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Wenceslao Pedernera será el primer beato de ACA

A poco de cumplirse 50 años del inicio del ministerio pastoral de monseñor Enrique Angelelli en La Rioja, el Papa Francisco firmó el decreto con el que reconoce el martirio del obispo y sus cercanos colaboradores, los padres Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera, quien se convertirá en el primer beato de la Acción Católica Argentina.

Ellos sellaron con su martirio la fe que inspiró sus vidas durante uno de los períodos más oscuros de la historia de nuestra Patria.

El obispo de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo, al dar a conocer la decisión del Santo Padre, recalcó “la nobleza de la entrega de nuestros mártires, testigos con su sangre del Reino de Dios”.

Fue en junio del 2011 cuando la Iglesia diocesana inició el proceso formal de investigación para definir la eventual beatificación de los sacerdotes y de Wenceslao, todos asesinados en 1976.

Pedernera fue asesinado en su propia casa, en Sañogasta, departamento Chilecito en la madrugada del 25 de julio de 1976. Una semana antes habían sido asesinados, en la ciudad de Chamical los padres Longueville y Murias; y el 4 de agosto siguiente fue asesinado el obispo de La Rioja, Enrique Angelelli.

 

Dirigente rural

Wenceslao nació el 28 de setiembre de 1936 en Los Jagüeles, La Calera, provincia de San Luis. Fue un obrero golondrina en los viñedos de Mendoza, donde se casó en 1962 con Martha Ramona Cornejo.

En 1968, fue nombrado en la coordinación del Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina para la Región Cuyo. En 1973, continuando con su trabajo en las viñas, conoce a Rafael Sifre y Carlos Di Marco. Ellos participaban de la Acción Católica a nivel nacional y son conocidos de Monseñor Enrique Angelelli, ya obispo de La Rioja.

Un año más tarde, la familia de Wenceslao se muda cerca de de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Sañogasta, donde era párroco el padre Andrés Seriec. Wenceslao continúa su trabajo con el Movimiento Rural de Acción Católica de la diócesis. Es allí donde comienza a recibir amenazas.

Una noche esperaban al padre Andrés a cenar, pero no llegó. Siendo la madrugada del 25 de Julio de 1976, a las 2.45 horas, golpearon la puerta de su casa. Asustada Coca le pide que no atienda, a los que Wenceslao responde que podría ser alguien que necesitara un favor. Abre la puerta y cuatro hombres encapuchados descargaron sus armas en él, frente a su esposa e hijas.

El Fray Antonio Puigjane, le administró los últimos sacramentos y relató que Wenceslao solo tuvo palabras de perdón a sus atacantes invitando a su familia también a no tener rencor. Partió a la Casa del Padre ese mismo día a las 15 horas.