Declaración del Sector Trabajadores de la Acción Católica Argentina con motivo de la celebración del 1 de Mayo
El Sector Trabajadores de la Acción Católica – SETRAC - entregado a la tarea de hacer conocer el Mensaje Evangélico de Nuestro Señor Jesucristo a todos los trabajadores del país, hombres y mujeres que luchan por ganarse dignamente el pan cotidiano, quiere hacerles llegar estas consideraciones con motivo de celebrarse un nuevo 1° de Mayo.
La gravedad y profundidad de las situaciones de injusticia que soportan hoy los trabajadores se encuentran expresadas en la permanencia de los altos índices de desocupación, subocupación y trabajo en negro. Se puede observar que aún persisten muchas situaciones de precarización laboral y de quiebre profundo en las relaciones sociales. No es menos grave el problema de la juventud sin trabajo, como así también la explotación del trabajo infantil y la difícil situación por la que atraviesan más de 2 millones de trabajadores jubilados.
Algunos aspectos de esta difícil y conflictiva realidad comienzan a modificarse a partir de los resultados de una mayor actividad económica y de la significativa transferencia de recursos hacia el sector del gasto social. Si bien estos hechos ayudan a que la situación no se siga deteriorando, los signos de mejoría no llegan a la masa de trabajadores excluidos ya que casi la mitad de la población sigue sobreviviendo con niveles por debajo de la línea de pobreza.
Esta situación se origina mas allá de la aplicación de teorías a modelos económicos, o de determinados postulados sociopolíticos. Coincidimos con nuestros Obispos en que esta realidad es resultado de una profunda crisis moral que hunde sus raíces muy dentro del corazón de los hombres proyectándose en las instituciones y en las relaciones sociales.
Frente a esta realidad el SETRAC propone un fuerte gesto de Esperanza afirmado en nuestro compromiso con la Verdad y la Justicia, y en la certeza de que el camino Evangélico señalado por nuestro Señor Jesucristo, renovará los corazones y las mentes de los hombres, permitiendo crear nuevas instituciones y afirmando las relaciones sociales en un clima de fraterna y humana solidaridad.
Proponemos fraternalmente también como tema central de nuestros debates y de nuestras acciones el concepto de “inclusión integral” de las personas en la sociedad que estamos construyendo. Romper los límites del mero asistencialismo, sea éste de origen político o de cualquier otro, es un imperativo moral; pensar la educación como motor de la transformación nacional y no como privilegio, es un acto inteligente; promover la congruencia entre el desarrollo económico sustentable y una justa distribución de la riqueza, es una necesidad de Estado, dirigirse hacia relaciones laborales maduras y más acordes con la dignidad del sujeto del trabajo, un acto de justicia.
Afirmemos nuestra convicción de que la nueva sociedad que queremos construir se apoya en los valores de la Libertad, Justicia, Solidaridad y Equidad, y que la relación entre el desarrollo económico sustentable y una nueva y más Justa distribución de la riqueza es un imperativo ético que el Estado debe afrontar.
El Compromiso y la Esperanza expresados en este mensaje nos permite festejar y celebrar aún en medio del dolor y las privaciones. Es así como el Día del Trabajo y la Fiesta de nuestro patrono, San José Obrero se abrazan para darse sentido. Ambas son un programa para el Sector Trabajadores de Acción Católica: por la primera, nos unimos a los gozos y a las angustias de todos los trabajadores, a quienes queremos servir con nuestro mensaje, sin distinción de ninguna índole; por la segunda, de la mano de Juan Pablo II, nuestro Pastor, ofrecemos al mundo un modelo recio y cordial de trabajador en “...San José, que fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días....”. Artesano y emigrante, esposo y padre, le pedimos que nos ayude a reconstruir la patria centrando nuestras esperanzas en Aquel que nunca defrauda.
SETRAC
Equipo Nacional
Buenos Aires, 29 de abril de 2004.
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