Mensaje de la Presidenta de ACA en el Gesto del Bien Común

Mensaje de la Presidenta de ACA en el Gesto del Bien Común

En el marco de la 31 Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina que se desarrolla en Tucumán, el 15 de agosto se llevó adelante en la Casa Histórica el Gesto del Bien Común, un encuentro que congregó a autoridades gubernamentales, legislativas, religiosas y de la sociedad civil.

El encuentro tuvo como objetivo hacerse eco de aquellos hombres y mujeres de 1816, inspirar la cultura del encuentro, el diálogo, el servicio  y la fraternidad.

Luego de entonar el Himno Nacional, la presidenta de la Acción Católica Argentina, Claudia Carbajal, recalcó la importancia de estar en esta provincia para celebrar por tercera vez una Asamblea Federal, como en 1973 y 1993, “hitos muy importantes en la vida institucional”.

Asimismo, subrayó que “también ahora nos interpela el presente y sabemos que, más que nunca, nos necesitamos todos para gestar un tiempo cargado de esperanza. «Nadie se salva solo». Y ante tanto individualismo reinante, desencuentros e indiferencia ante el dolor de muchos, los creyentes, personas de bien con vocación de servicio a la sociedad, somos invitados a tender redes, cruzar puentes, dialogar para encontrar lo que nos une y, así, hacer posible una Argentina fraterna que permita vivir con dignidad a todos”.

Entre las autoridades presentes estuvieron el vicegobernador Miguel Acevedo, la intendenta de la capital Rossana Chahla; el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, y su auxiliar, Roberto Ferrari; Salomón Nusmann por la Unión Israelita Tucumana, Roberto García por la Iglesia Anglicana de la Gracia, y el mayor Miguel Berti por el Ejército de Salvación. 

Además, asistieron Mons. Jorge Lozano, arzobispo de San Juan; su par de Concepción, monseñor José Antonio Díaz; el asesor general de ACA y obispo emérito de Rafaela, monseñor Luis Fernández; junto a legisladores, funcionarios provinciales y municipales; y referentes de ACA de todo el país.

El arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez, celebró que la asamblea se realice en “la casa de los argentinos”, recordando que fue la vivienda de Francisca Bazán de Laguna, quien abrió sus puertas a los congresales de 1816. “Qué importante que este signo maravilloso de ser una casa de familia abierta a toda la patria, nos inspire para que nuestra patria también sea una casa de puertas abiertas siempre”, expresó.

El obispo exhortó a que “nuestro corazón tenga siempre las puertas abiertas para recibir a todos, recoger a todos y crecer en fraternidad”, y concluyó con un mensaje esperanzador: “Si de verdad nos tratamos como hermanos, vamos a vivir esa esperanza y contagiar alegría. Que nadie nos robe la esperanza, ni la alegría de caminar juntos”.

Posteriormente, se llevaron a cabo dos momentos de oración: una oración ecuménica, a cargo de los representantes religiosos presentes, y luego la Oración por la Patria, que fue rezada en conjunto por todos los asistentes.

El acto concluyó con el arriado de la bandera nacional, ceremonia encabezada por la intendenta Chahla, el vicegobernador Acevedo y dos invitados especiales. Antes del cierre, se firmó el libro de visitantes del museo nacional, como gesto de compromiso con la memoria histórica.

Tucumán, 15 de agosto de 2025.

 

Texto completo del mansaje de Claudia Carbajal, presidenta de ACA.

 

Autoridades del gobierno provincial, municipal, padres Obispos, hermanas y hermanos todos de distintas confesiones, pastorales, movimientos y asociaciones. Amigos y amigas.

 

Es conmovedor estar aquí, en esta Casa, punto fundacional de nuestra Patria. Queremos agradecerles por estar juntos, en esta tarde, en qué la Acción Católica Argentina, se reúne en Tucumán en su 31 Asamblea Federal, bajo el lema “Peregrinos de esperanza, alegres en la misión”. 

 

No es menor para nosotros estar en esta tierra que fue hito de momentos institucionales muy importantes, allá en 1973 cuando algunos pensaron que sólo había cenizas  de la Acción Católica, y en 1993 cuando se ponía en marcha un nuevo proyecto institucional respondiendo a la invitación de un nuevo ardor, un nuevo modo, un nuevo lenguaje.

 

También ahora, nos interpela el presente y sabemos que, más que nunca, nos necesitamos todos para gestar un tiempo cargado de esperanza. «Nadie se salva solo»: y ante tanto individualismo reinante, desencuentros e indiferencia ante el dolor de muchos, los creyentes,  personas de bien con vocación de servicio a la sociedad, somos invitados a tender redes, cruzar puentes, dialogar para encontrar lo que nos une y, así, hacer posible una Argentina fraterna que permita vivir con dignidad a todos. 

 

Por eso, nos hemos querido reunir aquí, para que en el eco de aquellos hombres y mujeres de 1816,  podamos inspirar nuestro encuentro y servicio de hoy, en esta Patria hermosa, pero que duele sobre todo en tantos excluidos, y a veces agobia entre tanta promesa vacía.

 

Sin embargo, nos alienta la esperanza porque sabemos reconocer mucho bien en el corazón de los argentinos que construyen la patria.

 

Ahora sí, elevemos  al buen Dios, fuente de toda razón y justicia, nuestro agradecimiento por ser parte del pueblo argentino y pidamos con fe, aquello que estando juntos, le confiamos en esta tarde