| Estatuto y Reglamento de la Acción Católica Argentina |
Introducción Acción Católica Argentina, que ha transitado un largo de la historia nacional, acompañando el sentir y el vivir de su pueblo, como especial colaboradora de la Jerarquía, quiere hoy, permaneciendo fiel a su ser, renovarse, para renovar y revitalizar así todas las estructuras, por medio del presente Estatuto, dando también así cumplimiento al pedido e efectuado por el Episcopado Argentino en el Documento que le dirigiera en el mes de abril del año 1970.
Para alcanzar una auténtica renovación, no tanto cambiando sus leyes exteriores cuanto interiormente su espíritu en actitud de obedecer a Cristo, es necesario que se guíe por los criterios actuales de la Iglesia.
Hoy la renovación de la Iglesia adquiere dimensiones peculiares. Esa renovación proviene:
a) De la meditación más profunda que la Iglesia está haciendo de su propio ser y de su misión evangélica.
b) De la lectura de los signos de los tiempos, es decir, de percibir las aspiraciones de los hombres y de la cultura contemporánea.
La Acción Católica Argentina, que quiere ser fiel a su rica tradición, sabe que debe proyectarse con renovadas energías hacia las necesidades del hombre de hoy y de mañana. Por eso ha de continuar cultivando entre sus miembros aquellas características que le son propias:
1. Un profundo sentido de Iglesia.
2. Generosidad y entrega incondicional para llegar en su acción a cubrir la misión global de la Iglesia.
3. Una estructura de planes dinámicos que le permitan hacer presente a la Iglesia en todos los ambientes.
En la Iglesia los distintos ministerios, dones y carismas, están establecidos y son dados para el crecimiento de la comunidad y el cumplimiento de su misión.
La Formación de asociaciones de apostolado es signo de esta comunión, manifestada a través del compromiso de vida y del servicio eclesial, que es uno de los dones para la edificación de la Iglesia.
En este sentido el Concilio Vaticano II dice: "El apostolado organizado corresponde adecuadamente a las exigencias humanas y cristianas de los Fieles y es al mismo tiempo signo de la comunión y de la unidad de la Iglesia en Cristo quien dijo”:
«Donde dos o tres se reúnan en mi nombre, yo estaré en medio de ellos » " (Mt. 18. 2 0) - AA 18
De entre las muy diversas formas de apostolado asociado, el Concilio recuerda en particular " las que, aún siguiendo diversos métodos de acción, dieron, sin embargo frutos ubérrimos para el Reino de Cristo, y que, recomendadas y promovidas con razón por los Sumos Pontífices y por muchos Obispos, recibieron de ellos el nombre de Acción Católica v fueron definidas con muchísima frecuencia como cooperación de los laicos en el Apostolado Jerárquico". - AA 20 2C,
El Concilio Vaticano II ha definido estas asociaciones a través de cuatro notas que tomadas en conjunto la caracterizan:
a) "El fin inmediato de tales organizaciones es el fin apostólico de la Iglesia, es decir, el evangelizar y santificar a los hombres y formar cristianamente su conciencia de suerte que puedan imbuirse de espíritu evangélico las diversas comunidades y los diversos ambientes.
b) Los laicos, al cooperar según su condición específica con la Jerarquía, ofrecen su experiencia y asumen su responsabilidad en la dirección de estas organizaciones, en el examen cuidadoso de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y desarrollo de los programas de trabajo.
c) Los laicos trabajan unidos a manera de un cuerpo orgánico, de forma que se manifieste mejor la comunidad de la Iglesia y resulte más eficaz al apostolado.
d) Los laicos, ya se ofrezcan espontáneamente, ya sean invitados a la acción y a la directa cooperación con el apostolado jerárquico, obran bajo la dirección superior de la propia Jerarquía, la cual puede sancionar esta cooperación incluso con un mandato explícito AA 20
De todo lo cual se deduce que la Acción Católica Argentina tiene:
a) Un fin evangelizador: el mismo fin global de la Iglesia, y es
b) Institución de laicos
c) Organizada
d) Que por esencia tiene una especial vinculación con la Jerarquía.
Siendo precisamente esta última la nota que la distingue de otras Instituciones apostólicas, se hace necesaria su explicitación
Según surge de ella, la Jerarquía asume la dirección superior de la Acción Católica, y en tal virtud fija los fines generales de la Institución de acuerdo con las finalidades de su labor pastoral. Establece asimismo, los objetivos en diálogo fecundo con los dirigentes laicos y estos últimos, responsables directos de la conducción corresponsable con aquella, fijan los planes de acción.
Asumen y manifiestan al propio tiempo, una total disponibilidad en manos de la Jerarquía, lo cual supone o implica una muy profunda formación. Pero no se trata de una disponibilidad ocasional, sino que es una disponibilidad institucionalizada. La Institución como tal tiene esa naturaleza, no solamente cada uno de sus miembros a título personal.
Además, la Acción Católica Argentina tiene otorgada por la Jerarquía una nota, si bien no esencial, de gran importancia para su caracterización; es el "Mandato", acto por el cual la Jerarquía no sólo alaba y recomienda, no sólo aprueba explícitamente, no sólo une a la Institución más estrechamente consigo. sino que asume sobre ella un compromiso especial sobre sus actos. Al propio tiempo, la Institución es consciente de la responsabilidad que el otorgamiento de dicho mandato implica Y debe hacerse responsable de su correcto ejercicio.
La Acción Católica Argentina, que es una asociación de laicos que libremente se reúnen para fines formativos de estudio y de acción pastoral, debe ser fermento y servir a la comunidad eclesial. El pleno desarrollo de esta comunidad, requiere de la Acción Católica Argentina un compromiso humilde y generoso de reunir y formar grupos de cristianos que se asocian con el deseo de hacer más responsable y eficaz su ser-vicio pastoral a la comunidad.
En este sentido, para ser fermento y servicio en la comunidad eclesial, la Acción Católica deberá estar atenta a las exigencias de los distintos ambientes y de las distintas mentalidades para que, con el aporte de cada uno y la recíproca comprensión, los cristianos sean una sola cosa y el mundo los reconozca y crea. En esta perspectiva se coloca la directa colaboración de la Jerarquía que caracteriza a la Acción Católica, que la hace plenamente disponible al ministerio y a la guía de la Jerarquía. Es la inmediata colaboración con el Obispo “visible principio y fundamento de unidad" en la comunidad de la Iglesia local; con la acción pastoral del Episcopado Argentino reunido en la Conferencia Episcopal Argentina que asume la responsabilidad última de la Acción Católica Argentina y con el Papa que preside a la Iglesia como unión universal de caridad
La Acción Católica Argentina entiende a. apostolado como servicio de una caridad que participa a los hermanos el don del Evangelio que ha recibido y promueve en sus participantes una coherencia entre fe, caridad -vida para ello pone como esencial el compromiso de la respuesta y comunitaria a la universal vocación a la santidad punto central de las enseñanzas del Concilio Vaticano 11 e indispensable para toda renovación de la Iglesia y su misión.
El carácter esencialmente religioso de la Acción Católica Argentina la compromete a una constante atención de la realidad cotidiana de la sociedad en que vive. y en particular del mundo del trabajo y de la cultura, exigiéndole e. esfuerzo de leer, con la iluminación del Evangelio, en los signos de los tiempos" las necesidades y las esperanzas y de ayudar a todos los cristianos a vivir con plenitud junto a los hermanos, la realidad en que la Providencia los ha colocado.
La Acción Católica Argentina, solidaria en todo con la Jerarquía, es una, nacional, profunda y esencialmente religiosa, y refleja a su modo las notas de la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica, y por ello hace participar más intensamente a los laicos que tienen la vocación y la generosidad de pertenecer a ella en el misterio de unión y caridad propio de la Iglesia. Inspirada en la misma renovación de la Iglesia, la Acción Católica Argentina propónese transitar por estos caminos:
1). Abocarse a una mejor realización de su finalidad, el fin apostólico de la Iglesia en su totalidad. Ningún lugar, ningún ambiente, ningún aspecto humano, debe quedar afuera de la acción apostólica de sus miembros.
2). Asumir los laicos, responsables inmediatos de la Institución, la conducción de la misma, para la cual se interesan:
a) Por un crecimiento constante de la fe, para mejor servir a los hombres;
b) Por estudiar la realidad y las condiciones para realizar una acción pastoral adecuada;
c) Por elaborar y desarrollar los planes de acción.
3. Acentuar su estrecha vinculación con la Jerarquía en la misión evangelizadora, colaborando con los Pastores en orden a un mejor servicio de todo el Pueblo de Dios.
4. Capacitar o impulsar a sus miembros para que, como laicos, asuman personalmente la función que les compete en la instauración cristiana del orden temporal.
5. Desarrollar la comunión eclesial, lo cual supone:
a) Vivir la fraternidad en la apertura a todos los grupos;
b.) Aceptar las directivas pastorales de quienes están destinados por Cristo a conducir al Pueblo de Dios;
c) Respetar el esfuerzo de los demás y colaborar generosamente en la obra común.
La organización de la Acción Católica Argentina responderá a las exigencias reales de las distintas diócesis y a eventuales nuevas realidades de labor apostólica, las que podrán incorporarse a la Institución previa propuesta del Consejo Nacional al Episcopado.
Los laicos participantes de la Acción Católica Argentina libre asociados, Y concientes de sus límites y de su pobreza, se esfuerzan para ofrecer a la Iglesia que se renueva, su contribución de formación, de plegaria, de caridad, de experiencia, de reflexión, de propuesta, de servicio orgánico, y que se une )unto a los otros dones que el Espíritu distribuye y suscita en el Pueblo de Dios.

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