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CÓMO SE LLEGA A SER SANTO.
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Un poco de historia
El proceso hasta la santidad
Datos de interés
Veneración a los santos y a sus reliquias
Quiénes serán canonizados junto a Gianna Bereta Molla
Un poco de historia
Desde la época del Papa San Clemente en el siglo I, se empezaron a investigar los procesos y las actas de martirio de los cristianos que habían sido sacrificados en tiempos de las persecuciones del imperio romano.
Inicialmente era el mismo fervor popular que proclamaba el culto a los santos, ya que “la voz del pueblo, es la voz de Dios”; más tarde, los obispos hicieron trasladar a sus diócesis las reliquias de un santo o mártir.
En la antigüedad el Papa oraba de rodillas ante la tumba del postulado a santo, le rendía culto, tocaba las campanas y así éste quedaba canonizado.
En los primeros siglos del cristianismo, se hicieron famosas las peregrinaciones como la ruta de Santiago de Compostela en España, o la tumba de los santos apóstoles Pedro y Pablo en Roma.
En el año 993, el Papa Juan XV intervino personalmente en este proceso al canonizar formalmente a San Ulrico de Augsburgo (Alemania).
Desde 1234 la canonización Papal es la única legitimada por la Iglesia Católica que a lo largo de estos siglos ha ido perfeccionando el proceso canónico que, partiendo aun hoy del sentir popular, tiene diversas etapas.
El Papa Sixto V, creó en el año 1588 la congregación para la de la Causa de los Santos, quienes investigan cuidadosamente todos los detalles de la vida, los escritos y los milagros de los “presuntos” siervos de Dios.
El Papa Urbano VIII estableció en el año 1634 las normas eclesiásticas para seguir dicho proceso jurídico, que se ha mantenido vigente hasta nuestros días.
Con la reforma del Código de Derecho Canónico en 1983 bajo el pontificado de Juan Pablo II, se facilitó el camino de beatificación y canonización.
El proceso hasta la santidad
Dejando de lado el caso de los mártires, que no necesitan seguir el proceso ordinario para llegar a los altares, los pasos que se siguen son los siguientes :
1- Si luego de pasado un tiempo prudencial (hasta hace poco se exigían al menos 50 años) de la muerte se extiende la fama de santidad y un grupo de fieles lo solicita el obispo del lugar donde murió el, desde ahora en adelante llamado, “siervo de Dios” inicia un proceso de información que reúne testimonios de personas que lo han conocido o han escuchado hablar de él a quienes lo conocieron.
2- El material recogido es enviado a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos (uno de los dicasterios o ministerios de la Curia Romana) donde un Postulador lo defiende ante los abogados que determinan si hay elementos suficientes para pensar que la fama de santidad del siervo de Dios es fundada.
3- Se estudian todos los escritos, publicados o no, del siervo de Dios y se determina su ortodoxia (su fe expresada en sus escritos es conforme a la de la Iglesia).
4- Se imprime un documento llamado positio, en donde se defiende la heroicidad de las virtudes del siervo de Dios y su sana doctrina, que los cardenales y miembros de la Congregación analizan.
5- El resultado de este análisis es presentado al Papa quien si lo juzga oportuno autoriza que se siga adelante abriendo oficialmente el proceso apostólico.
6- En tres reuniones de importancia llamadas congregaciones ante preparatoria, preparatoria y general se discuten las objeciones al caso y el postulador defiende la causa.
7- Si la resolución es favorable, se presenta al material al Papa que si está de acuerdo, proclama el grado extraordinario de sus virtudes y declara “Venerable” al siervo de Dios.
8- Se espera ahora una confirmación celestial por medio de un milagro que al darse será examinado por un grupo de peritos médicos. (
Si el dictamen de los peritos es positivo se presenta nuevamente el informa en una congregación al Papa que puede decidir la beatificación del venerable permitiendo recién entonces el culto público aunque restringido a alguna familia religiosa y/o algunas diócesis.
9- La canonización tiene como condición un nuevo milagro y la única diferencia con la beatificación es la extensión a todo el orbe del culto al nuevo santo.
Datos de interés
La causa de beatificación que ha contado con mayor respaldo fue la de monseñor José María Escrivá de Balaguer. Después de su muerte ocurrida en Roma en 1975, empezaron a llegar al Papa Pablo VI, cartas de jefes de estado, de ministros, senadores y diputados, de familias enteras, de personas de todas las clases sociales y de todos los rincones del mundo; incluyendo, las dirigidas por 69 cardenales y 1300 obispos (más de la tercera parte de la totalidad). Fue declarado santo en el año 2002, apenas 27 años después de haber fallecido
La ceremonia de beatificación más grande que se halla presentado en la historia de catolicismo, se produjo el 10 de marzo del 2001, cuando Juan Pablo II en el Vaticano elevó a la gloria de los altares a 233 mártires de la Guerra Civil española de 1936; entre sacerdotes, monjas y laicos.
La Madre Teresa de Calcuta también batió récord, pues fué proclamada beata en octubre de 2003; seis años después de haber dejado este mundo.
La canonización más rápida que se ha presentado en la historia de la Iglesia fue la de San Antonio de Padua, que se dio en la fiesta del Pentecostés del año 1232, y a sólo un año de su muerte por el Papa Gregorio IX.
Por el contrario, San Alberto Magno, quien murió en 1280, fue declarado santo seis siglos y medio después por Pío XI, en 1931
Veneración a los santos y a sus reliquias
La práctica de celebrar la liturgia sobre las tumbas de los mártires en las catacumbas de Roma, fue instituida por el Papa San Félix en el año 269.
En Africa del Norte, desde el siglo IV, las reliquias de los mártires eran objeto de culto privado, los fieles las llevaban sobre sí, encerradas en relicarios o en cajas de hierro.
En el siglo VI, los Papas decidieron que debían incluirse restos de mártires en los altares destinados a la celebración de la misa, en la llamada piedra de ara.
Las iglesias de Occidente enviaban a Roma peregrinos entre los siglos VI y IX, para que adquirieran huesos de mártires sepultados en las catacumbas.
En la época de la Contrarreforma, la Santa Sede se inclinó a “depurar” el santoral, cuando se encontraron actas apócrifas o dudosas, santos cuya existencia histórica no estaba comprobada y hechos controvertidos y disputados.
El 10 de mayo de 1969, Pablo VI, hizo una exclusión de 33 santos que nunca se comprobó que existieran, y que no deben ser nombrados en oraciones especiales en sus fiestas, fueron además borrados del catálogo oficial y del calendario litúrgico.
En el pontificado de Juan Pablo II ha proclamado más beatos, que en cuatro siglos todos sus predecesores juntos; y ha canonizado a más santos, de todos los que se contaban desde el siglo XVI.
El promedio de espera de la mayoría de los santos proclamados bajo el pontificado de Juan Pablo II es de 300 a 400 años. Los beatos elevados a este rango en este mismo periodo no han pasado de 50 a 100 años.
En conjunto los Papas venerados como santos por la Iglesia son ochenta, muchos de los cuales fueron martirizados en los primeros cuatro siglos del cristianismo; de éstos solo tres fueron canonizados después de un proceso: Celestino V, Pío V y Pío X. Los Pontífices beatos son en cambio ocho, incluyendo a los dos últimos: Pío IX y Juan XXIII.
En la actualidad hay pendientes cerca de 2000 procesos de beatificación y canonización en la Congregación para la Causa de los Santos.
La corona (o semicírculo) que se les coloca en las imágenes y cuadros en la cabeza de los santos recibe el nombre de nimbo. En el siglo V empezó a usarse para los ángeles, y en el siglo VII aparece sobre la cabeza de los apóstoles, evangelistas, y santos; generalizándose la costumbre.
Durante el siglo I el Papa Clemente I ordenó que siete notarios escribieran todo lo referente al martirio de los cristianos.
Desde el siglo XVII, los “Acta Sanctorum” reúnen una serie de documentos en los que se relatan por épocas, las anécdotas y testimonios de todos aquellos que son canonizados por la iglesia Católica.
La devoción a San José empezó sólo a partir del siglo XI y lentamente se fue extendiendo. El Papa Gregorio V, en 1621, decretó la fiesta de San José, esposo de la Virgen María para el día 19 de marzo. Posteriormente, Pío IX, en 1847, lo declaró patrono de la Iglesia Católica. En 1898, León XIII, aprobó y permitió repartir los escapularios de San José. Ya en 1909 la Santa Congregación de Ritos, formuló las letanías para que fueran rezadas por los creyentes; en 1917, Benedicto XV lo llamó como el “patrono de la buena muerte”. Pío XII, en 1955, agregó la celebración del 1 de mayo a San José obrero. Juan XXIII resaltó más su culto al colocar su nombre en el canon (parte central de la misa), y también lo nombró custodio del concilio Vaticano II (1962-1965)
El día de la fiesta de todos los Santos, nació en las catacumbas de Roma, al honrar de forma general a muchos mártires que en tiempos de Diocleciano fueron inmolados. Este día comenzó a celebrase en el siglo IV, en Antioquía se realizaba una fiesta para todos los mártires el primer domingo después de Pentecostés. El Papa Bonifacio IV en el siglo VII, estableció la fecha el 13 de mayo, día que También se celebraba del panteón a la Virgen y a todos los mártires; durante la misa se dejaban caer los pétalos de rosas rojas en forma de lluvia como señal de júbilo y esperanza. Posteriormente, El Papa Gregorio IV, fue quien después de trasladar gran número de mártires desde las catacumbas a un panteón Romano, lo denominó Iglesia de Santa María de los Mártires, y consagró su fiesta el primero de noviembre del año 835. Esta fecha fue escogida, por coincidir con la terminación de la cosecha, cuando no faltarían los víveres para la gran muchedumbre que ese día se reunía. Hoy se honra en ella a todos los ángeles y santos
Santa Clara de Asís, fue proclamada la patrona de la televisión por el Papa Pío XII, debido a su facultad de ver cosas desde otros lugares (clarividente).
Hay varios candidatos en la Santa Sede para ocupar este mismo lugar en el Internet, los más opcionales son:
a. San Isidoro de Sevilla, un estudioso sacerdote español, del siglo VII, a quien se le atribuye haber escrito la primera enciclopedia del mundo; una colección de 20 volúmenes de diferentes temas.
b. San Maximiliano Kolbe, sacerdote franciscano polaco, y destacado periodista, creó varias imprentas y periódicos católicos en el siglo XX.
c. El Arcángel San Gabriel, mensajero de Dios en la Tierra, y patrono de las telecomunicaciones.
d. Santo Tomás de Aquino, consagrado escritor dominico de la Edad Media.
Los santos(as) llamados “místicos” que tuvieron dones o privilegios especiales, tales como: revelaciones particulares, profecías, glossolalia (don de lenguas) o xenoglosia (hablar en lenguas extranjeras); estigmas, visiones y sueños de Jesús, María, los ángeles u otro santo; bilocación (estar en dos lugares al mismo tiempo), clarividencia, levitación (levantarse del suelo) y demás; no merecen un trato especial cuando se estudia sus casos para ser elevado a los altares de la Iglesia.
Hay que aclarar que ningún santo(a) incluyendo a la virgen María pueden hacer un milagro.
Quiénes serán canonizados junto a Gianna Bereta Molla
-Aníbal María de Francia (1851-1927), sacerdote italiano, fundador de las Congregaciones de los Padres Rogacionistas del Corazón de Jesús y de las Religiosas Hijas del Divino Celo. Su carisma es el de la oración y la acción por las vocaciones.
-José Manyanet y Vives, sacerdote, fundador de la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia de Jesús, María y José y de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Nació el 17 de enero de 1833 en Tremp (España) y falleció el 17 de diciembre de 1901 en San Andrés de Palomar. Impulsó la espiritualidad familiar y promovió la construcción del templo de la Sagrada Familia de Barcelona del arquitecto Antoni Gaudí, cuya causa de beatificación está en marcha.
-Nimatullah Al-Hardini (Joseph Kassab), sacerdote religioso de la Orden Libanesa Maronita, nacido en 1808 en Hardine (Líbano) y fallecido el 14 de diciembre de 1858 en Kfifane (Líbano). En el silencio del monasterio se dedicó a la oración, a la enseñanza de la Teología y al trabajo manual. Entre sus alumnos se encontraba san Charbel Maklouf.
-Paola Elisabetta (en el siglo Costanza Cerioli, viuda Busecchi-Tassis), fundadora del Instituto de la Sagrada Familia y de la Congregación de la Sagrada Familia. Nació el 28 de enero de 1816 en Soncino (Italia) y falleció el 24 de diciembre de 1865. Perteneciente a una familia rica y noble, se quedó viuda siendo joven. Habiendo perdido a sus cuatro hijos, se dedicó a atender a los niños y muchachos pobres del campo. Fundo dos congregaciones, una femenina y otra masculina, para su educación.
Don OrioneEl sacerdote Luis Orione, nació en Pontecurone (norte de Italia) el 23 de junio de 1872, el cuarto hijo de Vittorio Orione y Carolina Feltri. La pobreza y los enormes sacrificios de su familia humilde y trabajadora experimentados desde edad temprana, y la fe sencilla pero firme transmitida por su madre, fueron moldeando un corazón que Dios preparaba para una misión grande.
Consciente que Dios lo llamaba ser sacerdote, pasó por los franciscanos, y más tarde por los salesianos de Turín, donde conoció personalmente a Don Bosco, de quien fue discípulo y extrajo gran parte de su formación religiosa, aunque comprendió que no estaba allí su vocación.
Después entró al seminario de Tortona donde se formó para ser sacerdote en 1895. En esos años fue descubriendo poco a poco lo que Dios le pedía, primero reuniendo a algunos niños de escasos recursos para catequizarlos, y luego ayudándolos a estudiar en un colegio, que fue su primera fundación.
Esos fueron los comienzos de una congregación que iba asomando, como un sueño envuelto por el manto de la Santísima Virgen, que contenía a hombres y mujeres de distintas nacionalidades en una gran obra: la Obra de la Divina Providencia. De gran corazón, se dedicó a socorrer a los más necesitados, ya sea aquellos que fueron víctimas de los terremotos, como así también a los abandonados de la sociedad. Y este mismo espíritu lo trajo a América y particularmente a nuestro país, donde en dos oportunidades (1921 y 1934) acercó su presencia misionera y solidaria para hacer crecer en Argentina -como ya lo había hecho en Italia- una "gran familia" que testimonia a Jesucristo a través de obras de misericordia: cottolengos y hogares para discapacitados, centros para niños en riesgo y abandonados, escuelas, parroquias, misiones. Su entrega total a Dios y a los hombres lo llevó hasta el último momento de su vida, en que supo que Dios lo llamaba y por eso también allí respondió con prontitud: "Jesús, Jesús, Jesús, voy", fueron sus últimas palabras, aquel 12 de marzo de 1940, en San Remo (Italia).
Hoy la Familia Orionina extendida en cerca de 30 países, constituye a través de laicos, religiosos y sacerdotes, una importante presencia eclesial que continúa el camino marcado por el Fundador: hacer que todas las cosas tengan a Cristo por cabeza ("Instaurare omnia in Christo", Efesios 1,10).
Fte: www.donorione.org.ar
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