NOS VISITARÁ EL PAPA LEÓN XIV: UN EJERCIO DE ESPERANZA

NOS VISITARÁ EL PAPA LEÓN XIV: UN EJERCIO DE ESPERANZA

Todo acontecimiento histórico y de fe conlleva en su corazón la tensión de la esperanza. Porque la esperanza es una elección, además de una virtud.

Esperar se trata de avanzar con paso seguro y confiado; es una decisión profunda de perseverar en el amor que, uniendo la acción a la virtud de la fe, nos ayuda a “mantener la mirada en el presente y ver las muchas maneras en que Dios nos está bendiciendo aquí y ahora”, nos dice el ilustre visitante.

Por eso, la visita del Papa León a la Argentina se gesta en esta clave de esperanza. Se gesta y no solo se prepara. Gestar implica que algo se va formando o desarrollando poco a poco antes de hacerse visible o de suceder; se va dando muy adentro y con signos, a veces imperceptibles, de la acción de Dios que nos bendecirá en el paso del Pastor por nuestra patria.

Esa bendición no será un acto prodigioso destinado a cambiarlo todo de un día para otro, ni una acción que pueda resolver todos los problemas argentinos. Sería ilusión vana o pensamiento mágico, muy alejado del Evangelio. Su mensaje será una invitación a realizar el bien, ese que viene a comunicarnos y a ofrecernos. Traerá hasta nosotros el eco de aquella voz de un santo que pasó hace 39 años por estas tierras, también como Sucesor de Pedro: “¡Iglesia en Argentina! Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria del Señor alborea sobre ti”.

Nos traerá el abrazo de la Iglesia a un país del fin del mundo que dio un papa al Pueblo de Dios, su predecesor, y nos alentará seguramente a seguir soñando juntos y a recomenzar, librados de las anteojeras que la proximidad a veces pone a nuestros análisis y que confunde nuestra pasión. Animándonos, como aquel, a la unidad de “personas de diferentes procedencias religiosas, políticas e ideológicas”, confirmando “que nos es posible encontrar razones para encontrarse y que la unidad es superior al conflicto”. Nos recordará que “el Señor ha llamado” a uno de nosotros “para llevar un mensaje de fe, de misericordia y de fraternidad a muchos rincones de la tierra” y que nos enseñó a ponerse la patria al hombro. Su visita nos trae la esperanza de una Iglesia llamada siempre a convertirse más y a ofrecerse como hogar para todos, todos, todos, venciendo sus propias limitaciones y comodidades, para que cada hermano y hermana, especialmente los más rotos, encuentren un lugar que los abrace y les dé horizontes de vida, calor de comunidad, aquí y ahora, además que para el cielo. Porque “la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado”.

Anhelamos  nos bendiga para ser una Iglesia que cree lo que lee, enseña lo que cree y practica lo que enseña, haciendo florecer esa primavera deseada de nuevas vocaciones bautismales, ministeriales, consagradas y laicales, que en comunión sinodal den testimonio sincero, cercano y simple del don de ser familia y pueblo.

La esperanza también nos lleva a que su estadía nos invite a ser personas creyentes dispuestas a responder con misericordia, encuentro y un compromiso con la paz ante una Argentina atravesada por tensiones, inequidades y desencuentros, inmersa en la cultura actual que “rearma las mentes, las palabras y las naciones”. Paz que se construye sobre la justicia y nos exige “purificar los pensamientos, los intereses, los hábitos, las relaciones, los proyectos, las inversiones, cada aspecto de la vida, de todo aquello que la cultura del poder ha contaminado».

Esperamos que su bendición alcance a las familias, valor presente en nuestro pueblo; a los jóvenes, a los niños, a los ancianos; a las hermanas y hermanos venidos de otros países a cobijar sus sueños bajo nuestro cielo; a los que tienen fe y a los que buscan; a los que peregrinan y celebran; a los que esperan razones para vivir.

Que la visita del Papa León, que ya se gesta, nos interpele para “liberar la convivencia de la desconfianza y la prepotencia, la educación de las ideologías, el trabajo de la idolatría del lucro y la tecnología y las finanzas de los mecanismos que alimentan la destrucción y la muerte”. Que sus días entre nosotros nos comprometan a “denunciar las relaciones injustas de poder, origen de la pobreza, las desigualdades, las guerras y los daños medioambientales, y poner límites al desarrollo tecnológico cuando se vuelve invasivo o destructivo”, y a trabajar por la transformación del mundo, reconociendo también, cuánto de bueno y bello hay en esta “nuestra hora”.

Que este ejercicio de esperanza anime nuestro tiempo, mientras lo vamos gestando con corazón fraterno y agradecido, porque en noviembre, en esta tierra argentina, el pastor de la Iglesia viene a nosotros “como un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría, caminando con ustedes por el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una única familia”.

¡Te esperamos hermano León!

 

Claudia Carbajal

Presidenta de Acción Católica Argentina

 

NOTA: Artículo publicado en La Procalma: https://laproclama.com.ar/nos-visitara-el-papa-leon-un-ejercicio-de-esperanza/