| 27 de mayo de 1999
TESTIGOS DE LA EVANGELIO.
El Vicario de Cristo invita a los laicos a promover
la cultura cristiana.
Mensaje a Mons. Agostino Superbo, asistente de la Acción
Católica Italiana.
1. Con ocasión de la VII asamblea nacional del Movimiento
eclesial de compromiso cultural (MEIC), que tendrá lugar
en Asís del 28 a 30 de mayo, deseo enviarle a usted ,
venerado hermano, al asistente central, monseñor Pino,
Scabini, al presidente nacional, profesor Lorenzo Caselli, y
a los participantes, mi cordial saludo y mis mejores deseos,
junto con la expresión de mi aprecio y mi aliento.
Con esta importante cita, el MEIC, que en su nuevo nombre recoge
la benemérita tradición de los ‘licenciados
católicos’ y los ideales,,mantenidos siempre, de
lso fundadores, Mons. Giavanni Battista Montini, después
Papa Pablo VI, de venerada memoria, y el profesor Igino Righetti,
se pregunta cómo debe ejercer, en el umbral del nuevo
milenio y en continuidad con su historia, una responsabilidad
cultural asumida como vocación de ‘caridad de inteligencia’.
La incesante aceleración de los ritmos de la historia,
la crisis de las culturas y lso desafíos planteados por
algunas escuelas de pensamiento y por una mentalidad que ignora
cada vez la antropología cristina, exigen un renovado
anuncio del Evangelio que como recordaba mi venerado predecesor
Pablo VI, consiste fundamentalmente en insertar la palabra de
Dios en la corriente del pensamiento humano (cf. Pablo VI, Eclesiam
Suam: AAS 56 [1964] 664). LA nueva evangelización, tarea
urgente de la Iglesia contemporánea, compromete al MEIC
a preocuparse por la cultura, para vivificarla con la levadura
del Evangelio, por el camino del respeto a la inteligencia y
a la competencia en la búsqueda de la verdad, del cultivo
de los diversos saberes a la luz de la Revelación, estudiada
con pasión; de una participación sin reservas
en los objetivos esenciales de la Iglesia, plena en comunión
con sus pastores; y del diálogo paciente y convencido,
con una actitud de apertura cordial a todos los interlocutores.
Este compromiso, que puede contar con la prometedora presencia
de los Jóvenes y con la rica experiencia de cuantos forman
parte desde hace tiempo del Movimiento, está ordenado
ante todo a suscitar la conciencia de ser ‘piedras vivas’
de un edificio espiritual mayor, en el que se pueden gustar
los frutos de reconciliación y de paz que el próximo
año jubilar celebra y, en cierta medida, anticipa (Cf.
1 P 2,5)....
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