos hermanos y hermanas que en el silencio y la oscuridad, en la vida familiar y laboral, en sus problemas y dificultades, en sus alegrías y esperanzas, viven cotidianamente la fe y llevan al mundo, junto con nosotros, el señorío del amor de Dios, en Cristo Jesús resucitado, subido al Cielo, nuestro abogado.» [Papa Francisco, Audiencia general, Plaza San Pedro, 17 de abril de 2013].

Propósito: Realizar dos o tres acciones puntuales para llevar la Buena Noticia especialmente a uno de tus ambientes: tu familia, el colegio, el trabajo, el club…

Jueves 6

Intención: Señor, te pedimos por todas aquellas personas que hemos ofendido.

Evangelio del día: Jn 15, 9-11

Reflexión: «Jesús dice una cosa nueva sobre el amor: no sólo amad, sino permaneced en mi amor. En efecto, la vocación cristiana es permanecer en el amor de Dios, o sea, respirar y vivir de ese oxígeno, vivir de ese aire.» [Homilía del Papá Francisco en San Marta, 22 de Mayo de 2014].

Propósito: Realizar un acto concreto de perdón con alguien o de una situación, ya que el perdón es respirar el amor de Dios.

ABRIL – Jueves 29

Intención: Señor, te rogamos por los sufrientes, agobiados, especialmente por los que sienten la tristeza y soledad en su corazón, para que el Señor los alivie.

Evangelio del día: Mt 11, 25-30

Reflexión: «Por eso, nosotros, hoy aquí, podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos. Dios “ha ocultado estas cosas a sabios y entendidos, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón”.

En las maravillas que ha realizado el Señor en María, Ella reconoce el estilo y el modo de actuar de su Hijo en la historia de la salvación. Trastocando los juicios mundanos, destruyendo los ídolos del poder, de la riqueza, del éxito a todo precio, denunciando la autosuficiencia, la soberbia y los mesianismos secularizados que alejan de Dios, el cántico mariano confiesa que Dios se complace en subvertir las ideologías y jerarquías mundanas.

Enaltece a los humildes, viene en auxilio de los pobres y pequeños, colma de bienes, bendiciones y esperanzas a los que confían en su misericordia de generación en generación, mientras derriba de sus tronos a los ricos, potentes y dominadores.» [Homilía del Papa, Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe ,12 de diciembre de 2014].

Propósito: Ayúdame a acogerme a tu perdón y dejarme sanar por tu abrazo misericordioso.

Jueves 22

Intención: Pidamos al Señor dejarnos transformar por este Pan Vivo y así poder vivir, con Él y en Él, el camino de la vida de misión propios de nuestro apostolado.

Evangelio del día: Jn 6, 44-51

Reflexión:  «Jesús se presenta como el “pan vivo”, esto es, el alimento que contiene la vida misma de Dios y es capaz de comunicarla a quien come de él, el verdadero alimento que da la vida, que nutre realmente en profundidad. Jesús dice: “El que coma de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51). Pues bien, ¿de quién tomó el Hijo de Dios esta “carne” suya, su humanidad concreta y terrena? La tomó de la Virgen María. Dios asumió de ella el cuerpo humano para entrar en nuestra condición mortal.

La Eucaristía es el medio, el instrumento de esta transformación recíproca, que tiene siempre a Dios como fin y como actor principal: él es la Cabeza y nosotros los miembros, él es la Vid y nosotros los sarmientos. Quien come de este Pan y vive en comunión con Jesús dejándose transformar por él y en él, está salvado de la muerte eterna: ciertamente muere como todos, participando también en el misterio de la pasión y de la cruz de Cristo, pero ya no es esclavo de la muerte, y resucitará en el último día para gozar de la fiesta eterna con María y con todos los santos.» [Benedicto XVI, Ángelus en Castelgandolfo, 16 de agosto de 2009]

Propósito: Volver a contemplar la condición humana de Jesús, para que podamos verlo en los hermanos que tenemos al lado.

Jueves 15

Intención: Recemos por tantos hermanos misioneros que dan su vida para que se conozca la Buena Noticia de Jesús, que vino al mundo a salvarnos.

Evangelio del día: Jn 3, 31-36

Reflexión: «El Credo comienza así: “Creo en Dios”. Es una afirmación fundamental, aparentemente sencilla en su esencialidad, pero que abre al mundo infinito de la relación con el Señor y con su misterio. Creer en Dios implica adhesión a Él, acogida de su Palabra y obediencia gozosa a su revelación. Como enseña el Catecismo de la Iglesia católica, “la fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela” (n. 166). Poder decir que creo en Dios es, por lo tanto, a la vez un don —Dios se revela, viene a nuestro encuentro— y un compromiso, es gracia divina y responsabilidad humana, en una experiencia de diálogo con Dios que, por amor, “habla a los hombres como amigos” (Dei Verbum, 2), nos habla a fin de que, en la fe y con la fe, podamos entrar en comunión con Él.» [Papa emérito Benedicto XVI, Audiencia general, 23 de enero de 2013].

Propósito: Que podamos Señor, ver lo hermoso de la acogida de tu Buena Noticia y así nuestra fe crezca y contagie a quienes nos rodean.

Jueves 8

Intención: Señor, te pedimos por aquellos que aún no han podido conocer el mensaje salvador de Jesús, para que sus corazones y oídos se abran a la Palabra de Dios.

Evangelio del día: Lc 24, 35-48

Reflexión: «Él, la tarde de Pascua, abre la mente de los discípulos al misterio de su muerte y resurrección y les dice: “Ustedes son testigos de todo esto”. Los Apóstoles, que vieron con los propios ojos a Cristo resucitado, no podían callar su extraordinaria experiencia. Él se había mostrado a ellos para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Y la Iglesia tiene la tarea de prolongar en el tiempo esta misión; cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Todos nosotros estamos llamados a dar testimonio de que Jesús está vivo. Podemos preguntarnos: pero, ¿quién es el testigo? El testigo es uno que ha visto, que recuerda y cuenta. Ver, recordar y contar son los tres verbos que describen la identidad y la misión. El testigo es uno que ha visto, con ojo objetivo, ha visto una realidad, pero no con ojo indiferente; ha visto y se ha dejado involucrar por el acontecimiento. Por eso recuerda, no solo porque sabe reconstruir en modo preciso los hechos sucedidos, sino también porque aquellos hechos le han hablado y él ha captado el sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de manera fría y distante sino como uno que se ha dejado poner en cuestión y desde aquel día ha cambiado de vida. El testigo es uno que ha cambiado de vida.

El contenido del testimonio cristiano no es una teoría, no es una ideología o un complejo sistema de preceptos y prohibiciones o un moralismo, sino que es un mensaje de salvación, un acontecimiento concreto, es más, una Persona: es Cristo resucitado, viviente y único Salvador de todos. Él puede ser testimoniado por quienes han hecho una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continúa conversión en la Penitencia.» [Regina Coeli, Papa Francisco, 19 de abril de 2015].

Propósito: Llevar un mensaje de alegría y paz a alguna persona de mi comunidad que esté pasando por una situación difícil.

Jueves 1

Intención: Recemos por aquellos que no sienten tu amor Señor, para que se reconozcan como tus hijos muy queridos.

Evangelio del día: Jn 13, 1-15

Reflexión: «Jesús nos amó. Jesús nos ama. Sin límites, siempre, hasta el extremo. El amor de Jesús por nosotros no tiene límites: cada vez más, cada vez más. No se cansa de amar. A ninguno. Nos ama a todos nosotros, hasta el punto de dar la vida por nosotros. Sí, dar la vida por nosotros; sí, dar la vida por todos nosotros, dar la vida por cada uno de nosotros. Y cada uno puede decir: «Dio la vida por mí». Por cada uno. Ha dado la vida por ti, por ti, por ti, por mí, por él… por cada uno, con nombre y apellido. Su amor es así: personal. El amor de Jesús nunca defrauda, porque Él no se cansa de amar, como no se cansa de perdonar, no se cansa de abrazarnos. Esta es la primera cosa que quería deciros: Jesús nos amó, a cada uno de nosotros, hasta el extremo.

Y luego, hizo lo que los discípulos no comprendieron: lavar los pies. En ese tiempo era habitual, era una costumbre, porque cuando la gente llegaba a una casa tenía los pies sucios por el polvo del camino; no existían los adoquines en ese tiempo… Había polvo por el camino. Y en el ingreso de la casa se lavaban los pies. Pero esto no lo hacía el dueño de casa, lo hacían los esclavos. Era un trabajo de esclavos. Y Jesús lava como esclavo nuestros pies, los pies de los discípulos, y por eso dice: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora —dice a Pedro—, pero lo comprenderás más tarde» (Jn 13, 7). Es tan grande el amor de Jesús que se hizo esclavo para servirnos, para curarnos, para limpiarnos.» [Homilía del Papa Francisco, Santa Misa “In Coena Domini”, 2 de abril de 2015].

Propósito: Seamos mas que nunca servidores de aquellos que nos necesitan. Te proponemos identificar un hermano que tenga una necesidad puntual y lo ayudes en la resolución o bien lo acompañes para que identifique en vos el amor de Dios.

MARZO – Jueves 25

Intención: Señor, que en la oración y tu Palabra podamos discernir tu voluntad para decir cada día “sí” a los que sufren y esperan.

Evangelio del día: Lc 1, 26-38

Reflexión: «Hoy es la fiesta del “sí”», repitió Francisco. De hecho, «en el “sí” de María está el “sí” de toda la historia de la salvación y ahí comienza el último “sí” del hombre y de Dios: ahí Dios recrea, como en el principio con un “sí” hizo el mundo y el hombre, esa hermosa creación: con este “sí” yo vengo para hacer tu voluntad, y de una manera más maravillosa recrea el mundo, nos recrea a todos nosotros». Es «el “sí” de Dios que nos santifica, que nos hacer ir hacia adelante en Jesucristo». Por eso, hoy es el día justo «para dar gracias al Señor y preguntarnos: ¿soy hombre o mujer del “sí” o soy hombre o mujer del “no”? O ¿soy hombre o mujer que miro un poco hacia otro lado, para no responder?». [Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 4 de abril de 2016].

Propósito: Disponer el corazón para vivir la Semana Santa renovando nuestro “sí” a Dios, a la Iglesia y a la Acción Católica, para entregarnos a la misión y el servicio.

Jueves 18

Intención: Señor, aumenta nuestra fe en Jesús para que nuestras obras den testimonio de tu amor.

Evangelio del día: Jn 5, 31-47

Reflexión: «¡Cuántas veces soñamos con planes apostólicos expansionistas, meticulosos y bien dibujados, propios de generales derrotados! Así negamos nuestra historia de Iglesia, que es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida deshilachada en el servicio, de constancia en el trabajo que cansa, porque todo trabajo es «sudor de nuestra frente». En cambio, nos entretenemos vanidosos hablando sobre «lo que habría que hacer» —el pecado del «habriaqueísmo»— como maestros espirituales y sabios pastorales que señalan desde afuera. Cultivamos nuestra imaginación sin límites y perdemos contacto con la realidad sufrida de nuestro pueblo fiel.» [EG Nº 96].

Estamos en camino a celebrar el 5 de abril los 90 años de la ACA y la Asamblea Federal en Mar del Plata del 8 al 10 de octubre. Que el espíritu que nos anime sea el que propone el Papa Francisco para que nuestra misión y nuestros servicios respondan a la realidad que vive nuestro pueblo fiel.

Propósito: Comenzar a preparar en comunidad la celebración de los 90 años de la ACA y disponernos a realizar gestos concretos para transitar la preparación de la asamblea federal que se viene.

Jueves 11

Intención: Señor, te pedimos un espíritu vigilante para ser siempre amigos de Jesús.

Evangelio del día: Lc 11, 14-23

Reflexión: «”Por favor, no hagamos tratos con el demonio” y tomemos en serio los peligros que se derivan de su presencia en el mundo…

Son estos, por lo tanto, los criterios para responder a los desafíos planteados por la presencia del diablo en el mundo: la certeza de que “Jesús lucha contra el diablo”; “quien no está con Jesús está contra Jesús”; y “la vigilancia”. Hay que tener presente —dijo también el Papa— que “el demonio es astuto: jamás es expulsado para siempre, sólo lo será el último día”.» [Papa Francisco, Homilía en Santa Marta 11 de octubre de 2013].

Mientras transitamos la Cuaresma preparamos nuestro espíritu y nuestro corazón con la oración y las obras.

Propósito: Acercarnos al sacramento de la Reconciliación para estar firmes y seguros en el camino con  Jesús.

Jueves 4

Intención: Señor, vivamos en tu Palabra para ser capaces de mostrar a todos el camino de la salvación.

Evangelio del día: Lc 16, 19-31

Reflexión: «Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil.» [Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2017].

En 2017 se realizó en Roma el segundo Congreso internacional de Acción Católica. Allí, el Papa Francisco nos decía: “(…) Como nos dijo el Concilio y rezamos muchas veces en la Misa: atentos y compartiendo la luchas y esperanzas de los hombres para mostrarles el camino de la salvación. La Acción Católica no puede estar lejos del pueblo, sino que sale del pueblo y tiene que estar en medio del pueblo” “…Compartir la vida de la gente y aprender a descubrir por dónde van sus intereses y sus búsquedas, cuáles son sus anhelos y heridas más profundas; y qué es lo que necesitan de nosotros”.

[http://www.accioncatolica.org.ar/blog/2016/08/26/historia-de-ac-pasion-y-servicio/]

Propósito: Atentos, cercanos, unidos y dispuestos. Ser misión con todos y para todos.

FEBRERO – Jueves 25

Intención: Señor, que desde la profundidad de nuestro encuentro contigo, nos dispongamos a ser don para los hermanos, en especial, los que sufren y esperan.

Evangelio del día: Mt 7, 7-12

Reflexión: «…La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23).

…En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.» [Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2021].

La Institución camina desde hace 90 años en nuestra querida Patria con momentos de mayor y menor crecimiento y desarrollo, ha superado obstáculos y vivido momentos difíciles, pero sin detenerse y siempre asumiendo el estilo de vida cristiano.

[http://www.accioncatolica.org.ar/blog/2016/08/26/historia-de-ac-pasion-y-servicio/]

Propósito: Sigamos recorriendo el camino de nuestra Acción Católica. Redescubramos el dinamismo institucional que nos impulsa y ayuda a acompañar con generosidad y apertura la realidad de nuestro pueblo.

Ver: https://bit.ly/2Me4bKI

Jueves 18

Intención: Señor, al comenzar la Cuaresma, te pedimos que nos ayudes a vivir nuestra misión con el estilo de vida cristiano de servicio y alegría.

Evangelio del día: Lc 9, 22-25

Reflexión: «Asumir un estilo de vida cristiano significa, pues, “tomar la cruz con Jesús e ir adelante”. Cristo mismo nos mostró este estilo negándose a sí mismo. Él, aún siendo igual a Dios —observó el Pontífice—, no se glorió de ello, no lo consideró “un bien irrenunciable, sino que se humilló a sí mismo” y se hizo “siervo por todos nosotros”…. Se trata de un camino que hay que recorrer “con alegría, porque —explicó el Papa— Él mismo nos da la alegría. Seguir a Jesús es alegría”. Pero es necesario seguirlo con su estilo –insistió–, “y no con el estilo del mundo”, haciendo lo que cada uno puede: lo que importa es hacerlo “para dar vida a los demás, no para dar vida a uno mismo. Es el espíritu de generosidad”… Por eso, “al inicio de la Cuaresma  pidamos al Señor que nos enseñe este estilo cristiano de servicio, de alegría, de negación de nosotros mismos y de fecundidad con Él, como Él la quiere”.» [Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 6 de marzo de 2014].

La Institución camina desde hace 90 años en nuestra querida Patria con momentos de mayor y menor crecimiento y  desarrollo, ha superado obstáculos y vivido momentos difíciles pero sin detenerse y siempre asumiendo el estilo de vida cristiano.

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Propósito: Hagámonos tiempo para seguir profundizando en nuestra historia institucional. Aprendamos y proyectemos conociendo nuestras raíces.  Como nos dice el papa Francisco en Soñemos juntos: “Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa…”

Jueves 11

Intención: Señor, que el ejemplo de tantos hermanos y hermanas, testigos fieles, nos aliente e inspire para ser los discípulos misioneros que el mundo necesita.

Evangelio del día: Mc 7, 24-30

Reflexión: «La mujer, dirigiéndose a Jesús, se lee en el pasaje evangélico, es “valiente”, como lo es toda “madre desesperada” que “ante la salud de un hijo” está dispuesta a hacer de todo. “Le habían dicho que existía un hombre bueno, un profeta» —explicó el Papa— y, así, fue a buscar a Jesús, incluso si ella «no creía en el Dios de Israel”. Por el bien de su hija “no tuvo vergüenza de la mirada de los apóstoles”. Y se acercó a Jesús para suplicarle que ayudara a su hija que estaba poseída por un espíritu impuro. A su petición Jesús respondió que había venido “ante todo para las ovejas de la casa de Israel”. Y se lo “explica con un lenguaje duro”, diciéndole: “Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”. La mujer —puso de relieve el Santo Padre— no respondió a Jesús “con su inteligencia, sino con sus entrañas de madre, con su amor”. Y dijo: “Pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Queriendo decir: “Dame estas migajas a mí”. Impresionado por su fe “el Señor hizo un milagro”. Y, así, “al llegar a su casa, se encontró a la niña acostada en la cama, y el demonio se había marchado”.» [Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 13 de febrero de 2014].

La Acción Católica a lo largo de estos 90 años ha sido bendecida con la participación y compromiso de muchos hombres, mujeres y jóvenes “valientes” que primeriaron, se involucraron, acompañaron, fructificaron y celebraron. Testigos fieles, presencias activas que generosamente  donaron su capacidad y sobre todo su profundo amor a Dios y a la iglesia en nuestra institución, para llevar el evangelio a todos comprometidos en el servicio para la construcción de Reino. [http://www.accioncatolica.org.ar/blog/2016/08/26/historia-de-ac-pasion-y-servicio/]

Propósito: Recorrer, desde nuestras publicaciones, las semblanzas de estos testigos valientes del amor de Dios, para enriquecer nuestro espíritu y nuestra misión con su ejemplo de entrega generosa.

Jueves 4

Propósito: Renovar el espíritu misionero de nuestros grupos y comunidades. Desde lo presencial y lo virtual que el mensaje del evangelio llegue a todos nuestros ambientes sin olvidarnos de los que están lejos o aislados.

Intención: Señor que nuestra misión se haga testimonio, palabra y obra anunciando la Persona de Jesús y promoviendo la dignidad humana de cada persona. Oremos

Evangelio del día: Mc 6,7-13

Reflexión: El 4 de septiembre de 2004 San  Juan Pablo II invitó a la Acción Católica a “renovar su si” con tres consignas: contemplación, comunión y misión

“La tercera consigna es “misión”:  llevad como laicos el fermento del Evangelio a las casas y a las escuelas, a los lugares de trabajo y de tiempo libre. El Evangelio es palabra de esperanza y de salvación para el mundo.” La Acción Católica es MISIÓN, y al hacerse misión ha tenido en cuenta a los mas alejados, a los que eran pocos, a los que la geografía les dificultaba ser iglesia. Queremos recordar juntos la historia del Sector Rurales.


ENEROJueves 28

Intención: Te pedimos, Señor, por las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales, para seamos capaces de anunciarlo con nuestras vidas.

Evangelio del día: Mc 4, 21-25

Reflexión: La Acción Católica Argentina ha sido, también, fructífera en la formación y discernimiento de vocaciones laicales y religiosas.

Muchos matrimonios, sacerdotes y religiosas y religiosos maduraron su vocación en nuestra comunidad. Varios obispos de nuestro país, superiores de congregaciones, religiosos/as y sacerdotes se formaron en nuestros grupos, donde aprendieron a amar a Cristo, a la Iglesia y a los hermanos con intensidad.

Asimismo, se suscitaron vocaciones profesionales, políticas, obreras, estudiantiles, sociales, que se comprometieron día tras día en la construcción del bien común de nuestra patria.

Jueves 21

Propósito: Que esta semana, podamos vivenciar la vocación de anunciar y construir el Reino de Cristo en el reinado de Cristo.

Intención: Señor, te pedimos un corazón capaz de reconocer a Jesús como hijo de Dios y anunciarlo a todos los pueblos.

Evangelio del día: Mc 3, 7-12

Reflexión: La actividad apostólica de la Acción Católica se proyecta hacia lo social atendiendo las necesidades imperiosas de un país que se organiza y crece; por ejemplo, en la atención de los barrios populares.

El Secretariado Económico Social hizo un especial seguimiento de todas las leyes laborales. Su Director, junto con el Pbro. Manuel Moledo, asesor de la JAC, viajaron a La Habana para el 2ª Seminario Internacional de Estudios Sociales.  A su vez, en la diócesis de San Juan, en el año 1942, se presenta en la Legislatura un proyecto sobre el salario familiar y el salario mínimo. Continúa la labor del Instituto Técnico Femenino, del Instituto de Cultura Religiosa femenina y las proyecciones de cine los domingos, en Montevideo 850. Se cuenta ya con 14 sindicatos de costureras que bregan por lograr la reglamentación de la Ley 12713, y está en marcha la idea de conformar una federación.

Propósito: Recordar nuestros orígenes para seguir pensando en una Acción Católica en salida, con Jesús como guía de nuestros pasos.

Jueves 14

Intención: Señor, te pedimos por los dirigentes de nuestros Consejos diocesanos y parroquiales.

Evangelio del día: Mc 1,40-45.

Reflexión: Todo proyecto misionero necesita entrega y liderazgo. Así, una vez puesta en marcha la Asociación, entre el 30 de abril y el 15 de diciembre de 1931 se fundaron 13 Juntas diocesanas y provinciales en el país: Buenos Aires y gobernación de Río Negro en abril; Córdoba en mayo; San Juan en junio; La Plata y Tucumán en julio; Santa Fe (zona norte en julio y zona sur, luego Rosario, en septiembre); Salta y Mendoza en agosto, en septiembre la Junta provincial de San Luís (dependiente de la diócesis de San Juan de Cuyo) y Santiago del Estero; Catamarca en noviembre y Paraná en diciembre.

Propósito: Que cada uno de nosotros encuentre en sus bases el inicio del apostolado concreto.

Jueves 7

Intención: Señor, te pedimos por todos los que de una u otra forma, dóciles al Espíritu, han promovido y sostenido a la Acción Católica en nuestro país.

Evangelio del día: Mt 4, 12-17. 23-25

Reflexión: El 5 de abril de 1931 el Episcopado Argentino emitió la Carta Pastoral colectiva en la que declaraba que “desde esa fecha, queda oficialmente establecida, en nuestra  querida  Patria,  la  providencial  organización  general  de  las  energías  apostólicas  del  pueblo  cristiano  que  se  conoce  con  el  nombre  de  Acción  Católica”  y  promulgaba  sus  nuevos  Estatutos.  La  Carta  detalla  el  concepto  y  origen de la Acción Católica, su relación con las cofradías  piadosas,  las  obras económico-sociales y las asociaciones religiosas. Establece la diferencia entre el  accionar  de  la  asociación  y  la  política  partidaria,  y  termina  con  un  vibrante  llamado  al  laicado  para  que  se  sume  a  sus  filas:  “Recibid… nuestra  paternal  invitación  al  apostolado  seglar  y  a  las  filas  de  la  Acción  Católica…  es  Dios  el  que os llama, por medio de vuestros legítimos pastores…”.

Próximos a cumplir 90 años,  la Acción Católica sigue invitando y creando espacios de participación, alentando  la misión, el compromiso y el servicio, dentro y fuera de la iglesia, para llevar el evangelio a todos, en  todos los ambientes, poniendo especial  énfasis en la cercanía y atención de las realidades más frágiles y vulnerables.

Propósito: Dar gracias a Dios por haber suscitado en nosotros el deseo de comprometer nuestro servicio a la iglesia y a los hermanos en la Acción Católica. Comencemos a preparar el espíritu y el corazón para celebrar la alegría de vivir esta vocación y renovar nuestro compromiso evangelizador.

Jueves

Intención:

Evangelio del día: 

Reflexión: 

Propósito: