¿Por qué nuestra VISIÓN?¿Por qué esta idea fuerza?
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3. El Espíritu Santo que nos anima es el mismo que impulsó a Jesús. Él nos hace participar de la vida y de la misión del Salvador. Sin Él la evangelización es imposible. Pero con su ayuda podemos ser testigos de Jesús en medio del mundo, para transformar la sociedad.
14. En un mundo donde reina la competencia despiadada, que a veces nos contagia, los cristianos sentimos el llamado de Dios a hacer juntos el camino, a buscar las coincidencias y superar los desencuentros para convivir como hermanos. De este modo podremos ser testigos de Jesucristo en nuestra patria y ofrecer el signo del amor que estimule un estilo de sociedad más fraterna, justa y solidaria
21. Con oído atento y sensibilidad pastoral queremos mirar desde la fe la compleja realidad del mundo que nos toca vivir para discernir los signos de los tiempos como reclamos de evangelización. Guiados por la ayuda del Espíritu Santo, anhelamos reconocer y alentar cuanto hay de bueno y verdadero en las posibilidades de este momento histórico y queremos denunciar con audacia profética todo lo que atenta contra la dignidad de cada persona humana. Nada nos apremia tanto como acercarnos al corazón de esta realidad para transformarla desde sus raíces con la novedad del Evangelio.
24. La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo. En efecto, nadie puede negar que en estas últimas décadas la crisis se ha profundizado. No estamos sólo en una época de cambios sino ante un cambio de época que compromete seriamente la identidad de nuestra nación. Y no obstante el contexto negativo que ofrece la crisis mundial, asumimos el desafío de reconstruir la nación desde el conjunto de valores donde nuestra cultura hunde sus cimientos.
47. La sociedad argentina, tan dispersa y dividida, no es ajena a esta fragmentación que daña y destruye los vínculos entre las personas y grupos, hasta afectar las relaciones sociales e institucionales. Las viejas antinomias siempre vuelven a aparecer. El desencuentro de los argentinos es una realidad pero, al mismo tiempo, se perciben signos saludables que procuran retomar el camino de la unidad perdida, facilitando espacios de diálogo entre los diversos sectores que conviven en la pluralidad de nuestra patria.
67. Dado que la presente crisis deteriora los vínculos sociales, se hace necesario participar con imaginación y creatividad, en la tarea de reconstruirlos, sea en la familia, que es el fundamento de la sociedad, sea en el barrio, el municipio, el trabajo o la profesión.Urge regenerar una convivencia social justa, digna, honesta y fraterna, que sostenga un sistema político y económico basado en la verdad, la justicia, la libertad, la equidad y la solidaridad. Esto implica rehacer los vínculos y recuperar la política como servicio al bien común, lo cual ayudará a fortalecer el sistema democrático. Somos prójimos cuando nos hacemos cercanos, nos miramos con ternura y nos ayudamos generosamente los unos a los otros, sobre todo, cuando estamos heridos. Aprendemos a caminar juntos si asumimos las crisis de nuestros vínculos como un llamado de Dios para convertirnos, a fin de ser más unidos y solidarios, volviéndonos más familia y más pueblo. De esta manera, podremos reflejar mejor esa comunión maravillosa que reina entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Hacia la V Conferencia del Episcopado de Latinoamérica y del Caribe
Introd. Abrir nuestros ojos a la realidad del mundo y de la Iglesia al inicio del tercer milenio es encontrarse con grandes desafíos
Pero nuestros países tienen también grandes esperanzas y dramáticos problemas que les son propios. Entre estos últimos es claro que los beneficios económicos de su progreso no afloran entre nosotros con equidad. Sigue siendo escandalosa la persistencia de la pobreza, la miseria y el desempleo
Con más fuerza se ha hecho presente en la conciencia de muchos países el reclamo por una justa incorporación de los pueblos originarios a los beneficios y a la conducción de la sociedad... Con más fuerza se ha hecho presente en la conciencia de muchos países el reclamo por una justa incorporación de los pueblos originarios a los beneficios y a la conducción de la sociedad. Las nuevas reformas educacionales, centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación en función de la producción, la competitividad y el mercado. Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad.
Falta mucha equidad en el acceso, con igualdad de oportunidades, de todos los jóvenes a la educación. El aumento de los embarazos adolescentes, del consumo de droga y de alcohol, como también de la violencia intraescolar, es un fenómeno grave, que exige un análisis interdisciplinar y profundo y la superación de sus causas... La función del Estado ha resultado gravemente afectada por numerosas razones. Experimenta dificultades en realizar su compromiso con el bien común... Después de los gobiernos autoritarios o dictatoriales, la valoración de la democracia posee ambivalencias importantes. Se constata una creciente tendencia a aplaudir el surgimiento de líderes mesiánicos o caudillos de corte populista. En el diseño de las políticas de Estado, como asimismo en la concepción del trabajo político, muchas veces no prima la pasión por el bien de los demás.... Es palpable cierta crisis de las instituciones políticas de representación.... Este fenómeno se encuentra asociado a la pérdida de credibilidad, muchas veces injusta, de los servidores públicos en general, de los representantes populares y, con cierta frecuencia, aun de los integrantes del poder judicial.
En efecto, la corrupción pública y privada se acrecentó de manera alarmante... Muchos de estos fenómenos tienen, entre otros factores, como causa natural una deficiente educación al trabajo honesto y al ejercicio de la corresponsabilidad y de las responsabilidades cívicas básicas. Esto impide hacer de la participación social un estilo evidente de vida personal, familiar, educacional, laboral y vecinal y, en general, cívico...
Sin embargo, en las últimas décadas también en América Latina y el Caribe se observa una disminución de la fe y un debilitamiento del compromiso de muchos creyentes con la Iglesia y con su misma fe. Se extiende una mentalidad que en la práctica prescinde de Dios en la vida concreta y aún en el pensamiento... En algunas ocasiones constatamos que emerge con renovada fuerza un laicismo militante,.. En este ambiente relativista y laicista se extiende asimismo una agresividad nueva, abierta o larvada, contra la Iglesia
El Papa Juan Pablo II exponía esta verdad a los jóvenes con estas palabras: “La vida nueva, don del Señor resucitado, se irradia después a todos los ámbitos de la experiencia humana: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades de todos los días y en el tiempo libre. La vida nueva comienza a florecer aquí y ahora. Signo de su presencia y de su crecimiento es la caridad: ‘Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida –afirma San Juan- porque amamos a nuestros hermanos’ (1 Jn 3, 14) con un amor de obra y en verdad. La vida florece en el don de sí a los otros, según la vocación de cada uno: en el sacerdocio ministerial, en la virginidad consagrada, en el matrimonio, de modo que todos puedan, con actitud solidaria, compartir los dones recibidos, sobre todo con los pobres y los necesitados. Aquel que ‘nazca de lo alto’ será capaz de ‘ver el Reino de Dios’ (Cf. Jn 3, 3) y de comprometerse en la construcción de estructuras sociales más dignas del hombre y de cada hombre, en la promoción y defensa de la cultura de la vida contra cualquier amenaza de muerte ”.
Bibliografía recomendada para completar el tema: Compendio de la Doctrina Social de La iglesia. Pontificio Consejo Justicia y Paz. CEA 2005.
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html
Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud en Denver, 15 de agosto de 1992, n. 5.

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