Beato Marcel Callo 1921-1945
Marcel Callo nació en Rennes, Francia,
el segundo de nueve hijos. Cuando tenía 12 años, se
convirtió en aprendiz de imprenta y tomó el rol de hijo
mayor cuando su hermano mayor entró al seminario.
Era miembro de la Cruzada Eucarísica,
militante de AC que enseñaba a los jóvenes a vivir una
oración ininterrumpida poniendo a la Eucaristía en el
corazón de su vida. También era un Scout.
Se convirtió en militante del movimiento
Juventud de Obreros Católicos, ya que buscaba vivir su fe en
el mundo secular del trabajo. Con la ocupación nazi de Francia,
la vida cambió radicalmente para todos, especialmente para
los católicos practicantes. Por ejemplo, se prohibieron oficialmente
las actividades de las asociaciones cristianas, y las ramas del movimiento
de Juventud de Obreros Católicos tuvo que pasar a la clandestinidad.
La gente se refería a ellos como los Juventud de Obreros Católicos
de las Catacumbas.En 1943, una de las hermanas de Marcel murió
durante el bombardeo. En ese momento, también se vio obligado
a realizar servicios de trabajos forzados. Estaba comprometido para
casarse en ese tiempo; sin embargo, aceptó realizar los trabajos
forzados porque temía por lo que le podía pasar a su
familia si se negaba. También veía el servicio de trabajo
como una oportunidad para evangelizar.
En Zelha-Melhis, a donde lo enviaron a trabajar,
experimentó períodos de angustia y desaliento. Sin embargo,
encontró la fuerza para organizar de manera clandestina la
vida cristiana de los trabajadores.El 19 de abril de 1944 lo arrestaron
por ser "demasiado católico". Primero, lo enviaron
a la prisión en Gotha y luego a los campos de concentración
en Flossenburg y Mauthausen. Marcel y los otros detenidos sufrieron
de manera terrible con el régimen de los nazis. Murió
el 19 de marzo de 1945, después de fuertes dolores de estómago.
En su viaje de fe y en el camino a la santidad,
no estaba solo. De hecho, la familia de Marcel, la Diócesis
de Rennes, el movimiento de Juventud de Obreros Católicos todos
tuvieron un rol en el camino a la santidad de este joven.
"Marcel no se convirtió en un hombre
del Evangelio por si solo", dijo el Papa cuando beatificó
a Marcel. "Lleno de talento y buena voluntad, también
luchó contra este mundo, él mismo, y contra las presiones
de los demás. Abierto por completo a la gracia, dejó
que el Señor lo guiara, incluso hasta el martirio.
"Las pruebas hicieron madurar su amor a
Cristo. Desde la prisión escribió a su hermano, quien
hacía poco tiempo había sido ordenado sacerdote: 'Afortunadamente,
Él es un amigo que nunca me abandona y sabe cómo consolarme.
Con Él, siempre puedo superar los peores momentos. Cuánto
agradezco a Cristo por haberme conducido al lugar donde me encuentro
ahora.
"Sí, Marcel encontró la Cruz.
Separado de su familia y de su novia, a quien amaba tierna y castamente,
se fue a Alemania, donde restableció el Movimiento de la Juventud
de Obreros Católicos. Muchos de sus amigos del movimiento también
murieron como testigos fieles de Jesucristo. Perseguido por la Gestapo,
Marcel fue un testigo hasta el final. Como el Señor, amó
a su prójimo hasta el extremo y toda su vida se convirtió
en la Eucaristía... (4 de octubre de 1987, el Papa Juan Pablo
II beatificó a Marcel Callo.)

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