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Comprar + Tirar + Comprar

Por Lorena Echagüe, Miembro del Equipo de Desarrollo Sustentable (CEA), especialista en Economía y Derecho del Cambio Climático (FLACSO)

Productos que duran poco. Basurales que crecen mucho.

Hace casi un siglo, desde 1924 específicamente, que se instala el concepto de obsolescencia programada. Pero, ¿qué es? Para explicarlo más sencillo, voy a contarles una anécdota que, probablemente, hayan vivido también muchos de ustedes.

La heladera que había en mi casa cuando era chiquita, no fue una compra de mis padres, sino una herencia de mis abuelos. Es decir que, la heladera duraba 50 años o más. En todos esos años, la habrá revisado un técnico una o dos veces. Nada muy complicado. Reparable y económicamente alcanzable. Sin embargo, en la actualidad, hay familias que ya han comprado 3 heladeras en el mismo período.

¿Por qué es esto? ¿Por qué nos parece que antes los productos se diseñaban y fabricaban para que dure una “eternidad” y, muy por el contrario, en los tiempos actuales pareciera que los productos son descartables?
La respuesta es que no es una percepción… sino que realmente están fabricados con tal intencionalidad. La obsolescencia programada, justamente, es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado o cantidad de usos (determinado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de producto), este se torne obsoleto o no funcional. ¿Por qué muchos fabricantes buscan eso? Porque es una forma de controlar al consumidor. De esta manera, se aseguran vender más unidades de producto en menor período de tiempo. Porque “un artículo que no se desgasta, es una tragedia para los negocios”.

Un poco de historia…

En 1924, se reúne un grupo de empresas internacionales, que controlaba toda la producción de lamparitas de luz e ideaba un plan para sostener a la economía, bajando la vida útil de las lamparitas a 1.000 horas multando severamente a los fabricantes que no cumplieran esa norma. El mismo fenómeno ocurrió con las pilas, las linternas, las medias de nylon y el diseño de los automóviles que empezaron a fabricarse para resultar más “bonitos” pero menos fiables. Así, con muchísimos productos más.
De hecho, la obsolescencia programada fue una de las principales estrategias de reactivación económica tras la crisis de Estados Unidos de los años ´30.
Los motivos que llevaron / llevan a los fabricantes a programar vidas útiles “cortas” son dos:
– Aumentar el consumo. Aumentar la producción. Aumentar los niveles de ocupación laboral.
– Maximizar la rentabilidad de las industrias.

Principales tipos de obsolescencia programada:

o Obsolescencia de función: cuando un producto sustituye a otro por su funcionalidad superior.
o Obsolescencia de calidad: cuando el producto se vuelve obsoleto por un mal funcionamiento programado.
o Obsolescencia de deseo: cuando el producto, aun siendo completamente funcional y no habiendo sustituto mejor, deja de ser deseado por cuestiones de moda o estilo.

¿Por qué la obsolescencia programada atenta contra el cuidado de nuestra Casa Común?

Porque “(…) este fenómeno está ligado a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura. (…) LS 22. Es la misma lógica del «usa y tira», que genera tantos residuos sólo por el deseo des¬ordenado de consumir más de lo que realmente se necesita (…) LS 123.

Al reducirse la vida útil de los productos y aumentar los niveles de consumo:

– Aumenta el descarte y la acumulación de residuos en basurales no controlados.
o Los RAEE´s (residuos de artefactos eléctricos y electrónicos) contienen componentes muy contaminantes que pueden causar enfermedades graves en la población expuesta (metales como ácidos, plomo, zinc, mercurio, litio, etc).
– Se explotan más recursos naturales y se consume mayor cantidad de energía para volver a fabricar más productos.
– Aumentan los niveles de contaminación en la tierra, el agua y el aire. Muchas veces afectando especies que son fuente de alimentos para los hombres (como los peces).

¿Podemos escapar de este fenómeno?

Como CONSUMIDORES:
 Consumir sólo lo realmente necesario.
 Informarnos acerca del origen y modo de fabricación del producto.
 Cuidado de los productos para no acortar aún más su vida útil.
 Denunciar a los fabricantes que no estén cumpliendo con la vida útil garantizada, para beneficiar también a los que sí lo hacen.
 Ser creativos. Buscar opciones de reparación o transformación a través del reciclado.

Y para finalizar, queremos compartirles dos enseñanzas que nos ayuden a fortalecer nuestra espiritualidad ecológica:

– “Aprendamos de la naturaleza. El funcionamiento de los ecosistemas naturales es ejemplar: las plantas sintetizan nutrientes que alimentan a los herbí¬voros; estos a su vez alimentan a los seres carní¬voros, que proporcionan importantes cantidades de residuos orgánicos, los cuales dan lugar a una nueva generación de vegetales” LS 22. Que nuestros modos de producción y consumo se asemejen a los modelos de la sabia naturaleza.
– Austeridad en el consumo. ¿Necesitamos realmente tantos bienes materiales?

Recomendamos para mayor información el Documental: Comprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada.

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