|
|
 |
|
 |
Testimonios de vida
Hombres y mujeres que nos muestran el camino
a la santidad desde la vida cotidiana
|
|
JUAN VAZQUEZ
Nació el 19 de enero de 1917, en la ciudad
de Temperley, partido de Lomas de Zamora, provincia de Buenos
Aires. Sus padres fueron José Vázquez Rodríguez
y Anuncia Fernández Alvarez, oriundos de Galicia.
|
|
Su madre antes de nacer lo ofreció
a la Santísima Virgen de Luján, pidiéndole
que le conservara la vida (ya había perdido tres hijos
de corta edad) y se comprometió a inculcarle el culto
a la Santísima Virgen y que, por lo menos, una vez al
año, visitaría su santuario de Luján. Promesa
que cumplió con todo fervor, cuando niño, su madre
lo llevaba a Luján en la peregrinación anual que
organizaba la parroquia de Temperley. Luego, fiel devoto de
María, sus visitas eran frecuentes, no solo al santuario
de Luján, sino a todos aquellos lugares donde se honra
a la Santísima Virgen.
Cursó sus estudios primarios en
la "Escuela Manuel Belgrano" del Profesor Mariño,
en la localidad de Temperley; sus estudios secundarios en el
Instituto "Euskal Echea", donde se recibió
de Bachiller, con notas sobresalientes, haciéndose de
este modo, acreedor, durante todos los años, del primer
premio por sus calificaciones y dedicación al estudio.
|

|
| Cursó sus estudios terciarios
en la Universidad Nacional de La Plata, y posteriormente en la
Universidad de Buenos Aires, alcanzando así el título
de agrimensor. |
|
Actividades Civiles:
A fines de la década del '30 ingresó
en la Dirección de Ferrocarriles, iniciando su carrera
como funcionario en los distintos organismos que sucedieron
a dicha dirección, ocupando cargos relevantes como
Director, Director General y Secretario General entre otros.
Paralelamente a su actividad en Ferrocarriles
ejerció la docencia en numerosos Colegios, como la
Escuela de Comercio de Temperley, en la cual fue uno de los
profesores fundadores; Instituto "Vicente Pallotti",
Instituto "Euskal Echea", y "Presbítero
Sáenz", en el nivel terciario.
Fue, desde su fundación, profesor
de la Universidad Católica Argentina, dictando, entre
otras materias Doctrina Social, Ética Y Moral Profesional,
Teología. Con anterioridad a la UCA, fue profesor en
el Instituto de Cultura Católica en Buenos Aires.
Actividades Apostólicas:
A los doce años, se inició
en los Vicentinos de la Parroquia de Temperley, lo que sería
luego una intensa y fecunda vida apostólica.
En 1933 se oficializa como socio de la
ACA, en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad de
Temperley, de reciente formación.
En la ACA, fue con el correr de los años:
Presidente del Centro Parroquial de la JAC; miembro del Consejo
Superior de la JAC, Presidente del Consejo Superior de la
JAC; Vicepresidente de la Junta Central de la ACA.
En 1946, apenas finalizada la segunda
guerra mundial, viajo a Europa como integrante de la delegación
de la JAC al Congreso de Pax Romana. Y quizás allí
quedo sellada su gran vocación al servicio de la Iglesia
Universal.
Mientras era presidente del Consejo Superior
de la JAC, cargo que desempeño hasta 1958, fue integrante
de la FIJC (Federación Internacional de la Juventud
Católica) con sede en Roma, y en nombre de ella cumplió
delegaciones y representaciones en todo el mundo, hasta que
finalmente fue designado presidente internacional de este
organismo, cargo que desempeñó durante muchos
años, hasta ya iniciado el Concilio y culminó
como su presidente honorario.
Desde 1958 hasta 1967 fue miembro permanente
en la Junta Central de la Acción Católica Argentina
por designación del Episcopado. Es incontable el número
de oportunidades en que Vázquez viajó por Europa,
Asia, Africa y América, asistió y presidió
asambleas, concentraciones, semanas de dirigentes y también
reuniones de espiritualidad, tanto de la ACA en general, como
de jóvenes, animó campamentos, etc. Dejo siempre
su enseñanza clara y su profunda vivencia personal.
A nadie extrañó, al contrario,
pareció justo reconocimiento, cuando el papa Pablo
VI, lo designó como uno de los primeros laicos que
debían asistir como auditores al Concilio Vaticano
II, en 1963, 1964 y 1965 hasta su clausura. Allí tuvo
el honor de recibir de manos del propio Santo Padre el mensaje
del Concilio a la Juventud. Fue el único laico que
habló en las sesiones públicas de esa gran Asamblea
Episcopal.
Testimonio de Mons. Manuel Menéndez:
Obispo de San Martín.
Martes 10 de Noviembre de 1964: Fecha
histórica para los católicos argentinos y en
especial para la bendita ACA, el Prof. Juan Vázquez,
Presidente de la Federación Internacional de la Juventud
Católica y Vicepresidente 1° de la Junta Central
de la ACA, Auditor Laico del Concilio Vaticano II, tuvo el
excepcional honor de ocupar la tribuna oficial del Concilio
para hablar de la Asamblea Ecuménica, ante la presencia
de 2.119 Padres Conciliares (los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos
y superiores generales del mundo entero), durante más
de doce minutos, sobre uno de los temas más importantes
del concilio: La presencia de la Iglesia en el Mundo.
Su voz pausada, más bien apagada,
pero clara y firme, tenían sonoridades que llegaban
al alma y la embargaba en emoción. Los aplausos con
los que los Padres Conciliares premiaron la disertación
de Juan Vázquez, me parecieron palomas ágiles
que volaban hacia la querida Patria Argentina para posarse
sobre el precioso lábaro de la bendita ACA.
En todos esos años continuaba
su actividad incesante, sin pausa, además de su trabajo
en obras públicas y asistencia diaria a su oficina,
que era su sostén.
Fue durante tres años Director
Nacional de Cáritas Argentina (1969-70, 1970-73) y
luego miembro de su Comisión Nacional. Creó
y asistió el Departamento de Juventud.
Durante toda su vida aspiró al
sacerdocio, que diversas circunstancias le impedían
alcanzar.
El 26 de Diciembre de 1974 fue ordenado
Diácono, y 29 de junio de 1975 Pablo IV lo ordenó
Sacerdote en la Plaza de San Pedro, Roma, a la edad de 58
años de edad.
Vuelto al país se incorporó
a su Diócesis, Lomas de Zamora, y se dedicó
al ministerio Sacerdotal en los campos de la Juventud y la
Universidad Católica Argentina. En ésta había
colaborado desde antes de su fundación, en 1958.
En 1976 una lesión vascular encefálica
mostró que los designios de Dios son inescrutables.
Se repuso aunque no totalmente y la enfermedad fue progresando
muy lentamente, aunque por muchos años su espíritu
y su voluntad la fueron dominando y siguió trabajando
sin desfallecer por el bien de todos.
Quiera el buen Dios que el querido Juan
Vázquez sea modelo para nuestros laicos en tiempo que
es su hora
P. Roberto Juan González
Raeta
|
si
lo desea descargue el documento completo |
|
|
 |
|
Site Oficial de Difusión de la Acción Católica Argentina |
|