El próximo miércoles, 12 de diciembre, se cumplirán cien años del nacimiento de nuestro inolvidable Padre Manuel Moledo, maestro de la Acción Católica. Con tal motivo celebraremos una misa en su memoria en la parroquia Resureección del Señor, Dorrego 892, a las 19.30. Nuestra presencia será un modo de testimoniar el agradecimiento por su vida, modelo de sacerdotes, asesor y amigo.
Desde el sitio también queremos recordarlo refrescando algunas de sus características y sus palabras que lo hicieron tan querido e importante para nuestra Acción Católica.
Junto a la Acción Católica
- Manuel Moledo fue un testigo fiel para muchas generaciones. Siendo un joven sacerdote, comenzó a trabajar como asesor de jóvenes en la JAC. Se enamoró de la Acción Católica y le dio su vida, toda su vida. Él mismo al despedirse, como asesor de la JAC , le decía a “sus muchachos”: “le he dado todo lo que yo tenía, absolutamente todo, porque todo lo he dejado en vuestras manos: mi capacidad, mi corazón, mis afectos, mi salud-no tengo porque ocultarlo :he ido dejando pedazos de mi salud por todas las provincias de la patria-“
- Fue hacia la década del 60, principios de los 70, cuando la AC se sumergió en una de sus peores crisis. Y en esos momentos difíciles Dios no abandonó, ya que durante esos años Mons. Moledo y Mons. Pironio, que lo consideró su guía siendo seminarista, fueron viceasesor y asesor nacionales respectivamente. La crisis fue profunda, pero no terminal. Algunos sacerdotes y laicos siguieron creyendo en la potencialidad de servicio de la Acción Católica. Y entre ellos se destaca nuevamente la figura de Mons. Moledo, quien junto a Mons. Bufano, ponen en la Asamblea Federal de 1973, con sede en Tucumán y de carácter masivo, una particular esperanza, que la historia confirmaría
- Muchos tendrán aún vivo el recuerdo de aquel homenaje que en la ciudad de Rosario, con ocasión XVIIº Asamblea Federal que bajo el lema “Con la verdad de Cristo al Servicio del hombre” en 1981, le dedicó su querida Acción Católica. Paralizó con su presencia un estadio desbordante de alegría y mientras giraba para ir tomando contacto con cada tribuna, un silencio solemne envolvió sus palabras pronunciadas casi como un susurro. Allí estaban de pie las generaciones que lo conocieron jóvenes, las que llegaron para el esplendor de su ministerio por los años 1970 y estaban también los jóvenes y aspirantes, que hoy son dirigentes de la Institución.
Su modo de decir
- El Padre Manuel, fue un precursor en muchos órdenes de la vida, un visionario de lo que luego el Concilio Vaticano II abriría como caminos para la Iglesia; su impronta, su calidad de orador, su capacidad para generar intimidad en medio de la multitud, fue grandiosa. Hablaba a todos y hablaba a cada uno.
- De fisonomía pequeña, voz fuerte y suave, que se agigantaba al hablar de Cristo y de su Iglesia, del apostolado laical. Fue un sacerdote para los laicos. Inolvidable serán para quienes lo han escuchado o leído alguna vez: “Levadura en la Masa”, “El apostolado de la JAC”, “La Mística del apostolado”.
- La mística que sostenía y hacía fecundo el apostolado encontró en la palabra de Moledo una expresión inigualable. Aquella invitación a una vida heroica y comprometida daba un sentido especial a la propuesta de la JAC. Muchas veces en el transcurso de los años dio la impresión que los Hombres, especialmente los que vivieron aquella etapa, no lograron traducir la magia de esa mística a las condiciones nuevas del ser adulto. La falta de ese fuego dejó lugar a la nostalgia, aunque la vivencia experimentada iluminó siempre el corazón de los protagonistas de esa revolución interior.
Alguno de sus discursos
Para quienes no tuvieron posibilidad de escucharlo o para aquellos que aún no han podido leer sus palabras, compartimos del libro ‘Mística del Apostolado’ la trascripción de los discursos de Monseñor Moledo durante la 7º Asamblea Federal de Acción Católica Argentina en Santa Fe, agosto de 1949.
[ Primera Parte: Agotemos los sagrarios ]
[ Segunda Parte: A los pies de Cristo ] |