En este proceso que nos hemos propuesto vivir, vamos avanzando hacia nuestra meta, que será un nuevo punto de partida.
El Jubileo Institucional, la celebración de nuestros 75 años y la 25º Asamblea Federal, nos pondrán nuevamente frente al compromiso de siempre, que ha de salir revitalizado y fortalecido.
Nuestro año 2006 estará signado por estos acontecimientos, que no han de ser más que momentos donde poner en común lo que venimos realizando a diario en nuestras comunidades diocesanas y parroquiales, para que juntos, en comunión fraterna, podamos potenciarlo con un solo objetivo. Vivir a fondo nuestro compromiso con Jesús y su Evangelio, desde nuestra vocación laical.
Es por eso, que el recorrido ha tenido consignas, nada menos que las que Juan Pablo II nos dejara como herencia, junto al regalo de tres nuevos beatos forjados en la Acción Católica.(Alberto Marvelli, Pina Suriano y Peré Tarres)
- Contemplación
- Comunión
- Misión
Venimos contemplando el rostro de Jesús y la realidad que nos rodea para descubrir allí, su presencia que nos interpela y nos invita a la acción. Intensificamos nuestra espiritualidad de comunión como claro compromiso de nuestra tarea en el seno de la comunidad eclesial, sin dejar por eso, ni un minuto de lado, la consigna que ahora profundizaremos: MISION.
Sí, porque sabemos que este proceso, sólo es separable a la hora de la reflexión, de la necesidad de comprender a fondo el significado de la propuesta, pero que en la vida de todos los días, nuestra identidad se vive en la CONTEMPLACIÓN; EN LA COMUNIÓN Y LA MISION que nos perfila como militantes de la Acción Católica en nuestra pequeña comunidad y en nuestros ambientes de vida.
La Christifideles laici nos recuerda: La comunión y la misión están profundamente unidas entre sí, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal punto que la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión: la comunión es misionera y la misión es para la comunión(32)
De esto se trata la Acción Católica en definitiva: hacernos vivir en nuestro diario andar un modo particular de ser Iglesia, de seguir a Cristo e irradiarlo a los demás, posibilitando nuevas formas de pensamiento, presentando valores donde fundar la propia visión y el sentido de la vida.
La Acción Católica, como institución, tiene una razón de ser: EVANGELIZAR. Esta es nuestra MISION.
La Evangelización determina nuestro servicio en la Iglesia, nuestro estilo de vida y nuestra organización. Como militantes de laAcción Católica Argentinahemos elegido vivir para la Iglesia y para la totalidad de su misión. Ningún campo de la evangelización de la Iglesiaes ajeno a nuestra misión.
Evangelizar es anunciar a Jesús. “Es en la evangelización donde se concentra y se despliega la entera misión de la Iglesia, cuyo caminar en la historia avanza movido por la gracia y el mandato de Jesucristo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16, 15); «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). «Evangelizar —ha escrito Pablo VI— es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda».(123) (33)
Como laicos de Acción Católica sabemos que nuestro compromiso es la MISIÓN.
Misión que seexpresa en haber elegido el servicio a la Iglesia particular y a su misión como orientación de nuestro compromiso apostólico; porque hemos hecho de la parroquia el lugar en el que cada día vivimos una entrega fiel y apasionada.
Hemos madurado, y deseamos seguir profundizando,nuestravocación a lo largo de un itinerario de formación cristiana que nos ha llevado a la plena conciencia de nuestracorresponsabilidad en la construcción de la Iglesia, impulsándonos con pasión apostólica a todos los ambientes de vida.
La Acción Católica tiene el compromiso ineludible de ser profundamente evangelizadora con el testimonio, la palabra y las obras, anunciando a Jesús y promoviendo la dignidad humana de cada persona. Debemos vivir a fondo aquello deque“La síntesis vital entre el Evangelio y los deberes cotidianos de la vida que los fieles laicos sabrán plasmar, será el más espléndido y convincente testimonio de que, no el miedo, sino la búsqueda y la adhesión a Cristo son el factor determinante para que el hombre viva y crezca, y para que se configuren nuevos modos de vida más conformes a la dignidad humana” (Ch L34 ).
Tenemos un mensaje que dar y vivir: ¡El hombre es amado por Dios! Este es el simplicísimo y sorprendente anuncio del que la Iglesia es deudora respecto del hombre. La palabra y la vida de cada cristiano pueden y deben hacer resonar este anuncio: ¡Dios te ama, Cristo ha venido por ti; para ti Cristo es «el Camino, la Verdad, y la Vida!» (Jn 14, 6).(Ch L34).
Es por eso que, deseamos interpretar las exigencias de la realidad argentina, afrontar las cuestiones más radicales que preocupana nuestra sociedad. De allí que, noscomprometemos a trabajar por el Bien Común, construyendo ciudadanía, trabajando solidariamente, en especial, por quienes están más excluidos, en esta Argentina en marcha hacia su bicentenario.
Esta ha sido nuestra idea fuerza 2003-2005: ”Tiempo de solidaridad y servicio. Tiempo para construir el Bien Común”
Nuestra Institución debe profundizar día a día en sus grupos y en cada uno de sus miembros: el ardor misionero y el servicio a los hermanos, el compromiso con la Patria, desde el lugar cercano, concreto, que a cada uno le ha sido dado.
¡Animémonoscada día más a comunicar el Evangelio en este mundo de transformaciones profundas;tengamos creatividadparallegar a todos los lugares, incluso los más inimaginables, donde las personas viven, se encuentran, expresan su originalidad, hablan de sus expectativas y manifiestan sus sueños!
¡Tengamossiempre el espíritu abierto a las expectativas y retos apostólicos de nuestros tiempos!
Con esta idea es que nos hemos propuesto como militantes en este tiempo providencial:
- Revitalizar la conciencia del valioso don que el Espíritu Santo ha hecho a la Iglesia con la Acción Católica, y queestá llamada a suscitar nuevos frutos de santidad y de apostolado.
- Animar el compromiso en la vida ordinaria de las diócesis y sus comunidades parroquiales. Con nuestra presencia en el servicio humilde y diario.
- Ser en el mundo presencia profética, promoviendo las dimensiones de la vida a menudo olvidadas y, por eso, más urgentes, a través de nuestro apostolado en los ambientes, donde se desarrolla la vida, se toman las decisiones y se fijan los criterios de acción.
- Trabajar eficazmente para que la sociedad de hoy recupere el verdadero sentido del hombre y de su dignidad, el valor de la vida y la familia, de la paz y la solidaridad, de la justicia y la misericordia, mediante un apostolado personal de cada uno de los militantes de la Institución.
- Promover los SERVICIOS, que no han de reducirse jamás a mero activismo; si no que deben ser signos de la solidaridadque se acerca fraternalmente ante los sufrimientos de los pobres, y pide a cada uno que abra su corazón a los dramas de cuantos se encuentran en dificultad.

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