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Patronos de la Acción
Católica Argentina
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La Iglesia desde siempre ha propuesto a personas, de carne y
hueso, como modelos que encarnaron en sus vidas la propuesta
de Cristo.
La santidad se trata de algo posible, cercano; real camino para
quien decida transitarlo sostenido en la gracia y en el amor
del Padre. Este es el camino que entendieron los santos que
había que caminar y lo hicieron; no sin pocos sacrificios
como toda vida humana, por eso los elegimos como "patronos",
como hermanos mayores que nos precedieron en la fe, que se animaron
a fructificar sus talentos en medio de las diferentes situaciones
que la vida y la historia le pusieron frente y pudieron ser
fieles, levantarse ante las posibles caídas, perseverar
en el bien y en la caridad y hasta animarse a dar la vida por
Cristo, como resultado final de una vida vivida en Cristo.
En esto consiste la santidad: en vivir la plenitud la vida cristiana
y llegar paso a paso a la perfección del amor, en la
familia, el barrio, el estudio, la oficina, el noviazgo..
La vida de estos hermanos que te presentamos hoy, viven la plenitud
de la comunión de los Santos y con su vida nos testimonian
que esto es posible en todos los tiempos y con su intercesión
confiamos animen nuestro caminar como miembros de la Acción
Católica Argentina.
María,
la Virgen de Luján
8 de mayo
A ella, nuestra Madre de Luján, la Acción Católica
Argentina le confía su protección y guía
como estrella de la evangelización de los pueblos, como
primera discípula laica de su Hijo.
María que en su advocación de la Virgen de Lujan
es patrona de nuestra Patria, por elección personal para
quedarse en nuestros campos, en viaje final hacia el norte,
es a quién queremos pedirle día a día anime
nuestro compromiso laical, sostenga nuestra esperanza y nos
haga testigos fieles de Cristo en medio de las diversas situaciones
de nuestra vida en el tercer milenio de la cristiandad.
Te pedimos, Jesús que nos hagas sentir a los miembros
de la Acción Católica Argentina la protección
dulce y segura de María, tu madre y nuestra madre y nos
concedas la sencillez de vida para imitar su entrega, su disponibilidad
y su servicio en todo momento de la vida.
AREA
JOVENES
San Juan Evangelista
El
27 de diciembre se celebrará la festividad de San Juan
Evangelista.
San Juan era natural de Betsaida, y conoció al Señor
siendo discípulo de Juan Bautista y siguió a Jesús
cuando este lo llamó, junto a su hermano; Santiago.
San Juan es patrono de los Jóvenes de Acción
Católica, ya que el Evangelio nos lo presentan como el
más joven de todos los apóstoles, que acompañó
con fidelidad a Cristo, y que estando al pie de la cruz, junto
a su Amigo, recibió a María como madre.
Algunos hechos lo tuvieron como privilegiado testigo:
· La resurrección de la hija de Jairo Mc 5,37
· La transfiguración Mc 9,2 ss
· La angustia en el Getsemaní Mc 14,33
Podemos entonces proponer a nuestros jóvenes, recordar,
profundizar, las actitudes del evangelista a través de
las páginas que Dios le inspiró y que contienen
una mirada de la divinidad de Jesús.
Su vida luego de la muerte de Jesús, transcurre en Jerusalén
hasta la asunción de María y luego marchó
hacia el Asia Menor, viviendo en Efeso donde fundó varias
iglesias, combatió diversas herejías, escribió
el evangelio. Luego fue desterrado a la isla de Patmos, donde
escribió el Apocalipsis, luego y avanzada edad murió
en esa ciudad.
Algunas reflexiones que nos invita San Juan a realizar:
Ser testigos":Este es el discípulo que da testimonio
de estas cosas y que las ha escrito y nosotros sabemos que su
testimonio es verdadero " (Jn 21-24)
Juan ha sido discípulo y por eso es testigo de Cristo
y da testimonio con su vida y su palabra de Jesús y del
estilo de vida que nos invita a vivir, para alcanzar la plenitud.
La entrega: "Jesús, viendo a su madre y junto a
ella al discípulo a quien amaba dice a su madre "Madre
he ahí a tu hijo" ( Lc 19-26)
Juan está siempre con Jesús, ha estado en el
Tabor, ha compartido con Él el camino, se ha apartado
con Él a orar, estuvo cuando sanó enfermos, cuando
multiplicó el pan, celebró con Cristo la cena
de la despedida y ahora está allí junto a la cruz.
Así es la entrega y la fidelidad del amor, de la amistad,
un itinerario donde se comparte la vida y por eso genera la
confianza de compartirlo todo.
El Amor: "Hijitos, amaos los unos a los otros" (1
Jn 3,11)
El amor es una constante en el evangelio de Juan. Amor por el
maestro, amor entre los discípulos, amor a los hermanos,
amor como signo de la vida del discípulo de Jesús
Amor, porque este es el precepto del Señor y su solo
cumplimiento es más que suficiente.
Señor,
que nos revelaste los misterios de tu Verbo
Por medio del apóstol San Juan,
concédenos la gracia
de comprender con claridad
lo que él nos enseñó.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Santa
Catalina de Siena
Nacida en 1347 Catalina fue una joven mujer "revolucionaria"
para su tiempo. Era la menor una familia numerosa y se pensó
para ella en un buen partido para su casamiento.
Catalina sin embargo tenía otros planes ya que deseaba
consagrar su vida al Señor, lo que trajo muchos conflictos
en su familia.
Así fue que después de varios intentos por convérsela
sus padres la dejaron ingresar en la Tercera orden de Santo
Domingo, como laica consagrada.
Su inteligencia, prudencia y servicio la constituyeron una mediadora
invalorable en las cuestiones aún más difíciles
de la Iglesia, a pesar de que como la mayoría de las
mujeres de su época era analfabeta. Esta situación
no le impidió dictar un libro lleno de experiencias místicas.
La Acción Católica nos invita especialmente a
mirar en esta joven mujer su actitud de servicio filial a la
Iglesia y su vocación a la comunión eclesial construida
sobre su aporte sereno, reflexivo y mediador.
Santa Catalina junto con Teresa de Jesús y Santa Teresita
son las únicas mujeres que son doctoras de la Iglesia.
Su festividad se celebra el 24 de marzo.
Santa
Teresita del Niño Jesús
Teresita tenía 15 años cuando en una visita jubilar
a Roma, le pidió al Papa León XIII ingresar a
la Orden del Carmelo a pesar de su edad. Teresita desde niña
tenía clara su vocación religiosa cultivada en
una familia netamente cristiana.
Vivió su vida con corazón de niña; así
se la conocía y ella hizo de esta su característica
principal, su camino hacia Dios.
El caminito de la infancia espiritual es, entre otros, su gran
legado; porque allí dejó las enseñanzas
de cómo conocer y vivir a Dios con corazón de
Niño.
Su vocación fue el amor, que pasó por las pruebas
más dolorosas, pero que perseveró hasta el fin
con la sencillez, la alegría y la dulzura que la caracterizaron.
A los 24 años de edad, la sorprendió " la
hermana muerta", después de muchos meses de dolor
y en estos días repetía a sus hermanas estas ideas
"Mi vocación es el amor"
"Dios mio cuánto te amo"
"En el corazón de mi madre la Iglesia yo seré
el amor"
"Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra"
Teresita es para los jóvenes cristianos de nuestro tiempo
un modelo capaz de imitarse por su sencillez llena de la profundidad
del amor.
Su festividad se recuerda el 1 de octubre
Domingo
Savio
Italiano de origen, de la cuidad de Turín, nación
en una humilde familia trabajadora. Parece ser que desde pequeño
su inteligencia fue muy vivaz y se distinguía por su
alegría.
Desde esa misma edad y a partir de su primera comunión
fue un devoto de la Sagrada Eucaristía a la que se acercaba
diariamente. Su maestro fue San Juan Bosco, y su anhelo era
llegar a ser sacerdote.
Los dones y talentos que Dios le había regalado y él
supo fructificar lo hicieron un joven alegre, con un carácter
pacificador, capaz de ayudar a otros a pensar y reflexionar,
de una sabiduría sencilla, profunda como testimonian
que fue su vida.
Tenía una gran voz y se destacó como solista en
el Oratorio.
Murió muy joven, pero dejo tras sí su testimonio
de joven cristiano decidido y fervoroso, razón por la
cual la Iglesia lo propone como patrono de los adolescentes
y jóvenes, para que aun a más de un siglo recordemos
que en todo tiempo, se puede ser cristiano coherente y comprometido
con la fe, sin perder las características propias de
la edad y de la vida común de cualquier ser humano.
Su festividad de celebra el 11 de marzo.
Santa
María Goretti
La familia de María era numerosa y muy pobre. En busca
de mejores oportunidades como tantos seres humanos de todos
los tiempos, emigraron a otra ciudad en busca de mejores posibilidades.
Así se afincaron en la campiña romana, junto a
otra familia con quien compartían la humilde casa. Al
poco tiempo su padre falleció y esto dejó a su
esposa al frente de los compromisos con los patrones.
No era fácil para la familia organizarse ante esta nueva
situación, la mamá de María partía
cada amanecer a trabajar al campo y dejaba al cuidado de su
hija mayor al resto de los chiquitos. Pero en la casa la convivencia
no era fácil ya que Alejandro, hijo de la otra familia,
intentaba seducir a María y quería que tuviera
relaciones con él. María no quería ceder
a esta propuesta por lo cual el joven intentó violarla
cuando la encontró sola y ante la resistencia de la niña
la hirió de muerte, por lo cual veinticuatro horas después
fallecía en el hospital del pueblo, en compañía
de su madre y teniendo entre sus manos la medalla de la Virgen
Milagrosa.
Dado que el testimonio de la vida de María Goretti es
de los primeros años del siglo XX, es más fácil
acceder a detalles de la vida de esta joven y de su martirio,
del que deseamos destacar la valentía para defender su
pureza y sus principios de vida, su capacidad de perdonar al
agresor, tal como se lo dijo a su madre, quien además
presenció la beatificación y santificación
de su hija en 1950.
En tiempos donde la pureza parece cuestionada y por momentos
como pasada de moda, volver los ojos y el corazón hacia
la vida de esta joven nos ayuda a pensar en la necesidad de
tener muy claro los motivos por los que vivimos, los ideales
en los que creemos, la serenidad para enfrentar los desafíos
de cada día y aún aquellos que inesperadamente
nos pueden salir al encuentro.
La pureza no es un adorno, ni un emblema, es simplemente la
coherencia de una vida que valora su cuerpo como templo del
Espíritu Santo, que se prepara para vivir la dimensión
verdadera del Amor en la entrega fecunda de la virginidad o
del matrimonio.
AREA ASPIRANTES
San Tarcisio
La
tradición nos pinta a Tarcisio como un jovencito de la
primera época de la Iglesia de Roma.
Apenas crecido y catequizado este joven se enamora de Cristo
y se suma a la comunidad cristiana perseguida y amenazada, por
la fuerza de un Imperio que no cree en el anuncio del Evangelio,
pero que asiste atónito a la fuerza transformadora de
"esta gente" que capaz de todo, sigue a Dios a donde
quiera llevarle.
Esta fuerza contagiosa que se expande y crece, aún sobre
la sangre, aparece cada vez más amenazadora, si hasta
los niños parecen no temer, cuando el miedo es propio
de los más chicos.
Tarcisio es uno de estos jóvenes, seguramente sagaz,
astuto, ligero y feliz. Ha conocido a Cristo y a conocido lo
que mueve semejante proceso en la vida de su gente y en el pueblo.
Por eso cuando puede, sale de la muralla de Roma, hacia las
afueras donde se esconden sus hermanos en la fe.
Va a celebrar la "cena" en los lugares reservados
para enterrar a los difuntos. Las catacumbas.
Allí lo descubre un soldado en una de sus escapadas y
la leyenda cuenta que entre sus manos llevaba un pan ácimo.
Llevaba a su Señor para ser compartido en la comunidad.
Demasiado valor para quien está cegado por el odio, por
eso pone fin a este niño
Valiente.
Hoy Tarcisio debe ser para nuestros chicos un ejemplo para pensar.
A la mayoría de los nuestros seguramente no le pedirá
tanto. Simplemente que sean capaces de llevar a Cristo a la
familia, a la escuela, por el club, por el barrio.
Que con Cristo en su corazón sean capaces de vencer
a otros enemigos: el egoísmo, , la violencia.
Su festividad se celebra el 15 de agosto
Santa
Inés
El 21 de enero se celebra en Roma cada año la fiesta
de santa Inés. En plaza Navona en el corazón de
Roma se levanta la Iglesia en su honor, en el mismo lugar donde
estuvo su prisión.
La historia de Inés, joven bonita, hija de una familia
de ricos y nobles, estuvo signada por su fidelidad a Dios.
Propicio, hijo del gobernador de la época estaba enamorado
de ella perdidamente, pero Inés ya tenía claro
que su camino estaría junto a Cristo, su más profundo
Amor.
Para el gobernador el rechazo a su hijo era una ofensa, entonces
amenazó a Inés ""aceptaba a Propicio
o aceptaba el suplicio". Inés permaneció
fiel a su promesa.
El gobernador no dejó pasar su amenaza y comenzó
a castigar duramente a la joven, Propicio que de verdad la amaba,
frente a todos sus tormentos cayó muerto.
Su padre entonces pidió a Inés que intercediera
por su hijo y la leyenda cuenta que frente a los ruegos de la
niña, este volvió a la vida, razón por
la cuál acusada por hechicera murió martirizada
en el año 304.
Cierto es, que la historia de Inés se mezcla tal vez
con la leyenda, pero quizás haya que centrar nuestra
mirada en esta joven de los primeros siglos del cristianismo
que abrazó con dinamismo y fortaleza la cruz de Cristo
y seguramente su estilo de vida y el de las primeras comunidades
cristianas fue lo que en definitiva selló con su sangre.
Quien haya tenido el don de visitar las Catacumbas en Roma
pudo asistir a ese viaje en el tiempo que nos remonta a una
época fundacional e intensa como la que vivió
Inés y percibe en el aire y espacio de estos lugares
santos, cuanto debe haber sido el entusiasmo, el ardor, la fuerza
de la fe que impulsaba a nuestros primeros hermanos a
darlo todo por Cristo.
Hoy que la Iglesia nos invita a tener memoria del martirio,
Inés, patrona del Área Aspirantes de Acción
Católica debe revitalizar en nosotros, especialmente
en nuestros chicos y chicas, el entusiasmo sincero, la pasión
inagotable por el Evangelio de Jesús, por la fidelidad
a Dios y el seguimiento de Cristo.
AREA ADULTOS
Santa Elena
Elena era esposa de Constancio y fue la madre del famoso emperador
Constantino. Pero llegar a esto no le fue nada fácil
ya cuando su esposo fue nombrado sucesor en el Imperio, el emperador
Máximo le ordenó repudiar a Elena y casarse con
su hija Teodora, cosa a la que Constancio accedió por
ambición y se llevó consigo a Constantino el hijo
de ambos.
Tras catorce años de dolor, su hijo al morir su padre
la hace regresar a su lado con el nombre de Augusta, Elena se
convierte al cristianismo y esta opción de vida también
es fundamental en la vida de su hijo y en la historia misma
ya que Constantino ha sido quien en el año 313 permite
el cristianismo en el Imperio Romano, después de trescientos
años de persecución.
Se caracterizó por una larga y piadosa vida dedicada
a la oración, al cuidado de enfermos y cautivos, sí
como a los pobres.
Visitó los lugares santos de Palestina donde mando a
realizar obras para conservarlos como testigos del paso del
Señor y al regresar a Roma falleció, a la edad
de ochenta años
Su vida larga y con mucho de dolor
Su festividad se celebra el 18 de agosto.
San
José
El 19 de marzo de cada año celebramos la Solemnidad
de San José, hombre de Dios, varón justo, esposo
de la Santísima Virgen que acompañó todos
los momentos difíciles del embarazo, el nacimiento, la
huía..Trabajó el humilde oficio de carpintero
que es uno de los pocos datos que rescatan su persona en el
evangelio y se supone que murió antes que Jesús
que junto a su madre lo asistieron hasta el final, por eso se
lo conoce como el patrono de la buena muerte.
Todo lo que la tradición nos cuenta de José es
de su disponibilidad a aceptar la voluntad de Dios, de su santidad
y es lógico deducir cuán grande sería su
personalidad humana que sirvió de ejemplo a su hijo el
Señor.Modelo acabado de hombre es el perfil del padre
adoptivo de Cristo, sencillo, trabajador, fiel hasta el fin,
que ofrece a todos y especialmente a los hombres el testimonio
de que significa ser un hombre de Dios, en medio de lo cotidiano.
San José es Patrono de la Iglesia universal y varios
santos y pontífices difundieron con afecto su devoción
entre los cristianos.
AREA SECTORES
Santo Tomás Moro
Este
es uno de los dos grandes mártires de la Iglesia de Inglaterra,
cuando un rey impuro quiso acabar con la Religión Católica
y ellos se opusieron. El otro es San Juan Fisher . Tomás
significa: "el gemelo". Y en verdad que fue un verdadero
gemelo en santidad y en cualidades con su compañero de
martirio, San Juan Fisher.
Nació Tomás Moro (o Thomas Moore) en Cheapside,
Inglaterra en 1478. A los 13 años se fue a trabajar de
mensajero en la casa del Arzobispo de Canterbury, y éste
al darse cuenta de la gran inteligencia del joven, lo envió
a estudiar al colegio de la Universidad de Oxford.
Su padre que era juez, le enviaba únicamente el dinero
indispensable para sus gastos más necesarios, y esto
le fue muy útil, pues como él mismo afirmaba después:
"Por no tener dinero para salir a divertirme, tenía
que quedarme en casa y en la biblioteca estudiando". Lo
cual le fue de gran provecho para su futuro.
A los 22 años ya es doctor en abogacía, y profesor
brillante. Es un apasionado lector que todos los ratos libres
los dedica a la lectura de buenos libros. Uno de sus compañeros
de ese tiempo dio de él este testimonio: "Es un
intelectual muy brillante, y a sus grandes cualidades intelectuales
añade una muy agradable simpatía".
Le llegaron dudas acerca de cuál era la vocación
para la cual Dios lo tenía destinado. Al principio se
fue a vivir con los cartujos (esos monjes que nunca hablan,
ni comen carne, y rezan mucho de día y de noche) pero
después de 4 años se dio cuenta de que no había
nacido para esa heroica vocación. También intentó
irse de franciscano, pero resultó que tampoco era ese
su camino. Entonces se dispuso optar por la vocación
del matrimonio. Se casó, tuvo cuatro hijos y fue un excelente
esposo y un cariñosísimo papá. Su vocación
estaba un poco más allá: su vocación era
actuar en el gobierno y escribir libros.
Para con sus hijos, para con los pobres y para cuantos deseaban
tratar con él, Tomás fue siempre un excelente
y simpático amigo. Acostumbraba ir personalmente a visitar
los barrios de los pobres para conocer sus necesidades y poder
ayudarles mejor. Con frecuencia invitaba a su mesa a gentes
muy pobres, y casi nunca invitaba a almorzar a los ricos. A
su casa llegaban muchas visitas de intelectuales que iban a
charlar con él acerca de temas muy importantes para esos
momentos y a comentar los últimos libros que se iban
publicando. Su esposa se admiraba al verlo siempre de buen humor,
pasara lo que pasara. Era difícil encontrar otro de conversación
más amena.
Tomás Moro escribió bastantes libros. Muchos
de ellos contra los protestantes, pero el más famoso
es el que se llama Utopía. Esta es una palabra que significa:
"Lo que no existe" (U=no. Topos: lugar. Lo que no
tiene lugar). En ese libro describe una nación que en
realidad no existe pero que debería existir. En su escrito
ataca fuertemente las injusticias que cometen los ricos y los
altos del gobierno con los pobres y los desprotegidos y va describiendo
cómo debería ser una nación ideal. Esta
obra lo hizo muy conocido en toda Europa.
El joven abogado Tomás Moro fue aceptado como profesor
de uno de los más prestigiosos colegios de Londres. Luego
fue elegido como secretario del alcalde de la capital. En 1529
fue nombrado Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores.
Pero este altísimo cargo no cambió en nada su
sencillez. Siguió asistiendo a Misa cada día,
confesándose con frecuencia y comulgando. Tratable y
amable con todos. Alguien llegó a afirmar: "Parece
que lo hubieran elegido Canciller, solamente para poder favorecer
más a los pobres y desamparados". Otro añadía:
"El rey no pudo encontrar otro mejor consejero que este".
Pero Tomás, que conocía bien cómo era Enrique
VIII, declaraba con su fino humor: "El rey es de tal manera
que si le ofrecen una buena casa por mi cabeza, me la mandará
cortar de inmediato".
Ya llevaba dos años como Canciller cuando sucedió
en Inglaterra un hecho terrible contra la religión católica.
El impúdico rey Enrique VIII se divorció de su
legítima esposa y se fue a vivir con la concubina Ana
Bolena. Y como el Sumo Pontífice no aceptó este
divorcio, el rey se declaró Jefe Supremo de la religión
de la nación, y declaró la persecución
contra todo el que no aceptara su divorcio o no lo aceptara
a él como reemplazo del Papa en Roma. Muchos católicos
tendrían que morir por oponerse a todo esto.
Tomás Moro no aceptó ninguno de los terribilísimos
errores del malvado rey: ni el divorcio ni el que tratara de
reemplazar al Sumo Pontífice. Entonces fue destituido
de su alto puesto, le confiscaron sus bienes y el rey lo mandó
encerrar como prisionero de la espantosa Torre de Londres. Santo
Tomás y San Juan Fisher fueron los dos principales de
todos los altos funcionarios de la capital que se negaron a
aceptar tan grandes infamias del monarca. Y ambos fueron llevados
a la torre fatídica. Allí estuvo Tomás
encerrado durante 15 meses.
Verdaderamente hermosas son las cartas que desde la cárcel
escribió este gran sabio a su hija Margarita que estaba
muy desconsolada por la prisión de su padre. En ellas
le dice: "Con esta cárcel estoy pagando a Dios por
los pecados que he cometido en mi vida. Los sufrimientos de
esta prisión seguramente me van a disminuir las penas
que me esperan en el purgatorio. Recuerda hija mía, que
nada podrá pasar si Dios no permite que me suceda. Y
todo lo permite Dios para bien de los que lo aman. Y lo que
el buen Dios permite que nos suceda es lo mejor, aunque no lo
entendamos, ni nos parezca así".
El día en que Margarita fue a visitar por última
vez a su padre, vieron los dos salir hacia el sitio del martirio
a cuatro monjes cartujos que no habían querido aceptar
los errores de Enrique VIII. Tomás dijo a Margarita:
"Mire cómo van de contentos a ofrecer su vida por
Jesucristo. Ojalá también a mí me conceda
Dios el valor suficiente para ofrecer mi vida por su santa religión".
Tomás fue llamado a un último consejo de guerra.
Le pidieron que aceptara lo que el rey le mandaba y él
respondió: "Tengo que obedecer a lo que mi conciencia
me manda, y pensar en la salvación de mi alma. Eso es
mucho más importante que todo lo que el mundo pueda ofrecer.
No acepto esos errores del rey". Se le dictó entonces
sentencia de muerte. El se despidió de su hijo y de su
hija y volvió a ser encerrado en la Torre de Londres.
En la madrugada del 6 de julio de 1535 le comunicaron que lo
llevarían al sitio del martirio, él se colocó
su mejor vestido. De buen humor como siempre, dijo al salir
al corredor frío: "por favor, mi abrigo, porque
doy mi vida, pero un resfriado sí no me quiero conseguir".
Al llegar al sitio donde lo iban a matar rezó despacio
el Salmo 51: "Misericordia Señor por tu bondad".
Luego prometió que rogaría por el rey y sus demás
perseguidores, y declaró públicamente que moría
por ser fiel a la Santa Iglesia Católica, Apostólica
y Romana. Luego enseguida de un hachazo le cortaron la cabeza.
Tomás Moro fue declarado santo por el Papa en 1935.
Un sabio decía: "Este hombre, aunque no hubiera
sido mártir, bien merecía que lo canonizaran,
porque su vida fue un admirable ejemplo de lo que debe ser el
comportamiento de un servidor público: un buen cristiano
y un excelente ciudadano".
Su fiesta se celebra el 25 de junio
Dijo Jesús: "Dichosos los que
sufren persecución por causa de la religión, porque
su premio será muy grande en el reino de los cielos".
(Mt 5,11).
San Isidro Labrador
Un
campesino español del siglo XI, laico casado y entregado
al campo es la figura de este santo que la Iglesia nos propone
para meditar el valor de la santidad que se construye y conquista
en el trabajo diario, en la sencillez del calor de una familia,
junto al cariño de su esposa y de su hijo.
La vida de Isidro no sale fuera de lo común y ahí
está lo bueno de ella. Lo pintan como un hombre sencillo,
que no sabe leer pero que quiere el suelo que trabaja y ve crecer,
le agrada la naturaleza en la que sabe descubrir la Sabiduría
de Dios creador a quién alaba en medio de su trabajo
diario. ¿Qué más?. Nada más y todo
esto en una vida normal de un hombre de campo que hizo de Dios
su amigo.
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