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UMOFC – WUCWO
ASAMBLEA GENERAL - ARLINGTON 2006
“Mujeres Constructoras de la Paz. Unidas en la Fe y en la Acción”
“Bienaventurados los que trabajan por la paz...” (Mt.V,9)
Por Elsa A. Tosi de Muzio
A modo de introducción
La Asamblea General de la UMOFC se llevó a cabo en Arlington (Washington-Estados Unidos ) del 31 de Mayo al 7 de Junio de 2006. El evento contó con la presencia de más de 600 mujeres de los distintos continentes, que aportaron sus experiencias en cinco talleres que se realizaron durante los tres primeros días de estudio y generaron un clima de participación y entusiasmo, a partir de la fe compartida y la renovación del compromiso en la tarea de evangelización y humanización en la que cada una está participando.
El lema de la Asamblea: “Mujeres constructoras de la paz. Unidas en la fe y en la acción”, fue la idea central del desarrollo temático.
La paz, aspiración permanente de los seres humanos, puede ser posible en la medida que cada uno/a, las sociedades y la humanidad toda, realmente la incorpore y privilegie en las relaciones humanas.
No basta con considerar a la paz como ausencia de guerra. Es una definición conformista, parcial e incompleta. La paz necesita además, para consolidarse, de personas con convicción, con fortaleza, capaces de instalarla en su mundo interior para entonces generar nuevos modos de conducta en la convivencia cotidiana. También necesita de justicia y solidaridad en las estructuras sociales y en las interrelaciones humanas.
La pobreza, la discriminación, la ignorancia, la violencia de todo tipo, atentan contra toda edificación de la paz, porque son situaciones de injusticia, de conflicto, de postergación, donde las relaciones humanas se truncan y la vida se torna sufrimiento constante para quienes padecen un sin fin de carencias y ven cercenadas sus posibilidades de crecimiento y desarrollo, ya sea material, espiritual y/o psicológico.
Por ello, esta Asamblea General de la UMOFC puso su acento en esta dimensión, que convoca a incorporar el compromiso por la paz a sus Instituciones Miembros, sabiendo que todas ellas tienen una misión humanizadora-evangelizardora y atienden a distintos aspectos de la problemática humana, que son las condiciones necesarias para que la paz fructifique.
El llamado es a trabajar por la “Civilización de la paz”, construyendo la “Cultura de la paz” y para ello es necesario:
Tener la convicción de que avanzar hacia modos de vida más pacíficos es posible; que se trata de una tarea que nos compromete a todos/as; que no es una tarea lineal, sino que habrá avances y retrocesos, pero lo importante es abrir el camino, marcar el rumbo y transitarlo con fortaleza y esperanza.
El trabajo en la Asamblea
La Asamblea se desarrolló en dos bloques: el primero correspondió a los tres Días de Estudio, el segundo a la Asamblea Estatutaria, en la que se trataron las propuestas de modificaciones a los estatutos, se votaron las resoluciones que serán objetivos de la UMOFC para el cuatrienio 2006-2010 y se eligió a la nueva Presidenta y a las integrantes del nuevo Consejo para el período mencionado.
El miércoles 31 de mayo tuvo lugar la apertura de la Asamblea con una recepción oficial en el Centro Cultural Papa Juan Pablo II. Posteriormente se celebró la Misa de Apertura en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción; durante la homilía, el Nuncio Apostólico hizo un llamado a las mujeres de la UMOFC a ser hacedoras de la paz, proponiendo cuatro principios para la reflexión:
-Tener una clara identidad cristiana. Solo con una identidad positiva de la vida y una fuerte sentido de misión, se puede construir un futuro de serenidad y paz.
-Tener un fuerte sentido de pertenencia a nuestra asamblea, nuestra organización, a la Iglesia de Cristo, porque el que camina solo fácilmente se perderá.
-Tener una fuerte vocación de excepcional calidad en nuestra vida personal, familiar, profesional, ya que será solo por este medio que se despertará atención acerca de lo que cada una diga y haga.
-Con las anteriores disposiciones, será posible trabajar con todos aquellos interesados en enriquecer a la humanidad con amor, justicia y paz.
Al comenzar las actividades, el obispo de Arlington dio la bienvenida a los presentes. En su alocución recordó los orígenes de la UMOFC y la visión de aquellas mujeres que, a principios del siglo XX, vieron la necesidad de trabajar unidas y tener una presencia comprometida a nivel internacional. Instó a seguir esos pasos, trabajar en redes, aprovechar los días de Asamblea para analizar la situación del mundo y elaborar soluciones. Recordó que la UMOFC trabaja como un sistema colegiado de organizaciones y su secreto radica en mantener viva la relación con Cristo y si bien tiene como prioridad la promoción de la mujer, no debe olvidar que la tarea es ser mensajeras de Cristo en todo el mundo.
Se necesita coraje y fortaleza para trabajar por la paz y cambiar los criterios de nuestra sociedad, pero contamos con Cristo que es el mismo ayer, hoy y siempre.
Los días de estudio se organizaron con exposiciones durante la mañana y talleres de reflexión por la tarde.
Primera exposición
“Situación mundial en relación a la Justicia y la Paz”,
Dra. Maryann Cusimano Love.
Apuntes
Insistió en que tenemos una “oportunidad” para nuestra fe en el mundo, no solo por comprometernos a ser constructoras de la paz, sino porque lo podemos hacer en términos de Cristo y no del mundo.
La paz no es solo la firma de acuerdos o convenios, es mucho más, involucra las relaciones. En el mundo hay menos conflictos bélicos internacionales, pero sigue habiendo injusticias, hambre, analfabetismo, enfermedad, luchas locales, etc. Los gobiernos abordan la temática en forma parcial, cuentan con ministerios que buscan cada uno soluciones según su área de competencia pero no abordan la problemática general en forma conjunta.
La Iglesia aporta una mirada global sobre el tema. Cristo nos enseña que la paz se construye vinculada a la justicia y a la solidaridad.
Se estima que hay 1000 millones de personas en riesgo de conflicto. Se trata de habitantes de países pobres, con vulnerabilidad creciente.
Persisten en el mundo conflictos de larga data, como el caso de Sudán y Uganda, pero justamente han quedado como “instalados” y “olvidados”, por ello cada vez tienen menos atención en los estamentos internacionales.
Pero también, aunque lentamente, va viéndose con mayor claridad que los medios militares no son la solución, ni que a través de ellos se instaura la paz. Justamente muchas guerras civiles, suceden generalmente después de haberse firmado acuerdos de paz.
Estudios realizados en Suecia concluyen que mas de 2000 millones de personas, viven hoy en países donde los gobiernos no son eficaces o son causa de los déficit que padecen sus ciudadanos.
La paz ser irá gestando a nivel “micro”. Cuando se habla de “construír la paz”, se hace referencia al trabajo diario y no solo a la firma de un acuerdo.
Nosotras como Iglesia, tenemos que trabajar desde el Vaticano hasta las bases, vincularnos, conectarnos y compartir con ellas.
La Iglesia puede ofrecer al mundo “lo nuevo”: trabajar por una paz de convivencia, una paz justa.
Podemos ser personas de Pascua, podemos traer luz al mundo.
Como mujeres podemos establecer puentes entre los seres humanos, en lugar de levantar paredes.
En las instancias internacionales se pone el acento en ver como terminar un conflicto en lugar de ponerlo en cómo lograr una paz duradera. Más que establecer la paz, buscan terminar el conflicto.
Las personas de fe, pueden proveer otra perspectiva, en cuanto a establecer nuevas formas pacíficas de relaciones humanas, de entendimiento entre unos y otros.
La Iglesia tiene valores que aportar: perdón, reconciliación, solidaridad, diálogo.
Como Iglesia somos una institución de 2000 años de experiencia, podemos ofrecer valores como para ser modelo. Para ello debemos llevar la resurrección a nuestra vida cotidiana, debemos ser capaces de vivir la Pascua, debemos ser capaces de sumarnos a la “política de la resurrección”.
Por tanto, no dejarse ganar por el desánimo. Nuestro tiempo nos ofrece una tecnología que nos permite unirnos y dejar el aislamiento. En la edad de la informática es más fácil divulgar ideas y defender una causa. Por ello debemos pensar que siempre podemos hacer algo.
Para muchas corporaciones, el mundo es solo un mercado. Nosotras en cambio vemos al mundo como el lugar donde todos participamos de la creación. Como María, tengamos una visión optimista y sintámonos mujeres hacedoras de la paz.
Si debemos escoger entre vida y muerte, escojamos la VIDA.
“Paz y medio ambiente”.
Padre John Jai-Don Lee
Apuntes:
Se refirió a la “ecoteología”, como a una teología que ha ampliado su significado. Implica el medio ambiente natural y el medio ambiente social.
Las sociedades lentamente fueron descubriendo la problemática del medio ambiente. Comienza a evidenciarse las consecuencias de la degradación del medio natural, desde 1960.
Hacia 1962, Russell habló de la posibilidad de la extinción de ciertas especies por el uso de DDT y esta manifestación ayudó a despertar más las conciencias sobre los temas del media ambiente.
Hacia 1970 comienza también el análisis teológico sobre esta temática. Al respecto se pueden señalar tres hechos:
- Se nombró a San Francisco como patrono del medio ambiente y en el mensaje de la Jornada por la Paz, del año 1991, Juan Pablo II hizo mención a temas relacionados con esta área.
- En los 90, la Iglesia Católica y la Protestante trabajaron una línea común sobre justicia, paz e integridad de la creación. Este último concepto de “integridad” hacía referencia a que el medio ambiente es Creación de Dios y que por tanto debe aprenderse a pensar desde esta “integridad”. Es decir, para lograr la paz, se necesita de la justicia y de la integridad de toda la Creación.
- Visión holística del oeste. Esta visión divide al ser humano de la naturaleza.
Hoy se habla poco del amor a la naturaleza. En el Génesis se nos dice que debemos cuidarla. Los cristianos debemos aceptar la responsabilidad parcial que nos cabe, por las crisis ecológicas de hoy.
Soluciones:
- Cambiar la relación con el mundo natural. Provenimos de la naturaleza y a ella volvemos. Todos tenemos el mismo destino. Destruir la naturaleza es destruir las bases de nuestras vidas. La cultura moderna es egocentrística. Tenemos que crear una nueva cultura, donde coexistan los seres humanos y la naturaleza.
- Cambiar los criterios de bienestar. Fromm, nos habla de “ser y tener”.
Hay dos formas de bienestar:
a) satisfacción de lo material
b) satisfacción de lo espiritual
La Cultura materialista piensa que el bienestar es lo que tengo y consumo. Olvida que el bienestar se logra además con la satisfacción espiritual.
Cuando tengo un bien material: una casa, un auto, digo tengo una casa, tengo un auto, parece separable de mí. Pero en el terreno de lo espiritual, decimos: soy o estoy feliz. No estoy separado de mi, no dejo mi felicidad en casa.
Para proteger al medio ambiente se necesita satisfacer necesidades espirituales. Tener una vida más simple. Tenemos una cultura material y esto nos inclina hacia la avaricia. Debemos no ser avaros.
Cuando estemos frente a Dios no podremos llevar nada material, sino solo lo que somos. Dios no me juzgará por lo que tengo, sino por como soy.
El remedio es desarrollar el concepto de ecoteología. La Biblia habla poco al respecto. Tal vez antes no habría problemas ambientales o por lo menos éstos no producían daños irreparables. Pero hoy es diferente. La supervivencia de los seres humanos requiere que deban cambiar las instituciones sociales, políticas, económicas y religiosas.
La formación académica debe cambiar, avanzar hacia una actitud que tenga en cuenta la salvación humana y la salvación de toda la Creación. En ecoteología hay que avanzar hacia el diálogo interreligioso y la cooperación. Hay mucho que aprender. Las religiones deben crear relaciones armoniosas con la naturaleza.
El cambio de nuestra cultura, de nuestro estilo de vida es posible, pero se necesita de las herramientas espirituales. La Iglesia Católica tiene una gran responsabilidad en esta formación. Formación que lleva a una espiritualidad que incluya a la naturaleza como parte de la creación que Dios deposita en nuestra manos.
Debemos enseñar a amar y respetar el medio ambiente, es también obra de Dios.
“Doctrina Social de la Iglesia y las Bienaventuranzas”.
Dra. Flaminia Giovanelli
Apuntes
Propuso en su exposición hacer una breve “peregrinación” por lugares evangélicos.
En primer término avanzó hacia el monte de las Bienaventuranzas. Allí Jesús habló.
Si miramos al mundo, las Bienaventuranzas aparecen como una paradoja, porque las vemos con ojos de alegría. Jesús habla de pobres, afligidos, anuncia que los que lloran serán felices; el mensaje de Cristo es de esperanza. En el sermón de Jesús, vemos el regalo de Dios que se entrega a los afligidos.
¿A qué alegría nos referimos? No es optimismo vago, ni alegría con venganza, ni la creencia de que el Reino llegará mañana. Esta alegría es exigente, como dijo Pablo VI, este gozo de seguir al Señor, comienza temprano, pero requiere confianza en El.
Avanzó luego hacia el Monte Thabor. Escogió esta segunda semblanza, considerando que permite “ver” a Dios por lo que es. Los tres apóstoles que acompañaban a Jesús entienden que El es el hijo de Dios. Dios abrió sus corazones y pudieron entender quienes eran: “vayan y siembren la palabra”. El mensaje es sembrar, diseminar, esparcir la Palabra.
En este milenio tenemos que ser capaces de cambiar la historia. Rever la relación con los otros seres humanos. Ser capaces de cambiar la vida en la tierra.
La Doctrina Social de la Iglesia, hace hincapié en lo espiritual, como asimismo mueve a tener motivaciones en lo social. Ser testigos de Dios, conociendo la realidad de este mundo.
La “peregrinación” llega ahora a la escena de la multiplicación de los panes y los peces. Cristo ayudó a calmar el sufrimiento de la muchedumbre que lo seguía. El dijo: “denme lo que tienen, no escondan nada”. Aparece la solidaridad.
Se puede pensar en la Doctrina Social de la Iglesia ejercida por los cristianos en solidaridad y que son los hombres y las mujeres los/as que la representan.
Como decía Juan Pablo II: “Nosotros somos un instrumento de la evangelización, pero la Doctrina Social ayuda a la sociedad y a los cristianos y a los hombres de buena voluntad”. Es fundamental respetar la verdad y trabajar por la paz, esto hace que seamos mejores seres humanos, y asimismo ayudarnos ya que no se trata de un trabajo individual.
Es la sociedad la que va a seguir adelante. Dios guía a este mundo y nos da todo para poder avanzar.
La respuesta es solidaridad, compromiso con el bien social, con la justicia, claridad y transparencia. Entender lo que pasa en el mundo. Buscar ayuda en los expertos. Identificar los problemas. Actuar de manera directa. “Dar de comer” a la sociedad.
Llegamos al final de esta “peregrinación”, sabemos que hoy el camino es dificultoso, pidamos a Dios que nos ayude, para seguir avanzando.
“Presencia de las mujeres en los Medios de comunicación”
Sherry Kennedy Brownrigg.
Apuntes:
Se refirió a la paz como fruto del orden que debe lograr la humanidad a través de la justicia. Trabajar por la paz no es solo terminar con la violencia, es amar, respetar, tolerar.
Tenemos no solo que trabajar por la paz, sino además saber como hacerlo. Tenemos que conocer la realidad. En este conocimiento tienen mucho que ver los medios de comunicación social, ya que la mayor información la recibimos a través de ellos. Además de los medios tradicionales, hoy se cuenta con celulares e internet que registran un uso constantemente creciente. El menor uso de internet se registra en África, pero a su vez es el continente donde más crece la demanda.
En nuestro mundo los medios dirigen buena parte de nuestra vida. Ellos nos dicen y deciden que vamos a saber del mundo. Los medios son instrumentos que pueden ser usados para el bien o para el mal.
La Iglesia tiene mucho que decir sobre los medios, Juan Pablo II aclara que no debemos tener miedo a las nuevas tecnologías. Tenemos que usarlos para “dar voz” a los que no la tienen, participar, cultivar responsabilidades, transmitir valores.
Obviamente que los medios pueden usarse para el mal, para contaminar mentalidades, para dominar, para generar formas de control social. El meollo de los MCS siempre es el mismo: el objetivo es tener poder y ganar dinero. La paz no vende.
Pero también existe una revolución de los MCS: el surgimiento de nuevas tecnologías que menguan el poder de otras. (La televisión es la que más se vé, pero internet es la que más crece). Internet llega a todos los lugares del mundo, es un buen medio para usarlo para la paz.
Cambiar el mundo, propiciar la paz, buscar colaboración, buscar consensos. Generar solidaridad. Son todas cualidades “fuertes”. Tienen que ver con el amor, con el amor que Dios nos pide, el amor que respeta, el amor que determina lo que es lo correcto, lo que es lo justo.
¿Qué podemos hacer las mujeres? Estar en los medios, estar presentes. Aprender. Saber descubrir la manipulación que subyace en los mensajes. Controlar las fuentes de donde viene la información. Hablar de lo que es bueno, de las posibilidades de la paz.
La UMOFC está unida para luchar por la paz. Enviar estos mensajes a los medios. Hacerlo en forma profesional. Capacitarse. Instar a los medios a evitar discursos violentos. Ser congruentes, cooperar con los medios.
No debemos quedarnos calladas. Pensemos en María Magdalena, en la mujer samaritana, que dejaron oír su voz. Pensemos en San Pablo, que fue todo un “periodista”. ¿Qué hubiera pasado si Pablo no hubiera hablado?. No nos quedemos calladas. Por ello, trabajemos y entreguemos la “antorcha” a las nuevas generaciones.
“Resolución de conflictos”.
Padre GianMaria Polidoro, asistente eclesiástico de UMOFC
Se refirió a la resolución de conflictos en el marco de la paz, entendiendo que la paz es un concepto que abarca la idea de cultura y civilización de la paz, que a su vez comprende el universo de las relaciones interhumanas.
Para que pueda establecerse una civilización de paz, hay que tener una visión positiva de la sociedad y de las personas. Paz, en la Biblia es shalom: bendición de Dios, prosperidad, alegría, reconciliación.
Paz era el estado del ser humano antes del pecado original. Era la condición fundamental del ser humano. “Al principio era la paz”. Paz es la situación humana tal como salió de las manos de Dios. Todo era armonioso. Por ello, ahora podemos pensar la paz, como una vuelta a la visión original de la creación.
Cristo vino para cambiar la condición humana. Nos redimió.
El conflicto no es la única realidad en el mundo. Isaías nos dice que el lobo convivirá con el cordero. Establece poéticamente algo que no es un sueño, sino que es una realidad. Para ello, es necesario que no veamos solo lo negativo. Acaso, ¿no somos capaces de ver las cosas positivas? La presencia de ustedes acá, la tarea en la que están comprometidas, todo ello es muy bueno. Hace 1000 años, no existía. Esto es positivo.
La solución a los conflictos hay que verla dentro del contexto de una civilización de paz. Requiere ver lo positivo que cada ser humano tiene.
Generalmente se piensa en soluciones de conflictos, que generan más conflictos. Es necesaria terminar con este tipo de relaciones entre personas, gobiernos, naciones, etc. Debemos buscar otras formas; suavizar las situaciones, emplear la diplomacia, usar otras estrategias. Tenemos que lograr evitar conflictos en lugar de buscar la solución de conflictos.
Hay una metodología para ello: pensar en términos de cooperación, en lugar de hacerlo desde el conflicto o la enemistad.
La historia nos dice que era creencia común que solo la guerra solucionaba los conflictos. Ahora comienza a tenerse conciencia de que hay otras vías. Se necesita una revolución cultural, aprender a “ver” al otro en su propia dimensión, evaluarlo de modo positivo, hablar con él de modo positivo y además “limpiar” la mente, que siempre ve lo negativo del prójimo.
Somos profetas de este cambio. UMOFC debe abocarse a estar presente en el mundo, para cambiar la mentalidad de conflicto. Debemos eliminar la conducta que pretende llegar a la paz a través de la guerra. Y esto no puede ser interpretado como debilidad. La metodología de la paz requiere de fortaleza. Hay que usar el método de la no violencia, y solo el fuerte puede darse el lujo de no ser no violento.
Paz no es una utopía, es una nueva forma de relación que nos da la Providencia. El Reino de Dios es una realidad, va a venir poco a poco. Hoy podemos avanzar hacia la construcción de la civilización de paz. Tenemos la fuerza de Dios. Creo en la misión profética de la UMOFC. O son profetas de la paz o no son nada, comenzando por UMOFC.
Sumadas a estas ponencias podemos destacar otras actividades:
- Panel en el que expusieron mujeres de Tanzania, Filipinas, Inglaterra y USA, dando testimonio de mujeres constructoras de la paz, referido a acciones concretas vinculadas con la problemática bélica, migración, pobreza y tráfico de mujeres.
- Las representantes de la UMOFC en los distintos foros de la ONU en Nueva York y en Ginebra, la UNESCO en Paris, la FAO en Roma y el Consejo de Europa en Estrasburgo, presentaron sus informes relacionados a sus respectivas participaciones en eventos y encuentros internacionales, donde se abordan temas vinculados a las mujeres.
- Homilía del Padre GianMaria Polidoro en la Misa de Clausura de la Asamblea.
Al término de esta Asamblea, les digo: den conmigo gracias a Dios, porque El ha hecho grandes cosas con nosotros.
Espero que hayamos aprendido de las enseñanzas divinas, como ser hacedores de paz. Cuando nosotros miramos al otro positivamente, nosotros construímos paz.
Cuando nos estrechamos las manos, estamos diciendo: paz.
¡Qué hermoso es estrecharse las manos!. La espiritualidad y el amor atraviesan nuestros cuerpos, nuestras manos, y esto significa paz; como Dios, a través del cuerpo de Jesús nos da su presencia en la Iglesia.
Dios las bendiga.
- Prioridades para el próximo cuatrienio
Como resultado de la labor desarrollada en los talleres, se fijaron las prioridades sobre las que trabajará UMOFC, en este cuatrienio:
Pobreza, Educación y Cultura de la Paz, sin por ello dejar de atender otras problemáticas que atañen a la mujer y a la realidad mundial y que son ocupación permanente de UMOFC.
Asimismo se le dio énfasis al trabajo con “creyentes y no creyentes, para buscar la justicia, la verdad y la libertad, a nivel local y global” y el acercamiento a otras religiones “buscando siempre los valores comunes, a través del diálogo ecuménico e interreligioso”.
En función de las tres prioridades elegidas, se hicieron reuniones de trabajo por cada Región, a fin de definir pautas concretas de acción.
Las conclusiones para la Región América Latina y Caribe fueron:
CULTURA DE LA PAZ:
-Vivir una mejor espiritualidad que nos permita crecer en la paz interior, para llevarla a la familia, a nuestras organizaciones y a los distintos ambientes de los que formamos parte.
-Trabajar por la paz, promoviendo la justicia, la verdad, la libertad y el amor.
-Conocer y dar a conocer la Doctrina Social de la Iglesia para, una vez fortalecidas en nuestra identidad, establecer el diálogo con creyentes y no creyentes en la búsqueda del bien común.
EDUCACION:
-Seguir trabajando en la educación integral (humana, espiritual y religiosa), en especial de la mujer.
POBREZA:
-Teniendo en cuenta el espíritu de solidaridad, fomentar la cultura del trabajo y la productividad, partiendo de la capacitación y la promoción adecuadas.
-Promover la participación financiera y política de la mujer, la creación de fuentes de trabajo y el apoyo a nuestros proyectos de desarrollo humano.
-Atender de manera especial la situación de los migrantes que viven en estado de explotación.
-Capacitarnos y hacer los cambios pertinentes en nuestras organizaciones para que podamos recibir y ayudar a canalizar los recursos que organismos nacionales e internacionales dan para proyectos de desarrollo humano.
-Fomentar el diálogo y el intercambio de material y experiencias entre los organismos de la Región.
En la Asamblea estatutaria se aprobaron 12 resoluciones, entre ellas algunas sobre las siguientes temáticas:
Campaña contra la fabricación, almacenamiento y comercio de armas; Fin de tráfico de niños; Sostenimiento de la familia; Globalización solidaria; Compromiso con la democracia.
Estas resoluciones junto a las prioridades arriba señaladas, formarán parte de los objetivos de la UMOFC para el período 2006-2010.
Autoridades
Como resultado de la votación entre la terna presentada, el nuevo Consejo eligió como presidenta de la UMOFC para estos cuatro años, a la Sra. Karen Hurley, quien se desempeñara en el cuatrienio anterior como vicepresidenta de la UMOFC para la Región América del Norte, con ejemplar vocación apostólica.
Luego de dos períodos consecutivos en la presidencia de UMOFC, la Sra. María Eugenia Díaz de Pfennich, dejó este cargo, que desempeñara con generosa entrega, dedicación y fidelidad evangélica.
Terminaron también su período, una gran parte de las integrantes del Consejo, todas ellas mujeres comprometidas lealmente con los objetivos de la UMOFC.
En cuanto a nuestra Región América Latina y Caribe, terminó su período como vicepresidenta de la Región, Vera Halperin de Tabanera, quién también se desempeñó como delegada de Argentina ante la UMOFC. Finaliza su labor específica en este organismo, después de doce años de ininterrumpida actividad, a la que se dedicó con destacable empeño, convicción inquebrantable, disposición de servicio y proyección evangelizadora.
Conclusión
El llamado a la construcción de la paz, se enlaza con la propuesta de la Asamblea anterior de UMOFC-Roma 2001, centrada en la misión profética de la mujer. Ahora la propuesta es hacer visible la denuncia y el anuncio proféticos, en acciones que favorezcan y faciliten la paz.
La Asamblea UMOFC 2006 convoca a sus Instituciones Miembro y a los/as hombres y mujeres que la integran, a ser profetas de la paz , siendo constructores/as de la cultura y la civilización de paz, a través de la “política de la resurrección”: vivir con fidelidad la Pascua
Requiere una profunda conversión a las exigencias de la Verdad, la Justicia, la Libertad y el Amor. Son estos los cimientos sobre los cuales se ha de edificar la Paz, tanto entre las naciones como en la convivencia cotidiana de los seres humanos.
Ser artífices de la paz con signo de esperanza, celebrando la vida.
Ser constructores, facilitadores, hacedores, de la paz. Llamado a un cambio de mentalidad, a un cambio espiritual y a un cambio en la conducta.
Al asumir esta misión, es necesario también tener claro que se trata de un hacer permanente y dinámico, que demanda una constante revisión y conversión evangélicas, crecimiento en el discernimiento, madurez de criterio y sentido común.
No se logra con “magia” ni intenciones “idílicas”. Se avanza sin expectativas quiméricas ni exitismos vanos; sabiendo que se trata de una construcción constante, ya que la conducta humana es proclive a las contradicciones entre la intencionalidad y el hacer, entre la coherencia y la trasgresión.
El Señor es nuestra fortaleza. El es nuestra guía: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. El nos ofrece su paz: “Mi paz os doy, mi paz os dejo”.
La convocatoria es clara, la respuesta es de cada uno/a de nosotros/as y de las Instituciones que integramos.

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