Queridos hermanos y amigos:
Con gran alegría queremos compartir con todos ustedes, la iniciación de un recorrido, un camino de preparación a partir de esta primera entrega, para disponer nuestro espíritu, nuestro corazón y nuestra mente para lo que vamos a celebrar.
Una vez más, la Acción Católica se encuentra frente al acontecimiento de otra Asamblea Federal, la número 25, que en esta oportunidad coincide con la celebración de los primeros 75 años de una historia vivida intensamente al servicio de la Iglesia y del país.
Una historia de la que todos, niños, jóvenes y adultos, de antes, de ahora y de siempre, hemos participado y participamos activamente desde los distintos lugares del país en donde la Acción Católica es expresión viva.
Una historia que se fue escribiendo con el testimonio de tantos vidas, ejemplos y modelos que marcaron profundamente la vida de la institución a lo largo de tanto tiempo, que hoy nos animan y motivan a continuar caminando el mismo sendero de entrega personal y comunitaria.
Una historia en la que las Asambleas Federales han sido momentos importantes, imborrables que han dejado huella en los corazones de muchos de nosotros.¿Quién no recuerda con inmensa gratitud, alguna asamblea de esas que nos han marcado para siempre, porque han despertado en nosotros el deseo de vivir para la Acción Católica y desde ella servir a la Iglesia?.
Es por todo esto, que queremos invitar a todos a compartir esta celebración para agradecer al Señor, hacer concreta nuestra gratitud, por tantos años de riqueza espiritual, pero fundamentalmente para asumir los desafíos que el futuro nos presenta. “Todos” significa realmente todos. Los que estamos hoy, a quienes nos es más fácil llegar, pero también a los que por razones diversas no se encuentran participando de la vida institucional. Los ex, como a veces les llamamos, con error, ya que siempre serán Acción Católica y depende de nuestro esfuerzo para acercarnos a ellos e invitarlos , para que se consideren como tal.
Tarea nada fácil, que recaerá especialmente en los Consejos Diocesanos, en quienes confiamos coordinar y asegurar que este material llegue a todos. Queremos recorrer juntos este camino de preparación, sin descuidar las actividades y proyectos que estamos y están realizando para concretar nuestra idea fuerza de construir el bien común en el país. Lo haremos a partir de un itinerario de reflexiones que a lo largo del año irán recibiendo, basado en las consignas que el papa Juan Pablo II nos dejara en Loreto 2004. Contemplación, comunión y misión que hoy se convierten en su legado y al mismo tiempo en un programa de vida para nosotros.
Queremos que este camino sea un verdadero signo de unidad, de una Acción Católica que se convoca para celebrar, preparando el espíritu que ha de animarnos, para que el recorrido propuesto sea expresión de unidad hacia sí misma y hacia la Iglesia.
Queremos que este camino sea un verdadero signo de esperanza, de una Acción Católica que se confía al Señor y para ser cada día más fiel a su misión, busca renovar el entusiasmo, el coraje y el ardor misionero de sus militantes.
Queremos asumir desde ahora el lema elegido para la asamblea, “Acción Católica, Pasión y Servicio”. Que sea esta pasión la que identifique nuestra vida, nuestra entrega , y nuestro compromiso para prestar el servicio que la Iglesia y el país nos reclaman.
Ponemos en las manos de María todas estas intenciones y por su intercesión las haga fructificar. Alabado sea Jesucristo !!
Alejandro M. Madero
Presidente del Consejo Nacional
Acción Católica Argentina

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