Beata Crescencia Valls Espi
Nació el 9 de junio de 1863 en la ciudad
de Onteniente Sus padres, Joaquín y Francisca, formaron un
hogar cristiano y educaron a sus hijos en la fe
Vivió auténticamente su vocación
laical, tratando de impregnar de espíritu evangélico
las realidades temporales en las cuales mantuvo su condición
de mujer, y haciendo bordados ayudaba a su familia. Mujer de fe profunda,
participaba en la Misa y comunión diaria, así como en
la adoración eucarística; rezaba el Rosario en familia
y cultivaba la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
y a la Madre de Dios. Tenía director espiritual
Participó del apostolado organizado, siendo miembro de varias
asociaciones laicales, especialmente de la Acción Católica.
Apóstol social, ejercía la caridad visitando a los
enfermos; pedía ayudas económicas a la gente pudiente
para poder socorrer las necesidades de los pobres; asimismo, inmensamente
caritativa, se conmovía y sufría por las penas de las
personas. A las familias que tenían algún difunto, les
ayudaba a pagar los gastos de sepelio y las consolaba en su dolor.
Una vecina d, afirma “ quería mucho a los pobres. Yo
recuerdo el caso de una joven tuberculosa, a quien procuro toda clase
de medicinas y alimentos: Procuraba leche a las madres y a los niños
pequeños. Era exagerada en su amor a los pobres; los amaba
tanto que no miraba a ninguna ideología por socorrerlos”.
Por la intensa actividad apostólica que realizaba, era considerada
por los enemigos de la Iglesia como una católica ferviente.
La llamaban “la santurrona”, por ello la arrestaron y
asesinaron.

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