¡Europa, Ten seguridad! ¡El Evangelio de la esperanza no defrauda! En las vicisitudes de tu historia de ayer y de hoy, es luz que ilumina y orienta tu camino; es fuerza que te sustenta en las pruebas; es profecía de un mundo nuevo; es indicación de un nuevo comienzo; es invitación a todos, creyentes o no, a trazar caminos siempre nuevos que desemboquen en la «Europa del espíritu», para convertirla en una verdadera «casa común» donde se viva con alegría.
Juan Pablo II, Ecclesia in Europa, 121
Del 1 al 4 de marzo se ha celebrado, en la Casa de Ejercicios “Nuestra Señora de la Anunciata” de Madrid, el IV encuentro continental Europa-Mediterráneo del FIAC, Foro Internacional de Acción Católica, con el título “¿Dónde va Europa? Los cristianos valor y esperanza de futuro”.
El encuentro ha tenido lugar en un momento crucial de la historia del continente europeo, después de la ampliación de la Unión Europea a 27 países desde el pasado 1 de enero, y con la vista puesta en el “Seminario por los 50 años del Tratado de Roma” del próximo mes de marzo, (promovido por la COMECE, Commission des Episcopats del Communauté Européenne) y en la “III Asamblea Ecuménica Europea” que se celebrará el próximo mes de septiembre en Sibiu Rumania, (promovida por CCEE-KEK).
Este Encuentro de Madrid es continuación de una línea de trabajo propuesta por el FIAC ya iniciada en los anteriores, celebrados en Malta (1997), Rumania, (1998), Bosnia-Herzegovina (2003).
Este Foro ha ayudado a reflexionar sobre la formación de la conciencia y el testimonio de los laicos cristianos ciudadanos de Europa, para promover y sustentar la participación de los jóvenes -futuro del continente- y para subrayar el valor de la asociación para la vida de la Iglesia y de la sociedad, a la luz de la propia experiencia asociativa como Acción Católica.
Participantes
Han participado en este Encuentro 50 representantes de Movimientos de Acción Católica de España, Italia, Bulgaria, Malta, Polonia, Portugal, Rumania, Suiza, Ucrania, y Tierra Santa. Asimismo se ha contado con la presencia de los miembros del Secretariado Internacional del FIAC, Terence Mbonabuca (Burundi), Oana Tuduce (Rumanía), Lourdes Azorín (España), Emilio Inzaurraga (Argentina), Luigi Alici (Italia) y Mons. Francesco Lambiasi (Asistente Eclesiástico del FIAC y Obispo Consiliario de la Acción Católica Italiana).
Por parte de la Acción Católica Española, además de Lourdes Azorín (Secretaria General de la Federación de Movimientos de la Acción Católica Española) han participado en este Foro, Rebeca Heredia (Presidenta del Movimiento Junior de Acción Católica), Virginia Venero (Presidenta del Movimiento de Jóvenes de Acción Católica), María Gracia Rodríguez (Presidenta de la Acción Católica General de Adultos), María Dolores Ferrándiz (Presidenta de Mujeres Trabajadoras Cristianas), José Manuel Marhuenda (Consiliario Nacional de la Acción Católica General de Adultos), Juan Bautista Andrés (Consiliario Nacional del Movimiento de Jóvenes de Acción Católica), José Manuel Agost (Viceconsiliario General de la Acción Católica Española), y Mons. Atilano Rodríguez (Obispo de Ciudad Rodrigo y Obispo Consiliario de la Acción Católica Española).
También participaron Mons. Ricardo María Carles, Cardenal Arzobispo emérito de Barcelona; Mons. Javier Salinas, Obispo de Tortosa; Antonio Cartagena, Secretario Técnico de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar; Silvia Correale, postuladora y relatora de Causas de los Santos; y Pino Trejo, Responsable de Difusión de la Hermandad Obrera de Acción Católica.
Las ponencias
Mons. Atilano Rodríguez -en nombre de Mons. Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela y Obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar- leyó una ponencia titulada “La influencia de Santiago en la vida, cultura y fe de la Europa peregrinante”. Con esta rica comunicación Mons. Barrio ilustró cómo la peregrinación a Santiago y el consiguiente contacto e intercambio de gentes, cultura y saberes, ha sido uno de los elementos fundamentales para construir la identidad Europa que hoy conocemos.
Carlos Mª Bru Purón, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo y Senador por el Partido Socialista Obrero Español, con su ponencia “La realidad sociocultural de Europa” puso encima de la mesa las muchas luces y sombras que están acompañando el proceso de construcción europea. Proceso este, que corre el peligro de estancarse tras el parón en la ratificación de la Constitución Europea. Animó a los participantes a perseverar en el necesario trabajo asociativo y ciudadano, para que la Unión Europea no sea sólo “fructífera en lo económico y financiero” sino que “haga fundamento de su razón de ser la lucha por la dignidad de las personas, la protección de los excluidos y la lucha contra la injusticia”.
Luigi Alici, (Presidente Nacional de la Acción Católica Italiana) que en nombre de la ausente Dña. Paola Bignardi (Secretaria General del FIAC) pronunció la ponencia “La Acción Católica en Europa: retos y oportunidades”. En esta ponencia se rendían cuentas de la labor realizada por el FIAC de cara a la extensión y consolidación de la Acción Católica en nuestro continente desde el último encuentro (Sarajevo-2003) y se plantearon una serie de retos ante la situación cultural y sociológica que vive una Europa en apariencia profundamente rica, pero que esconde tras su fachada importantes focos de miseria, pobreza y exclusión. La pregunta que sobrevolaba su intervención fue la de si “¿seremos capaces todavía de anunciar el Evangelio? ¿Seremos capaces de hacerlo, no sólo en nuestras pequeñas comunidades... sino también en el gran marco cambiante que es Europa? Efectivamente, es necesario un continuo repensar la Evangelización que hoy necesita Europa desde una fidelidad absoluta al Evangelio”. Emilio Inzaurraga (Vicepresidente de la ACA) expuso sobre la AC como Vocación y las tres consignas de SS Juan Pablo II a la AC “Contemplación Comunión y Misión” utilizando las presentaciones preparadas por el Grupo Promotor de AC del FIAC.
Mons. Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza, que hizo coincidir el título de su ponencia con la del Encuentro “¿Dónde va Europa? Los cristianos valor y esperanza de futuro”. En su intervención, Mons. Yanes puso de manifiesto como “el diseño de una Europa, unidad en la diversidad y portadora de paz, avanza lentamente, pero las instituciones europeas encuentran muchos obstáculos en su camino. Una Unión Europea que está todavía distante de los ciudadanos y de sus exigencias reales, y que por otra parte está condicionada por las luchas electorales de cada país, por sus intereses locales difíciles de armonizar con los intereses comunes del Continente Europeo”. Unión que ha sido continuamente alentada por la Iglesia Católica y como decía Juan Pablo II: “En las relaciones con los poderes públicos, la Iglesia no pide volver a formas de Estado confesional. Al mismo tiempo, deplora todo tipo de laicismo ideológico o separación hostil entre las instituciones civiles y las confesiones religiosas. Por su parte, en la lógica de una sana colaboración entre comunidad eclesial y sociedad política, la Iglesia católica está convencida de poder dar una contribución singular al proyecto de unificación, ofreciendo a las instituciones europeas, en continuidad con su tradición y en coherencia con las indicaciones de su doctrina social, la aportación de comunidades creyentes que tratan de llevar a cabo el compromiso de humanizar la sociedad a partir del Evangelio, vivido bajo el signo de la esperanza. Con esta óptica, es necesaria una presencia de cristianos, adecuadamente formados y competentes, en las diversas instancias e Instituciones europeas, para contribuir, respetando los procedimientos democráticos correctos y mediante la confrontación de las propuestas, a delinear una convivencia europea cada vez más respetuosa de cada hombre y cada mujer y, por tanto, conforme al bien común” (Ecclesia in Europa, nº 117)
Mons. Yanes animo a la Acción Católica en Europa, a sus militantes y a todos los laicos en general a “promover el diálogo entre fe y cultura, dentro de la Nueva evangelización, para ahondar en la cultura de los derechos humanos ante la situación de la Europa actual y ante el papel que la Unión Europea debe ejercer respecto a los otros continentes, lo que implica una profundización del concepto cristiano del hombre, en confrontación con otras concepciones parciales o erróneas”; a estar presentes en “el campo político, para contribuir a hacer conscientes a los ciudadanos de la necesidad de una Europa unida políticamente, cohesionada en el plano social y cultural, guiada por principios compartidos y por proyectos de largo alcance. Una Europa portadora de valores como la dignidad humana, la libertad, la solidaridad, la democracia, la igualdad substancial de las personas. Una Europa que sepa formular vías nuevas para resolver la presente problemática del envejecimiento de la población, y de la ayuda necesaria a la familia, célula básica de la sociedad, para que pueda cumplir su vocación y misión insustituible en la construcción de un mundo más humano. Una Europa dispuesta a promover la libertad y la justicia social, en las relaciones Norte-Sur, Este-Oeste, y ante los nuevos problemas que surgen de la mundialización de la economía”; a colaborar con perseverancia en la construcción de “una Europa respetuosa con los valores religiosos y dispuesta a facilitar el diálogo entre las religiones. La sana laicidad implica que el Estado no considere la religión como un simple sentimiento individual, que se podría confinar al ámbito privado. Al contrario, la religión, al estar organizada también en estructuras visibles, como sucede con la Iglesia, se ha de reconocer como presencia comunitaria pública. Esto supone, además, que a cada confesión religiosa (con tal que no esté en contraste con el orden moral y no sea peligrosa para el orden público) se le garantice el libre ejercicio de las actividades de culto -espirituales, culturales, educativas y caritativas- de la comunidad de los creyentes”, y a tener una actitud de apertura ante “la ampliación de la Unión Europea a Estados miembros con mayoría de cristianos de tradición ortodoxa en la Unión. Los cristianos de Oriente y Occidente, con su identidad confesional respectiva, son ahora nuestros compatriotas. Como ciudadanos de la Unión tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Estamos llamados a profundizar en el mutuo conocimiento, a avanzar por las vías de la comprensión ecuménica, y a descubrir las responsabilidades comunes de todas las confesiones cristianas en la formación de la fibra ética y espiritual de la nueva Europa”. Y señaló que acontecimientos como la Asamblea Ecuménica Europea de Sibiu (Rumanía) en “son una buena ocasión para estrechar nuestros lazos de mutua comprensión”.
Los jóvenes
Moderada por Oana Tuduce (Presidenta de Nacional de la Acción Católica de Rumania) en la que representantes de los Jóvenes de Acción Católica de España, Italia, Rumania, Ucrania y Tierra Santa compartieron la “radiografía” de los jóvenes en sus respectivos países y las propuestas que hace la Acción Católica para que esos jóvenes puedan ser protagonistas de su vida, de la marcha del Movimiento y de la Iglesia, y protagonistas en la transformación que les rodea. Cabe destacar el contraste que se da entre los jóvenes de la “Europa rica”, en los que la desesperanza y apatía ante el compromiso crece a la misma velocidad que el individualismo y el hedonismo... y la esperanza de los jóvenes de la “Europa en desarrollo”. En este caso concreto se puso encima de la mesa la experiencia de jóvenes que aún se están resistiendo a la llamada de la inmigración y deciden quedarse en sus países de origen a colaborar en el desarrollo de su pueblo. Todos los jóvenes coincidieron en que la Acción Católica sigue siendo necesaria por ser “escuela de amistad, de compromiso, de ciudadanía, de vida” y por ser históricamente “institución propia de la Iglesia Católica”.
Intercambio de experiencias
Se desarrolló un intercambio de experiencias en el que los diversos países presentes presentaron distintas realidades de la Acción Católica en sus lugares de origen. También se realizaron trabajos en grupos para tratar los temas expuestos pensando en la elaboración de un documento final.
Documento final
Con la moderación de Luigi Alici, se procedió al debate y aprobación del documento final de este Encuentro que servirá de aportación de la Acción Católica Europea al “Seminario por los 50 años del Tratado de Roma” y a la “III Asamblea Ecuménica Europea” de Sibiu.
Este documento final, “Ciudadanos cristianos para la Europa de mañana”, se puede consultar integramente en el documento adjunto.
Secretariado FIAC
El día viernes, simultáneamente a los trabajos se realizó la reunión del Secretariado Internacional del FIAC y luego los participantes pudieron hacer sus consultas y aportes a los miembros del Secretariado.
Viaje a Avila
Los participantes realizaron, el día domingo por la mañana, una peregrinación a Ávila, a la escuela y casa de Santa Teresa, gran santa mística, fundadora, reformadora y peregrina, antes de retomar el camino, a sus países, a sus Iglesias particulares.

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